AMLO tiene terror al 3 de 3

Su temor a la derrota, 3 de 3, es más poderoso que los consejos de sus manejadores de mantenerse dentro del libreto que le escribieron para ésta que podría su última oportunidad

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Asombra que muchos colegas redescubrieran el verdadero rostro de Andrés Manuel López Obrador sólo porque se metió duro con Jesús Silva Herzog, Raymundo Riva Palacio y Enrique Krauze, culpables de atreverse a criticarlo.

Andrés Manuel no ha cambiado, sigue siendo el mismo de la primera y segunda ocasión que intentó ser Presidente; son algunos columnistas políticos quienes se engañaron a sí mismos.

Como encabeza las encuestas y ahora sí parece que logrará su cometido, empezaron a hacerle la corte, por aquello de las dudas.

No sólo los periodistas, sino hasta Antonio Solá, el publicista que a salario del PAN le endilgó la definición que nunca lo abandonará (“Peligro para México”), ha llegado a decir que es otro, que ya no representa peligro para el país, sino al contrario.

No, AMLO no ha cambiado, quienes lo han hecho son los que ahora sí lo ven a poco más de cuatro meses de levantarse con el triunfo que ha buscado con ejemplar ahínco.

Ayer, Andrés Manuel tomó a chunga el redescubrimiento de su rostro auténtico: “es como el mundo al revés, para unos sigo siendo sectario, un peligro para México, para otros ya me volví fresa, ya casi soy fifí o ñoño”.

Y explicó lo que sus redescubridores no parecen entender, “que estamos en temporada de elecciones…”.

Lo que ocurre es que para él los últimos 18 años han sido temporada de elecciones y, si los colegas se fijan, nada nuevo exhibe; hasta sus chistoretes (para lo que no tiene rival) siguen siendo los mismos. Por ejemplo, ya habla nuevamente de “amor y paz”.

Quienes sí han cambiado son sus rivales. Ya no tiene enfrente a Enrique Peña Nieto, capaz de levantarse de cualquier descalabro, ni a Felipe Calderón que lo rebasó en el último minuto cuando parecía inalcanzable.

El panista Ricardo Anaya parece haberse estancado defendiendo su honestidad, y algo ocurre en el equipo de José Antonio Meade, que no logra vender el magnífico Presidente que podría ser.

Así, AMLO parece caminar en solitario en las encuestas, pero por su larga experiencia en campaña sabe que la soledad en la cima puede ser sólo una ficción y que sus dos rivales pronto podrían pisarle los talones.

Su temor a la derrota, 3 de 3, es más poderoso que los consejos de sus manejadores de mantenerse dentro del libreto que le escribieron para ésta que podría su última oportunidad.

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