Consulta sobre seguridad, sopa que puede quedar aguada

Desde ahora dan línea: Que el Ejército no se retira de las calles, que la, traída y llevada, “amnistía” no aplica a todos; que se buscará la legalización de “todas las drogas”. Entonces, si ya saben qué van a hacer o cómo van a ser las cosas, ¿para qué organizar 17 foros?

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Cuando se arranca una consulta, y más si se presume de popular, ciudadana, democrática, las opiniones de quien la organiza o, mejor dicho, de quien la sugiere, deben guardarse porque si no qué chiste: Yo pregunto, ustedes opinan, pero ya, desde ahora, doy línea.

Entonces debo explicar mi atrevimiento de ayer de decir que el primer “Foro Escucha, Por la Pacificación y Reconciliación Nacional” arrancó “sin agenda clara”. Porque luego lo consideran a uno demente, desjuiciado, irracional, burdo, no apto para el oficio que uno cree saberle algo. Quise ser lo menos ofensivo para lo que me imagino es una acción de buena voluntad, pero apresurada, revuelta y sin ton ni son.


Vaya, en el programa de IMPACTO TV, Mesa de Redacción, lo dije en una sola palabra: Será una “sopa”.

Con todo me quedo corto. No es ir en contra de alguien, sino de ver el raciocinio con el que se hacen las cosas para que la “Cuarta Transformación” no se convierta en la “Enésima Ilusión”, o peor.

Esto de las consultas ciudadanas son como las bodas en donde, dice el populacho, la mitad sale descontenta porque a nadie le das gusto. Pero, más crítico aún, a quien debiste invitar y se te olvidó o hiciste como que la Virgen te habla te echará a perder la tornaboda. ¿Se les estará olvidando a alguien en los foros de consulta o esperan que solito acuda? Digo, alguna parte interesada, no vaya a ser.

Y escribí “sin agenda clara”, pero, esto si lo puntualizo, quise decir “alocada”, “poco clara”, “sin un orden de quien propone y qué propone”, con demasiados “issues” y la probabilidad de que algunos de ellos no embonen. Pero cuidé las formas.

Por ejemplo, nada más, entre los mencionados ayer: “Víctimas, garantías de no repetición y mecanismos de reparación”; “Seguridad y justicia”; “Dinámicas fronterizas, migración y seguridad”; “Prevención, cohesión comunitaria y reconstrucción nacional”, y “Construcción de paz”.

Explíqueme no usted lector, sino usted futuro funcionario, el tercer punto, “Dinámicas fronterizas, migración y seguridad”, a qué caraja conclusión se va a llegar.

Y si seguimos nos va a tronar la cabeza. ¿Qué es eso de “Prevención, cohesión comunitaria”. ¿A qué vamos a jugar?

Y, que conste, lo sabemos de sobra en los últimos 18 años, con la seguridad no se juega.

Tan sencillo es reunir a 10 notables, entre ellos a dos o tres representantes de los países con mayor desarrollo y control de inseguridad, a prominentes abogados de la nación. O, más simple aún, hacer aplicar las leyes con las que contamos. ¿Hay mejores? ¿Están mal hechas? ¿En verdad se requiere que la ciudadanía diga y aconseje al Estado, al gobierno, qué hacer?

Sé que es una cortesía, porque no puede ser otra cosa, hacia la población (aunque suene a meterle más adentro el “chip” del voto futuro), pero es una decisión equivocada.

Pero en este momento, en el arranque de los 17 foros en 17 estados diferentes, hay algo muy claro y grave a la vez: La predisposición está sobre la mesa.

Dice Alfonso Durazo, futuro secretario de Seguridad Pública, que no habrá “amnistía” para crímenes de lesa humanidad y que el Ejército no se retirará de las calles porque sería “inconsciente” y no hay fecha.

Señala Olga Sánchez Cordero, futura secretaria de Gobernación, que en el centro del debate estarán las víctimas; que se buscará la legalización de “las drogas”.

El propio López Obrador asegura ya, sin la opinión de los consultantes y consultados, que “perdón sí, olvido no”.

Si ya saben qué van a hacer o cómo van a ser las cosas, ¿para qué organizar 17 foros?

¿Y los de afuera? ¿Los que piden participar como los consumidores de “cannabis”? ¿Los que exigen encontrar a los desaparecidos?

Para que todo resulte en un paquete de cohesión creíble se requeriría que lo armaran mentes parecidas a las de Einstein, Arquímedes, Copérnico o Hawking.

Y eso sin que el punto final concluya en “la plena seguridad” para la sociedad mexicana.

Nada ocioso es el ánimo y empuje de López Obrador y su equipo encabezado por Durazo y Sánchez Cordero en cuestión de seguridad, pero creo que el laberinto al que se meten es una encrucijada sin necesidad.

 

CONFESIONARIO

¿Y PARA QUIÉN ES LA NUEVA REFORMA EDUCATIVA?

El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación cuenta con aproximadamente 1 millón 300 mil miembros. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación con unos 100 mil.

Los del SNTE han acudido puntualmente a las evaluaciones y se han sometido a la nueva estrategia educativa. Los de la CNTE no acuden a clases, no acuden a clases y no acuden a clases. Ah, e impiden a los del SNTE participar en las evaluaciones, incluyendo a sus propios compañeros que no comparten sus ideas, rapándolos, quitándoles los zapatos, hincándolos, exhibiéndolos.

Pero en diciembre, lo dijo Esteban Moctezuma, próximo secretario de Educación Pública, y Martí Batres, senador electo de Morena, habrá un paquete de iniciativas para modificar la Reforma Educativa.

¿Qué contendrá la iniciativa? Lo que resulte de la consulta nacional que se realizará entre el 27 de agosto y la primera semana de noviembre.

¿Si el 90 por ciento del magisterio aceptó la Reforma Educativa aprobada en el sexenio de Enrique Peña Nieto, cuál es la terquedad de modificarla o hacer otra?

¿Sólo porque no le gusta a López Obrador, Batres, Encinas, Fernández Noroña, la CNTE, la CETEG? Porque, ¿saben?, a la sociedad ni le va ni le viene. ¿Otra sopa aguada?

 

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@RobertoCZga

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