A Lozoya justicia ciega y generosa en su casa

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A propósito del caso de Emilio Lozoya Austin, prófugo que solicito ser extraditado a México por parte del Gobierno Español, no acaban de conocerse las sorpresas del otrora miembro consentido del ” grupo atlacomulco.” Hoy actor bien atendido por un show de reconciliación judicial de una justicia ciega. Aunque se da la impresión real o ficticia de las escenas de los perseguidores con placa de la misma imparcialidad, que están descubriendo delitos graves, con una justicia ciega y generosa, de la ley a modo de una historia de dos éxitos, supuestamente con el objeto o a cambio del perdón acusador, con tal de lograr las delaciones de los delitos cometidos y de sus enigmáticos cómplices, dando importancia especial al correr el velo pausadamente, con los nombres esperados en el horario estelar de los medios de comunicación. ¿ Qué y quien sigue, es la pregunta?

La tarea del gobierno actual de redondear la materia penal, para aplicarla a sus
antecesores, es evidente que se trata de aplicar una justicia ciega coherente, oportuna, atinada y dirigida, en contra de cualquier arrepentido y confeso de la administración pasada o antepasada, es decir de los equipos de Salinas, Calderón y Peña Nieto, a los que se les buscan huellas delictivas en las escalas de sus equipos de trabajo mas detallados.
Así han sido los casos de Genaro García Luna para vincularlo al narcotráfico, a Rosario Robles y la invisible “estafa maestra” o al grupo de senadores y diputados que según la televisión, aprobaron la reforma energética a base de billetes. Sin embargo la visión de la justicia ciega sin realismo judicial, es suficiente nada mas con enfocar en medios a las cabezas de las dependencias. Es decir a modo, como lo estamos viendo cuando se realiza entre el acto delictivo de esos actores, que estando en el ajo, pueden aprovechar el beneficio de descubrirse como lo hace Lozoya, porque no se puede pensar, con la ley en la mano, que el gobierno ignore en una secuela puesta en conflicto, entre el bien y el mal, indagando previo al trato facilitado, de a cuanto es, ¡how much!, que es la visión de la justicia ciega. Ni modo, así son estos casos, no hay que asustarse. Toma y daca. Lo dice la rebuscada ley de justicia penal y eso basta. Lo veremos. Perdón.
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