Al FRENAAA sólo le falta la encuesta que pidió AMLO

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Confiamos que en la mañanera de este lunes el jefe de Estado se imponga al agitador de masas y se abstenga con saludar con una carcajada burlona, no siniestra, a los 8 mil personas que calculó el Gobierno de la Ciudad de México, las 18 mil conforme las cuentas del federal, o las 153 mil que dice el Frennaa se manifestaron el sábado en la Plaza de la Constitución para exigir a Andrés Manuel López Obrador su renuncia.

Es probable que que el Frennaa exagere y no reuniera a 153 mil personas, porque los expertos priistas, perredistas y panistas en acarreos saben que el Zócalo de la Ciudad de México se llena con 120 mil personas, pero las autoridades federales y capitalinas no se midieron al estimar que sólo 8 mil o 18 mil cuando mucho, acudieron al llamado.

Pero más allá de la cantidad de manifestantes, lo relevante fue la multitudinaria concentración para exigir al presidente López Obrador cumplir su promesa si 100 mil personas se lo piden.

La marcha y plantón no se puede minimizar con el argumento baladí de que fueron manipulados y financiados por grupos empresariales descontentos con las políticas presidenciales. Aún aceptando que así fuera, no hay diferencia. Todas lo han sido.

Lo fue la del más de un millón de personas que siguiendo a María Elena Morena protestaron en el sexenio de Vicente Fox por la ola de secuestros en todos el país. Las movió el clima de inseguridad, pero también toda una campaña millonaria en la televisión y la radio para convencer a los “pirrurris”, como los llamó divertido el jefe de Gobierno, López Obrador.

Atrás del medio millón de personas que para contrarrestar la manifestación “pirrurri” se manifestaron en apoyo de la autoridad capitalina estuvo el costoso aparato del PRD y del gobierno de la Ciudad de México.

Las marchas tabasqueñas que con cualquier pretexto invadían a la capital de la República en el sexenio de Carlos Salinas, recibían el apoyo del gobierno de Manuel Camacho que, para impresionar al presidente con su capacidad negociadora, los convencía de regresar a su terruño.

En realidad, Marcelo Ebrard cooperaba para ayudar a López Obrador a solventar los gastos causados por las movilizaciones. Cuenta la leyenda negra que en la autopista a Puebla, esperaba con la cajuela abierta de su vehículo para pagar lo que había que liquidar.

Es un episodio olvidado, pero después de ocurrir la última invasión, López Obrado debió hablar con el sucesor de Camacho en la Regencia del DFF, Manuel Aguilera, para encontrar la manera de que le cumplieran. Bastó una llamada telefónica para resolver el problema. El tabasqueño no mentía. Existía un compromiso y se cumplió.

Los priistas ya se sabe cómo llenaban el Zócalo en cada ocasión que había que apoyar al Presidente.

El chiste es que “haiga sido como haiga” sido, el Frenna llenó el Zócalo; quizás no fueron 153 mil los manifestantes, pero 100 mil, sin duda.

Lo que sigue es la encuesta, porque el presidente no habló sólo de una marcha de 100 mil para regresar a Palenque, sino también de una encuesta.

Ahí si el Frennaa tendrá problema porque si la encuesta la hacen los morenistas que descubrieron que Porfirio Muñoz Ledo es el más popular entre la tropa para dirigirlo, seguramente ganará López Obrador, y las empresas encuestadoras profesionales lo último que quieren es perder al mejor cliente que tienen.

Como sea, lo cierto es que, más allá de los comentarios que haga en la mañanera, hasta el presidente debió sorprenderse de la cantidad de gente que agitando banderas tricolores y cantando el himno nacional le pidió que se vaya.

IMPACTOS:

Me corrige un viejo amigo, experto en llenar la Plaza de la Constitución.
Cansado de ser explotado por los comisionados para organizar apoyos a favor del presidente José López Portillo, el jefe del Departamento del Distrito Federal, Carlos Hank González, ordenó a su secretarios de Obras Públicas, Sergio Zaldívar, calcular el aforo real del Zócalo, incluyendo aceras y Los Arcos.
El arquitecto Zaldívar simplemente cuadriculó y concluyó que se trata de 8 hectáreas en las que es posible acomodar, hombro con hombro, a cuatro personas por metro cuadrado. En esos tiempos, cuando el coronavirus no obligaba a guardar sana distancia, se necesitaban 320 mil personas para abarrotar la Plaza de la Constitución.
Según mi experto, seguidores del Frenaaa o no, el sábado sí se congregaron más de 100 mil personas, sin contar a las que se encontraban en las calles aledañas, por lo que las cifras oficiales de 8 mil y 18 mil además de mentirosas son ridículas.

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