Entre consultas y transiciones, el crimen organizado copa la CDMX

Dos hechos casi simultáneos registrados el martes toman la medida a un asunto bastante serio que ya cruza la línea de preocupación: La balacera en Texcoco (¡ay, Texcoco!) entre miembros del Cártel de Jalisco Nueva Generación y policías y militares; y la captura en Santa Fe de “El Pistache”, líder del cártel “La Unión de Tepito”

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A poco menos de un mes del cambio de gobierno a nivel federal, por ningún lado se vislumbra que en el tema de la seguridad del país la parte que agravia muestre interés alguno por ver si la contemplan en alguna amnistía.

Todo lo contrario, para hablar ya de protagonistas en el que es quizá el principal tema de los últimos dos sexenios, pero también del que viene, el crimen organizado parece tener una idea distinta a la de la “pacificación”.


En la intersección del gobierno saliente y el entrante es necesario más que un balance de resultados, una minuciosa revisión de las estrategias, así como valorar fríamente si en las poco conocidas consultas realizadas por el pre-gobierno de Andrés Manuel López Obrador hay algo rescatable, más allá del hilo negro descubierto hace unas semanas por Alfonso Durazo, próximo secretario de Seguridad Pública nacional, quien dijo que la resolución a la que llegó una de las mesas fue que “había que reforzar a las policías municipales”.

Para convenir en eso no se requieren mesas ni perder el tiempo en dizque consultas. Eso, a fuerza de que se ha repetido desde hace años, lo sabe hasta un niño.

Creo que casi como en el tema de la construcción de un aeropuerto, en el de la seguridad, el “pueblo” no es tan sabio como a algunos les parece, sin despreciar la aportación que pueda hacer, representado por líderes de opinión doctos en cada materia.

Así pues, con la seguridad del país y de los ciudadanos, y más cuando abordan el asunto hablando de “pacificación” o de “un país en guerra”, no debe hacerse malabarismo.

Los eventos de seguridad ocurridos a inicios de semana en la Ciudad de México y en Texcoco, Estado de México, pero en zona conurbada de la Capital (a 28 kilómetros del Centro Histórico), ponen en relieve que el inicio del combate o el “trato”, o como quiera llamarle el equipo de López Obrador al asunto, por un gobierno distinto a uno priísta o panista, no será una perita en dulce.

Vaya, al nuevo gobierno le tocará en pleno el avance del crimen organizado en la Ciudad de México, lo que una y otra vez las dos últimas gestiones locales lo han negado.

Dos hechos casi simultáneos, registrados el martes, toman la medida a un asunto bastante serio que ya cruza la línea de preocupación: En Texcoco se detectó una célula del Cártel de Jalisco Nueva Generación, cuando después de una persecución, hombres armados hicieron frente a balazos a un grupo de policías locales, que después fue apoyado por soldados y marinos. El saldo fue de tres muertos, dos delincuentes y un agente ministerial, así como varios heridos.

Ya no se duda, el Cártel de Jalisco Nueva Generación ha suplido al de Sinaloa. Su expansión asombra, pero más que esté en las puertas de la Capital mexicana, si no es que ya hasta en la cocina.

El otro evento ocurrió en zona Santa Fe, donde en el complejo de lujo, “High Park”, de Lomas Santa Fe, fue detenido el actual líder del cártel “La Unión de Tepito”, David García Ramírez, “El Pistache”, y otros siete presuntos miembros de la agrupación.

En este último hecho, la Agencia de Investigación Criminal, encabezada por Omar García Harfuch, se anotó otro buen trabajo de investigación y operación, con el que ya suma una larga lista en el esfuerzo federal por reducir los índices de violencia e inseguridad, además de echar una mano a las autoridades capitalinas a las que el paquete les ha quedado grande.

La mención de este tipo de agrupaciones haciendo fila en la Ciudad de México es un mal referente para el Presidente Electo, quien, aunque en su “dejá vu” distinga imágenes algo parecidas con lo que él combatió en su época de Jefe de Gobierno, nunca será lo mismo.

Antaño combatió carteristas, asaltos bancarios, robos en taxis, a transeúntes. Ahora lidiará, tan solo en la CDMX, además (porque todo lo anterior ya retornó) con secuestros, extorsiones, balaceras entre grupos contrarios, venta ascendente de droga.

Definitivamente otro panorama.

 

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@RobertoCZga

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