De crisis a crisis: Un acuerdo nacional por la paz, sí; ¿uno por la economía, no?

Suponemos que en el pacto para pacificar el país, que ya visualiza López Obrador, están considerados los líderes de la delincuencia organizada. ¿Y por uno para reactivar el crecimiento no, tomando en cuenta a los empresarios?

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Resulta incongruente que un acuerdo nacional para la reactivación económica que han propuesto empresarios, gobernadores y partidos políticos de oposición no tenga una respuesta positiva de parte del Presidente Andrés Manuel López Obrador, por más que le insistan e insistan.

Más cuando no es una sugerencia espontánea o porque se les haya ocurrido, sino porque México está inmerso en una problemática histórica con el resto del mundo a causa, también, de un hecho insólito, por su alcance, como es esta pandemia de neumonía mortal para muchos.

La propuesta de “acuerdo nacional” es lo primero que surge en otros países ante estas circunstancias, y no de parte de los gobernados, sino del gobernante en turno. No es ni siquiera una opción, es verdaderamente una obligación.

Si la pandemia de Covid-19 es como la pintan, como la dibuja Hugo López-Gatell todo los días en sus ya seis docenas de conferencias vespertinas (y peor tantito si resulta como lo explica José Narro), la emergencia es como para que López Obrador deje a un lado sus fobias y filias (ricos/pobres, neoliberales/liberales, deshonestos/honrados), porque si en tiempos de tranquilidad o media tranquilidad (digamos de diciembre del año pasado hacia atrás) ha cuidado con celo el poder absoluto, con esta actitud sectorial solo muestra un enorme miedo a que le “roben” el protagonismo político.

No suelta prenda cuando siente que la mirada de su “rebaño” puede voltear a otra parte. Que no le digan que perdió apoyo, porque revienta.

Un hecho muy claro es, incluso, su temor a dejar fuera del aire, al menos por unos días durante las semanas que vienen, la emisión de la conferencia matutina. López Obrador sentiría una soledad enorme, casi llegando a depresión. Su estado emocional está psicológicamente ligado a ser el centro de atención, a ser el que dicta las formas y los fondos, aunque muchas veces estén errados.

Si no confía ni en su sombre, menos en sus colaboradores, así sean de primera línea.

Por ello sorprende que en plena batalla por salvarnos de la epidemia, como de sus daños colaterales (economía, fuentes de trabajo) admita de botepronto que “la posibilidad de un acuerdo general en el país para enfrentar de esta manera la violencia… No lo descartamos”.

Sí, anticipadamente, en medio de un torbellino en donde están de por medio miles de vidas, acepta un acuerdo nacional por la paz, con la delincuencia organizada, pero no un acuerdo nacional por la reactivación económica.

El tema surgió este martes en Palacio Nacional cuando una periodista preguntó si México participaría en el panel del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas sobre aprovechar las circunstancias del planeta para formular un cese al fuego en todas sus categorías.

“¿Se va a plantear aquí una iniciativa de paz?, preguntó la periodista.
“Puesto que la cifra todavía de homicidios es muy alta, en el sentido de tratar de lograr un ‘cese fuego’…”.

Parte de la respuesta del Presidente la conocemos o, al menos, se prevé.

“En el caso de la paz en el país, pues todos los días estamos luchando por eso, la paz con justicia, la paz con bienestar”, dijo.

“Seguimos teniendo mucha violencia en el país y tenemos que seguirnos aplicando, y convocar a toda la sociedad para conseguir la paz.

“Ahora es salir adelante con lo de la pandemia y recuperar la economía, que haya bienestar, pero sigue siendo un tema de preocupación la violencia en México para nosotros”.

Y repitió lo que ha servido de excusa ante el fracaso de contener la inseguridad en el país: “Volvemos a lo mismo, la pobreza, el abandono de la gente, se les dio la espalda a los jóvenes. La corrupción, el contubernio entre autoridades y delincuencia, el estilo de vida, fomentaban mucho lo material, ‘¿y la Cheyenne apá’?”.

La reportera insistió:

“¿Los delincuentes están en este acuerdo de paz que usted dice?.. Están repartiendo desde despensas, también están dando…”…

El Presidente respondió que algunos cárteles piensan que de esa manera van a seguir teniendo una base de apoyo popular.

Y ejemplificó con el “huachicol”: “Los delincuentes rompían un ducto, hacían zanjas, se llevaban pipas y le dejaban a la gente que recogiera unos litros de gasolina y de esta manera tenían el apoyo de la gente. Es eso parecido a lo de las despensas, eso ya no predomina”.

La verdad no sabemos si sea un plan serio del Presidente o, como en otras ocasiones, respondió a la periodista espontáneamente sin datos amarrados.

El caso es que si se nota mucho como un acuerdo nacional puede funcionar ante el crimen organizado, pero uno por la reactivación económica no, incluyendo a los empresarios, gobernadores, partidos.

¿Será que los líderes de grupos violentos en el país no le quitan ni un pelo de reflectores ante el pueblo sabio?

O que de plano hay de crisis a crisis…

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