Alfaro da lecciones de amistad, política y pragmatismo

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Es una pena que Enrique Alfaro insista en que su carrera política llegó hasta la gubernatura de Jalisco, pero he escuchado a muchos políticos decir lo mismo… hasta que se abre la posibilidad de una candidatura presidencial.

No obstante, el gobernador de Jalisco ofreció una lección de pragmatismo político en su entrevista con René Delgado para Reforma porque, es cierto, las huestes de Movimiento Ciudadano no dan por ahora para disputar la Presidencia de la República, pero además el poder de Andrés Manuel López Obrador y su clientela electoral, un alto porcentaje pagado con el erario nacional de manera directa y sin intermediarios, parecen invisibles.

Pero Alfaro no solo dio lecciones de pragmatismo, también de amistad y política.
Insiste en ver al Presidente para probarle, con información en la mano, que en los “sótanos de la política” –ya no quiso hablar “del poder” para no herir susceptibilidades — habitan quienes pretenden desestabilizar a Jalisco y eventualmente al país.

Pero también para recordarle que no es su enemigo y que, si lo ha olvidado, estuvo con él en 2006 y 2012. Pero además, que Jalisco ya era federalista antes de que México se constituyera como federación.

Pero por alguna razón AMLO se resiste a cruzar palabra con él. Ha dicho que el jaliscience lo ofendió, pero a menos que lo haya hecho en privado no encuentro referencia pública en que pueda sostenerse esta aseveración.

A menos que constituyera ofensa la petición del gobernador de que pusiera freno a la gente de Morena y a la de los sótanos del poder que irrumpieron en Jalisco con pretexto del asesinato de Giovanni López a manos de policías de Ixhuacatlán.

El encuentro que Alfaro pide es precisamente para probarle la existencia de los intereses que podrían incendiar a la República.

Pero mientras el Presidente se siente o se hace el ofendido el encuentro no se dará, al menos en público.

Busquemos una silla para esperar con paciencia el reencuentro de dos viejos amigos cuyos caminos se separaron cuando, según Alfaro, el Presidente optó por un régimen unipersonal que pretenden la sumisión de los gobernadores.

Permítame René usar un par de párrafos de su oportuna entrevista porque es ilustrativa:

Dijo Alfaro: “No se vale que desde el centro haya esta posición y esta actitud de desdén a las opiniones y a las posturas de los Gobernadores de los Estados. No podemos mantener una posición de silencio, cuando estamos viendo un intento por restaurar un modelo presidencial que creíamos los mexicanos estaba superado”.

¿Cuál es el modelo presidencial que el gobernador de Jalisco no acepta?

“El modelo del viejo régimen, por el que tanto luchó en contra el Presidente, ese modelo que me llevó incluso a ser parte de su movimiento. No soy su enemigo, ni soy tampoco un personaje que puede ubicar del lado de los conservadores. Yo he dado la batalla con él y sigo creyendo en los mismos ideales de cambio que me llevaron apoyarlo en 2006 y en 2012, pero no creo en esa visión totalitaria, en esa visión de la imposición, de la visión única del País.

“No creo en esa visión centralista que le arrebató las funciones en materia de salud a muchos Estados y que seguramente les va a querer arrebatar las funciones en materia de Educación y que va a continuar si no hacemos algo al respecto. Cada día somos más mexicanos que no estamos dispuestos a agacharnos, a bajar la cabeza y eso no significa ser enemigos del Presidente ni estar en contra del Presidente.”

Pues ahí está lo que Alfaro quiere decir a López Obrador y que éste no quiere escuchar.

Y si, es una pena que Alfaro insista en que su carrera política terminará cuando abandone el palacio de Gobierno en Guadalajara, porque si piensa como dijo a Reforma podría ser una buena opción para rectificar mucho de lo que se está construyendo.

Pero para 2024 falta mucho. Para entonces habrá corrido mucha agua en el río Armería.

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