¿A quién estorba en el gobierno Omar García Harfuch?

Compartir:

Me resisto entrar a la conspiracionitis, pero todo indica que Omar García Harfuch debe cuidarse de alguien más peligroso que el criminal que planeo y operó el atentado contra su vida; me temo que la amenaza milita en la Cuarta Transformación y que la intención es darle muerte civil, es decir, aprovechar la circunstancia para borrarlo del mapa destruyendo su prestigio personal y profesional.

Es evidente que alguien busca deshacerse a periodicazos del secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México y que ese enemigo no es precisamente el Cartel Nueva Generación de Jalisco que estuvo a punto de acabar con su vida el 26 de junio pasado, o al menos no sólo ese grupo criminal.

Es tan burda la estrategia que el secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México que quizás ya echó mano de sus habilidades de investigación e identificó a quien lo quiere fuera de la policía capitalina y del aparato de seguridad del Gobierno de México.

Primero dieron validez a la versión en videos de unos encapuchados en el sentido de que la paternidad del atentado contra Omar García Harfuch no tiene que ver con una guerra contra el gobierno, sino con un problema personal del jefe de la policía de la capital de la República con quien sabe quién, que no es el CNGJ.

Y ahora, en derroche de imaginación, se difunden versiones con origen supuesto en el gobierno federal de que pudo tratarse de auto atentado.

Es decir, que cual guionista de Netflix, García Harfuch planeo la balacera en Las Lomas de Chapultepec asumiendo sin escrúpulos que habría daños colaterales como la muerte de dos oficiales de su mayor cercanía y la de una mujer que nada tenía que ver con el guión, y que de paso se asestó tres balazos para dar credibilidad al atentado para, ya en el hospital después de que sus atacantes no pudieron darle muerte, antes de ingresar al quirófano desenmascaró vía su cuenta de twitter al CNGJ como autor del espectacular operativo fallido.

Ambas narrativas libran de responsabilidad al CNGJ y ligan a García Harfuch con los Guerreros Unidos, el grupo criminal inmiscuido en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, pues representó a la Policía Federal en aquella entidad hasta un mes antes de los lamentables hechos de Iguala y Cocula, razón por la cual de paso se recuerda su relación con Luis Cárdenas, de quien fue subordinado y es amigo.

La primera pregunta y quizás la única a la que debe dar respuesta el ex director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR y de la Fiscalía General de la República y ex tirular de lo mismo de la Fiscalía de la Ciudad de México, es a quién estorba, aparte de la Unión Tepito, los Guerreros Unidos y el CNGJ.

En realidad ¿a quién estorba dentro del gobierno de Claudia Sheinbaum y, por consiguiente, en el pensamiento del presidente López Obrador?

Las especulaciones en torno a su supuesta relación con los Guerreros Unidos y la hipótesis de la elaborada planeación y operación de un auto atentado para incriminar al CNGJ, así como su vieja relación con Luis Cárdenas, ahora en problemas con una Corte de Nueva York, insultan la inteligencia de los lectores de quienes fueron usados para poner en duda la honestidad del jefe policíaco de la capital del País.

Pero al final de cuentas ayuda a García Harfuch a saber que su prioridad es cuidarse no solo de los criminales sino a recordar que en la familia le aconsejaron no dar nunca la espalda a los traidores porque quien traiciona una vez lo hará siempre, y en la 4T hay algunos que han hecho religión de la traición, pero suelen dejar las huellas dactilares.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...