Con la amnistía rogando y con más militares dando

‘No vamos a tener los elementos (militares) suficientes (para combatir la inseguridad); inclusive, vamos a reclutar… Por eso, los 8 mil elementos del Estado Mayor Presidencial van a reforzar este plan’

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La verdad no damos pie con bola ante tantas tangentes esgrimidas por el Presidente Electo, Andrés Manuel López Obrador, en una no tan corta lista de temas.

Pero hablemos de uno de los abordados ayer, el de la inseguridad y el despliegue de militares, o militares “policializados”, o Guardia Nacional o Guardia Civil, o lo que vaya a existir como eje del orden y esperanza de que algún día podremos internarnos en cualquier pueblo de México (así sea de Guerrero, Michoacán, Chihuahua o Guanajuato) sin correr el riesgo de quedar entre el fuego cruzado de dos grupos antagónicos que se disputan el territorio para el trasiego de drogas o combustible robado.


Cuando, desde la precampaña por la Presidencia de la República, el entonces precandidato de Morena no daba tregua a sus críticas sobre cómo Felipe Calderón había echado a la calle a los militares y alborotado el avispero, que luego continuó Enrique Peña Nieto, comenzábamos a creer que en realidad traía un as bajo la manga para modificar la estrategia, que para él era, simple y sencillamente, provocar masacres y “asesinar” hasta a “menores de edad”.

Nos fintó con lo de la amnistía, que ya no sabemos si va o no: O si va, pero cómo y a quién. Nos fintó con la petición, hace dos años, al General Salvador Cienfuegos de regresar a los soldados a sus cuarteles “porque ya están desgastados”.

Y aunque después, ya este año, dijo que mejor sí: “No podríamos dejar de utilizar al Ejército y la Marina para garantizar la seguridad pública porque no hay una opción alternativa… La Policía Federal no está preparada”.

Pero volvió a revirar, un mes después de las elecciones del 1 de julio, en boca de quien será su Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo:

“La meta es, en 2024, entregar un país en paz, en tranquilidad y, obviamente, ya sin necesidad de contar con las Fuerzas Armadas en las calles. Esperamos, como ya se ha planteado en otras ocasiones, que en el transcurso de los tres primeros años tengamos una baja sensible de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad”.

Hasta aquí ¿usted ha entendido bien, está enredado o se lo vuelvo a contar?

Dejemos a un lado si a los militares los va a montar en tanques, caballos o bicicletas; o si le va a llamar de una u otra forma a las agrupaciones que conforme para el fin preciso de ayudar a la seguridad del país.

Lo que sería bastante clarificador es que ya, a casi un mes de tomar protesta como Presidente de la República en funciones, definiera un plan entendible en cuestión de Seguridad, pero sobre todo en qué situación quedarán las Fuerzas Armadas.

Porque según lo expresado ayer durante un foro de empresarios en Guadalajara -que pobres miembros de la iniciativa privada, que a estas alturas ya no han de saber si tomar nota o esperar el cambio de señal al día siguiente-, el famoso plan de Calderón (con el que, dijo, “quiso legitimarse con actos autoritarios”) le quedará corto.

Los dejó con el ojo cuadrado: Los 100 mil elementos militares y policiacos disponibles serán insuficientes para afrontar el problema de la inseguridad y la violencia en el País.

Arrepentirse de regresarlos a sus cuarteles podría entenderse ante, seguramente, el cuidado que puso ya a la situación, que no es de “enchílame otra”. O porque se dio cuenta de que con sólo la Policía Federal, su plan quedaría mal ante los 30 millones de votantes que esperan un país en donde, hasta en el último rincón, todos los días llueva confeti, y no balas.

No. Andrés Manuel anunció a los empresarios que requiere de más elementos. Es decir, más efectivos militares en las calles, vestidos de cualquier color y bajo cualquier nombre (militares “policializados”, Guardia Nacional o Guardia Civil).

“No vamos a tener los elementos suficientes; inclusive, vamos a reclutar para tener elementos suficientes”, dijo a los sorprendidos empresarios.
“México también es de los países del mundo con menos policías y soldados por habitante. Por eso, los 8 mil elementos del Estado Mayor Presidencial van a formar parte de la Sedena y van a reforzar este plan”.

Supongamos que eleva el número de efectivos para enfrentar la delincuencia organizada, lo que, en principio, cuartea su idea de amnistía porque la señal es mala. ¿O cómo utilizará a los soldados; qué instrucciones de acción tendrán? ¿Podrán defenderse de agresiones de grupos armados? ¿Rondarán desarmados? ¿Apresurará la aprobación del marco jurídico que apoye la riesgosa actividad que se les confiere?

Con este revoltijo de planteamientos, al parecer, los foros sobre el tema valieron ya un cacahuate porque puras flautas que estén tomando en cuenta lo que, en los que se lograron hacer, se haya planteado. ¿O alguien sabe en qué terminó todo el argüende de las consultas sobre seguridad?

De lo que sí debemos estar seguros es de que el General de División Luis Sandoval, próximo Secretario de la Defensa, y el Almirante José Rafael Ojeda, quien será el titular de la Marina, tienen claro ya el panorama que les espera y desde su propia perspectiva redondearán el plan idóneo.

Porque no vaya a ser que la idea de Calderón se quede chiquita.

 

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@RobertoCZga

 

 

 

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