AMLO el presidente que falta en la lista a juzgar

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Cuando en el pasado el circo llegaba a los pueblos los chiquillos nos afanábamos en ayudar a la instalación de las carpas para conseguir boletos e ingresar gratis. Hoy no hay problema, las funciones son gratuitas y la buena noticia es que ya que empezó la temporada y que todos estamos invitados, incluido el dueño.
Impresionó la solemnidad del presidente López Obrador al firmar la petición al Senado con que espera culminar la venganza contra sus fantasmas del pasado, de Carlos Salinas a Enrique Peña Nieto, y la seriedad imperturbable de Julio Scherer que, ante la incapacidad de su jefe de convencer a dos millones del pueblo sabio de avalar la solicitud de consulta, no tuvo de otra que redactar la solicitud presidencial a la Cámara Alta para preparar la guillotina.
Pero en la ceremonia republicana desentonó la impúdica sonrisa, de oreja a oreja, casi carcajada, de Hugo López, Gatell delatora del orgasmo experimentado tan sólo imaginar rodando la cabeza de Felipe Caderón a quien, a diferencia de lo que hace en 2020, no pudo engañar con su manejo estadístico en la pandemia de 2009, y al que identifica como el objetivo principal de esta temporada de caza.
Todo es tramposo en este magnífico espectáculo que nos manendrá distraidos mientras se acumulan las víctimas del coronavirus, eso si, sin  ser desbordada la oferta hospitalaria, como ocurrió a otros paises.
Lo es desde la aseveración presidencial de que no es iniciativa suya sino de miles de ciudadanos y que llegado el caso votará en contra del enjuciamiento a sus antecesores; el obligado paso por el Congreso dominado por Morena, y la resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación cuyo presidente, Arturo Zaldívar, sigue exhibiendo su falsa arrogancia libertaria no asistiendo a eventos del jefe del Estado mexicano. Tiene 20 días para demostrar una vez más qué entiende por Poder soberano.
Y la pregunta: ¿”Está de acuerdo o no con que las autoridades competentes, con apego a las leyes y procedimientos aplicables, investiguen y en su caso sancionen la presunta comisión de delitos por parte de los ex Presidentes Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada, Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto antes, durante y después de sus respectivas gestiones?”.
Mientras el texto constitucional permanezca inalterable no habrá materia para juzgarlos por delitos por los que no se les llevó a tribunales durante su gestión.
¿Antes? ¿Se les acusará de homicidio, terrorismo, feminicidio, genocidio… o delitos cuya media aritmética en la penalidad supere los 32 años transcurridos desde que Salinas protestó como presidente?
Para qué hablar de prescripción y de  retroactividad que, en todo caso, esta última opera en beneficio del acusado.
¿Después de entregar el poder?
Todo en torno a este espectáculo ofende a la inteligencia porque está centrado en Salinas, Calderón y Peña Nieto y lo que tengan que ver con los casos Odebrecht-Etileno XXI y Agronitrogenados.
¿Cómo castigar a Fox si alguien llega a probar que “cargó” los dedos a favor de Calderón?.
¿Y a Zedillo por incorporarse a consejos de administración empresariales beneficiados con privatizaciones, aunque se omita la violación a la ley por obligar a su partido a permitir la candidatura a jefe de Gobierno del Distrito Federal a quien no cumplía los requisitos legales?
Pero si somos tan puntillosos en la aplicación de la ley, en el escrito enviado al Senado de la República faltó un nombre, el del presidente López Obrador en el apartado que se refiere al “antes” de ser mandatario.
Podría preguntarse al Congreso, al pueblo sabio y a la Corte si se le enjuicia por los daños a la nación causados con la toma de los pozos petroleros en Tabasco y a los particulares que resultaron perjudicados por la toma de la avenida Reforma y el centro de la capital de la República en 2006.
Estos dos episodios quedan excluidos de la consulta porque fueron pasos obligados para instaurar la Cuarta Transformación.
Sin embargo, no faltará el oportunista a quien, para mejorar la diversión, se le ocurra echar a la arena a López Obrador por ordenar la liberación del hijo de El Chapo y lo que supongan delitos graves cometidos durante su encargo, como interpretan los panistas el manejo de la pandemia del coronavirus.

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