Chipote con sangre

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Como sabe, la abuela materno-toluqueña de este menda, Virgen, fue una bondadosa mujer de pocas luces que dedicó su vida a embarazarse, cocinar y rezar. Terminada su aportación a la sobrevivencia de la especie, continuó cocinando (como una diosa), y rezando; tenía oraciones para los perfectos huevos tibios y para su legendario bacalao a la vizcaína; para el empacho y el parto; para que no temblara y si temblaba, para que fuera leve. Ya mayorcita se enfermó de algo de señoras que nunca supo su textoservidor, pero tenía preocupados a los grandes, porque se rehusaba a que la viera el doctor y hacía novenas a San Judas. La familia hizo lo que hacía en asuntos graves: Recurrir a don Víctor, progenitor del tecladista, señor de pocas palabras y menos pulgas, afamado por lo determinante de sus actos. En este caso, llegó a casa de la abuela acompañado por un médico, le dijo que se dejara auscultar, la santa mujer dijo que no, que ella estaba en manos de Dios. Hubo dos versiones: Que la amaró a la cama o que se la sentó encima y la inmovilizó. Haya sido lo que haya sido, no le habló a don Víctor varios meses, pero siguió su tratamiento bajo amenaza de “le hablamos a Víctor”. Sanó.

Desde anteanoche se supo que la Organización Mundial de la Salud (OMS), elaboró un estudio titulado “La respuesta de México al Covid-19”, según el cual en el año 2020, en México se pudieron evitar 190 mil muertes por Covid-19 y otras enfermedades no atendidas por la prioridad que se dio a la pandemia.

El estudio analiza las muertes excedentes con información oficial de México, revisa sus causas y afirma que el gobierno es el responsable, no sólo por haber reducido el gasto en salud “bajo el programa de austeridad de la administración actual”, sino porque las autoridades sanitarias a fin de evitar el colapso hospitalario, no internaron pacientes en los hospitales públicos a menos de tener síntomas muy graves, limitando el acceso a tratamientos que pudieron significar una diferencia crítica (morirse o no… sí, es una diferencia), y “se estima que 58% han muerto fuera del hospital”; todo eso  junto con la reestructuración desordenada y mal planificada del sistema nacional de salud, emprendida por el actual gobierno nacional.

El estudio de la OMS, habla de la minimización del SARS-CoV-2 (Covid-19), por parte del gobierno federal que supuso no sería diferente a una infección respiratoria común, además de que autoridades gubernamentales no se encargaron de poner el ejemplo y seguir medidas como el uso correcto del cubrebocas o mantener sana distancia: “El Presidente y otros líderes de alto nivel no predicaron con el ejemplo, cumpliendo con las recomendaciones internacionales de salud”.

O sea, estos señoritos fifís de la OMS se creen con derecho a opinar de lo que sucede en nuestro país, ¿cuándo México ha opinado sobre la OMS?, con qué cachaza le cargan a nuestro trasformador gobierno la responsabilidad por esas 190 mil muertes evitables. No se vale, de veras. Es incomprensible que hagan como que no se enteraron que desde el 14 de junio del año pasado, el Presidente nos proveyó con el “Decálogo para salir del coronavirus y enfrentar la nueva realidad”, a ver, ¿otro Jefe de Estado hizo algo parecido?; ¿a ver, por qué la OMS no adoptó ese decálogo para bien de la humanidad?… y ahora, con la pandemia asolando al mundo, se ponen a echar culpas a tontas y a locas, qué fácil.

Y a nosotros más nos vale reflexionar que una vez emitido el decálogo, lo demás dependía de nosotros, sí, era nuestra elección, grey o chusma.

Como seguramente a usted le pasaron de noche los 10 mandamientos de la ley de Andrés, se le recuerdan de manera resumida: 1. Mantenerse siempre informados de las disposiciones sanitarias; 2. Actuar con optimismo; 3. Dar la espalda al egoísmo y al individualismo (…) compartir con los que menos tienen; 4. Alejarse del consumismo (…) la felicidad no reside en las posesiones materiales. “Sólo siendo buenos podemos ser felices” (esto, ni la vacuna Pfizer); 5. Recordar que ante el peligro del contagio la mejor medicina es la prevención (…) cuidar el peso y vivir en calma, alejados del estrés; 6. Defender el derecho a gozar la naturaleza; 7. Alimentarse bien (…) evitar comida chatarra; 8. Hacer ejercicio físico, levantarse y no estar tantas horas sentados (…) meditar; 9. Eliminar actitudes racistas, sexistas y discriminatorias; 10. Buscar un camino de espiritualidad, un ideal, un propósito en la vida.

¿Ve?, se han enfermado y muerto los que no se informaron, los pesimistas, egoístas que no comparten, que no son buenos, que están panzones y “estresados”; los que no gozan de la naturaleza, comen papas fritas, no meditan, son racistas y lo más importante: Que no tienen vida espiritual. ¿Ya entendió?… con qué frivolidad la OMS responsabiliza al gobierno por esas 190 mil muertes evitables según ellos; que revisen las tablas de la ley de Andrés, se les reta a encontrar algún error, algún consejo inútil. Lo de la OMS es mala fe… urge que el Presidente proponga a la ONU que se elimine ese Consejo por servir a intereses oscuros y por caro.

Y por lo mismo, por rejegos se nos enredan los asuntos nacionales, por falta de fe en nuestro transformador mesías. Pudiendo todo ser tan fácil lo complicamos por no seguir La Palabra con que nos guía y apacienta el hombre de Palacio.

Un ejemplo: En el asunto de don Félix Salgado Macedonio, el dandy de la política, el INE está metido en problemas por su absurda terquedad en aplicar la ley y negarle el registro como candidato a gobernador de Guerrero por no haber reportado sus gastos de precampaña, como establece la legislación electoral, cuando el Presidente ya dijo que lo sancionen de otra manera, pues se debe dejar “que el pueblo decida”.

Y ¡por fin!, en algo podemos estar plenamente de acuerdo con el Presidente: Sí, que el 6 de junio próximo, el pueblo decida y si pierde el control de la Cámara de Diputados, que aguante porque el pueblo no responde chipote con sangre.

 

 

 

 

 

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