Como el changuito, Víctor Toledo: aquí nomás de hocicón

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Víctor Toledo me recuerda al changuito que se la pasaba diciendo que el Rey de la Selva me la no se qué; desde luego, en ausencia del imponente felino. Pero un día que se presenta el león y le pregunta qué se le ofrecía. Temblando, el fanfarrón sólo acertó a musitar: “Nada leoncito, aquí nomás de hocicón”. Luego brincó a una rama, se colgó de una liana y se perdió en la selva.

Intento imaginar al secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales cuando el Presidente López Obrador lo llamó para preguntarle cómo está eso de que a su cabecita blanca no le entra la visión que su empleado tiene tan clara sobre el medio ambiente, y bla bla bla.
Sin duda, contestó lo mismo que el monito aquel temeroso de que lo mandaran a Palenque a sembrar o a la changada, como se dice en la selva.

Y todo por hablantín.

Lo novedoso en la Cuarta Transformación es que un miembro del gabinete, capaz de decir que su visión de modificar el sistema alimentario de México, en la producción, transformación, transporte y consumo, no entra en la cabeza del Presidente López Obrador ni en la del resto del Gabinete, use su colaboración periodística en un medio de comunicación, La Jornada, para explicar su diarrea verbal puesta al descubierto por otro una semana atrás, y que no se faje los pantalones para asistir a la conferencia mañanera a disculparse con su jefe por andar diciendo que participa en un gobierno que no está totalmente de su lado y que, como la ve muy difícil, lo recomendable es no idealizar a la 4T.

¿Por qué no decir en la cara de López Obrador si continúa pensando que el jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, y el secretario de Agricultura, Víctor Villalobos, bloquean proyectos ambientales y de transición energética y están dedicados a los agronegocios en agravio de la agroecología que él impulsa.

Romo y Villalobos no son los únicos enemigos de sus ideas de vanguardia, también lo sería el presidente quien dos meses atrás, según Toledo, convocó a una reunión de Gabinete para impulsar una cuenca lechera que implicaría la renta o compra de miles de hectáreas ejidales en Tabasco y Campeche.

Conforme al audio revelado por Antonio Barajas en Reforma, Toledo dijo: “Afortunadamente no se logró, pero quería impulsar un proyecto para hacer un gran proyecto de producción, en un modelo totalmente de agronegocio”.

Pero enemiga también es la Secretaría de Gobernación que a través del subsecretario Ricardo Peralta intentó impedir que el pueblo sabio de Baja California no votara la cancelación de la cervecera de Constellation Brand, y para fortuna del medio ambiente, perdió.

Y la de Energía, Rocío Nahle, quizás por la refinería de Dos Bocas.

Antes de comportarse como el changuito hocicón, Toledo se sintió una especie de Quijote sin Sancho hasta descubrir que su diatriba en los oscurito de la 4T fue escuchada no sólo por sus fans, sino por todo aquel que que tuvo acceso al audio difundido por Reforma.

Y entonces cómo explicarle al presidente que en los 10 meses que ha estado a su servicio ha “observado … que efectivamente la 4T, como tal, como un conjunto claro y acabado de objetivos, no existe, no existe”.

Nadie sabe si fue llamado al Palacio Nacional, si tocó la puerta, si le abrieron, si lo escucharon y lo nalguearon o tal vez ni lo pelaron.

Pero este martes, en La Jornada hizo un largo alegato, muy del corte de los del subsecretario Hugo López Gatell cuando las cifras de muertos y contagiados lo acorralan y los picos son más pronunciados que las curvas aplanadas.

En síntesis, campeón de la soberanía alimentaria, Toledo se dice víctima de una conspiración del Consejo Nacional Agripecuario, “brazo político de los grandes empresarios agrícolas y ganaderos”, “con la complici¬dad de tres funcionarios del gabinete”, imagino, porque no los menciona, que Romo, Villalobos y la secretaria de Energía Rocío Nahle.

Desde luego que lo felicitamos por intentar que nos alimentemos sanamente, pero la pregunta sigue ahí: ¿por qué no le echa pantalones y se presenta en la mañanera y dice a voz en pecho todo lo que verborreo en el audio obtenido sin su consentimiento cuando los conspiradores se aprovecharon de su ingenuidad, y de paso nos dice quiénes son los miembros del gabinete que conspiran contra la soberanía alimentaria y pregunta al presidente por qué no pasa por su cabeza lo que él quiere para los mexicanos?

Aunque tal vez sólo se trate de que, a diferencia de las opiniones de Carlos Urzúa y Javier Jiménez Espriú, al presidente le vienen guaguas las opiniones de Toledo o no entendió ni lo que dijo en el audio de Reforma ni la justificación publicada ayer en La Jornada.

La verdad es que una semana después ya nadie se acordaba que en lo oscurito se atrevió a disentir

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