El pleito de Meade con Carstens por los remanentes

Recomendable que el gobernador del Banco de México se marche en diciembre a Zurich; no le resultaría muy grata su estancia en México si el secretario de Hacienda consigue la Presidencia

Compartir:

Según Agustín Carstens, su relación con los secretarios de Hacienda fue fluida, tanto en el gobierno de Enrique Peña Nieto como en el de Felipe Calderón (en cuyo gobierno fue el primero en ocupar la misma posición). Dijo más: La clave fue el respeto ante disensos.

“No hay diferencias con la Secretaría de Hacienda”, enfatizó.

Nunca nadie ha dicho que el gobernador del Banco de México sea mentiroso; al contrario, se le conoce por su franqueza, que, en ocasiones, puede sentirse ruda, pero mentiroso, nunca.

Sin embargo, no fue del todo sincero con el entrevistador de El Universal porque en 2011 rompió con Meade y, desde entonces, la relación no volvió a ser la misma de cuando uno se pegó al otro.

Los de 2011 fueron los tiempos en los que el ahora secretario de Hacienda de Peña Nieto y simpatizante del PRI (sentimiento que lo coloca en posición de ser candidato presidencial debido a las reformas estatutarias) simpatizaba con el PAN porque el candidato de Calderón era Ernesto Cordero, su antecesor en Hacienda.

Si los senadores de entonces conservan la memoria recordarán que Meade presionó con todo lo que tuvo a su mano para cambiar la ley de los “remanentes” (la bolsa que el Banco de México acumula gracias a la volatilidad del peso ante el dólar, principalmente), que en ese año alcanzaban los 55 mil millones de pesos.

Carstens sabía que la presión de Calderón a través de Meade tenía el propósito de echar mano de ese dinero para la campaña presidencial. El calderonismo tenía en Cordero al candidato, pero Josefina Vázquez Mota les arruinó el plan.

Calderón presionó con todo y Meade acudió a los legisladores en busca de ayuda, pero encontró una rotunda negativa. Pidió auxilio a Carstens y no le fue mejor; de hecho, la reacción del gobernador del Banco de México fue contundente.

De entonces data la no tan buena relación de Carstens y Meade; la había entrañable porque mucho tuvo que ver el gobernador del Banco de México en la formación profesional del ahora simpatizante del PRI.

Por cierto, ahora, los “remanentes” alcanzan niveles impresionantes, algo así como 600 mil millones de pesos, y, con los vaivenes del tipo de cambio, la cantidad se incrementará, pero está etiquetada porque, en 2014, el Congreso reformó la ley, de tal suerte que el mayor porcentaje está destinado, ahora, para pagar deuda y el otro a estabilizar los ingresos presupuestarios.

La cuestión es que las relaciones de Meade con Carstens no mejoraron a partir de que el Banco de México se negó a entregar los “remanentes” para la campaña de Cordero.

Incluso, Carstens se quejaba de maltrato, algo que ahora resulta impensable a quienes promueven el estilo terso de Meade.

Esta historia quizás explique que en la entrega de la concesión de la Bolsa Institución de Valores, en Palacio Nacional, Meade aprovechara que había una silla vacía entre él y Carstens (la de Juan Pablo Castañón, que estaba en el micrófono) para exhibir ante la comunidad financiera su nueva importancia como precandidato presidencial del PRI. Hizo una seña a su vecino y, con humildad, el gobernador del Banco de México realizó un gran esfuerzo para ocupar el asiento del presidente del Consejo Coordinador Empresarial; se retiró tres minutos después, una vez que el secretario de Hacienda, inusualmente serio en esos momentos, como no lo estuvo a lo largo del evento, que se la pasó bromeando con el Presidente por encima de Castañón y Pablo Escudero, que entonces presidía el Senado, le hizo algunos comentarios.

Si Meade no olvida la negativa de Carstens sobre los “remanentes” es mejor que el gobernador del Banco de México se marche en diciembre a Zurich, a ocupar la Gerencia General del Banco Mundial de Pagos, porque no le resultaría muy grata su estancia en México si el secretario de

Hacienda consigue la Presidencia de la República.

El agravio de 2011 no se olvida.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...