Caso Fertinal: en la 4T, como en la 2T, justicia y gracia al amigo

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Todo indica que la adquisición de Fertinal terminará como comenzó: ayudando a un amigo.
A partir de filtraciones, adjudicadas ahora a fuentes cercanas a la defensa de Emilio Lozoya, se insiste en que esta semana será en la que el ex director de Pemex platicará toda la verdad a la Fiscalía General de la República, muy en especial del caso Agronitrogenados.

Que así sea, porque Lozoya podrá demostrar que el dinero recibido de Alonso Ancira data de antes de que fuera funcionario público, pues la relación profesional entre ambos tiene origen mucho antes que Enrique Peña Nieto obtuviera la candidatura presidencial del PRI, que hubiese campaña política, ganara las elecciones, se integrara el Grupo de Transición y fuese designado director de Pemex.

Es decir, o Ancira es un frío jugador de póker o es un mago cuya bola de cristal le permitió ver el futuro y arriesgar lo que supuestamente entregó en sobornos a Lozoya.

Lo que sigue extrañando a quien observa la singular manera con que el gobierno se comporta con la lucha contra la corrupción es por qué al Presidente de la República y a la FGR dejó de interesarles la adquisición de Fertinal, caso que denunció la Cuarta Transformación, concretamente Pemex, el 5 de marzo de 2019.

No fue la ausencia del caso Fertinal en la solicitud de extradición de Emilio lo que dio paso a las sospechas de un arreglo entre el gobierno y la FEG con el ex director de Pemex, sino la insistencia del Presidente López Obrador en confundir a Fertinal con Agronitrogenados y hasta su molestia externada en la conferencia mañanera con la revista Proceso que hizo una amplia investigación sobre el asunto. “No nos trata bien”, se quejó el mandatario.

Una y otra vez, López Obrador explicaba en sus mañaneras que su gobierno no miraba para atrás, que los casos que investigaba habían sido denunciados en el pasado, pero en el caso Fertinal se equivocó o simplemente mintió: la 4T empezó antes del 5 de marzo de 2019 cuando la abogada general de Pemex, Edith Rodríguez Acosta, se presentó ante la FGR.

¿Qué puede explicar las confusiones de López Obrador?

Es probable que algunas palabras de Lozoya cuando iniciaron las negociaciones para su regreso a México, referentes a que cuando se le dio instrucciones de comprar Fertinal, operación a la que se opuso, el ex secretario de Hacienda. Luis Videgaray, le habló claramente de la intención de ayudar a Banco Azteca, con el que el propietario de Fertinal, Massimo Covarrubias, tenía una deuda cuantiosa deuda, 415 millones de dólares.

Las palabras claves podrían ser precisamente esas: se trataba de ayudar a Banco Azteca, y para ello la entonces empresa productiva del Estado debió endeudarse con Nafin, Banco Mexicano de Comercio Exterior y ¡hasta con Banco Azteca que prestó para la operación 50 millones de dólares!

Fue esta adquisición, a la que Lozoya se opuso de principio a fin (inclusive terminó concretándola su sucesor, José Antonio Gonzalez Anaya), la que acabó con la amistad entre Emilio y Videgaray.

Pues bien, todo indica que, así como en el sexenio pasado, Videgaray ordeno la adquisición de Fertinal para ayudar a un amigo, en la 4T no hay interés en investigar el caso por la misma razón: ayudar a un amigo.

No somos iguales a los del pasado, suelen decir en la 4T.

La cuestión es cómo explicar a la abogada general de Pemex que no hay delito que perseguir en el sobreprecio, 193 millones de dólares, que se pagó por Fertinal, y que olvide el posible delito en el que habrían incurrido las instituciones que concedieron el crédito, Nacional Financiera y Bancomext, ambos presididos por Luis Videgaray, a sabiendas que el valor de venta estaba inflado. El mismo delito también habría cometido Banco Azteca, propiedad de Ricardo Salinas Pliego, al prestar 50 millones de dólares.

Según Rodríguez Acosta, en la operación hubo uso indebido de atribuciones y facultades, ejercicio indebido de servicio público y el delito especial que amerita dictar de dos a 10 años de prisión a los consejeros, funcionarios o empleados de las instituciones de crédito que, conociendo la falsedad sobre el monto de los activos o pasivos, concedan crédito.

Esto último porque “el hecho que la ley señala como delito fue cometido por aquellos que el 16 de diciembre de 2015, a sabiendas que Grupo Fertinal, SA de CV se encontraba en condiciones financieras técnicamente equiparables a la quiebra, otorgaron créditos como si fuera solvente”.

Narra la apoderada de Pemex que “El monto total del crédito ascendió a 635 millones de dólares americanos. El contrato se suscribió bajo la declaración de que Fertinal era solvente”.

Conforme a la denuncia, el 26 de octubre de 2015, el Consejo de Administración de Pemex, encabezado por el secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, aprobó “el Proyecto de inversión para financiar y concretar la compra de la empresa Fertinal, por un monto de hasta 635 millones de dólares americanos”.

Todo indica que en la 4T la denuncia del 5 de marzo de 2019 quedará en la vieja frase del segundo transformador, Benito Juárez: a los amigos justicia y gracia.

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