La soberbia es la máscara de la ignorancia

Compartir:

Hace unos dias en medio de la preocupación y de la reflexión escribí unos renglones con un mensaje que si bien es de aplicación general y que en escencia debe formar parte del buen vivir y del convivir, su enfoque final va sin duda orientado para aquellos quienes en particular por el destino, la fortuna, su orientación, las circunstancias y su esfuerzo tienen no solo la fortuna sino el privilegio y la responsabilidad de ubicarse en posiciones directivas, tomadores de decisiones que en la política y en la administración prudente, madura y responsable deben invariablemete dirigirse con los pies bien asentados y la mirada al frente, al futuro como único propósito de construir el bien común.

Esa reflexión la culminé con una sencilla recomendación señalando que : siempre habrá tiempo en una sociedad si se desecha la soberbia y se usa la inteligencia, la razón, la prudencia, el juicio y la suma de los más capaces.

Mi propósito no está ni se reduce al ánimo de una crítica en particular, así no lo hice, no lo he hecho ni haré las cosas; me gusta construir y mi país y mi sociedad me preocupan. Lo seguire haciendo apoyado y orgulloso de las leccciones primarias de mis padres, maestros rurales en mi terruño , Chiapas, donde aprendí desde nño a disfrutar sus paisajes y empecé desde, que abrí los ojos a observar sus carencias y a sufrir sus desigualdades, elementos que por fortuna sirvieron de abono para promover el desarrollo de mi vocación de servicio canalizado en el área de la salud.

Para ello hay que ser dedicado, estudiar mucho, mucho, armarse con los mejores instrumentos del conocimiento pero que, sin embargo de no cubrirse y protegerse con un fuerte manto de sensibilidad humana, de vocación de servicio y de amor, los conocimientos fríos seran también de escaso valor.

No olvidemos la consigna de Platon el ser humano en su dualidad de cuerpo y espíritu. Muchos pacientes se han aliviado antes de salir del consultorio al convivir minutos con un médico capaz de abrir y abrirles el espíritu.

Cuántos miembros de la sociedad, cada vez más numerosos, solemos expresar después de contemplar la poca preparación técnica y humanística de muchos de nuestros políticos y admnistradores y comentar que la política es una actividad muy sucia, que ha alejado a seres humanos de grandes valores y, la verdad, no es asi. Confundimos las cosas: una es que hay quienes han actuado en este escenario quizá pivoteados por inestabilidades emocionales, psicológicas que los desvía patológicamente con soberbia, con egoísmo, hacia la ambición y el poder, no para servir sino para servirse, desacreditándose y desacreditando a una de las actividades mas extraordinarias del hombre: la política.

Es esta compleja actividad producto y escenario de la inteligencia que suele ser mas poderosa cuanto mas rica es en conocimientos, imaginación, creatividad, sencillez, prudencia, humanísmo y solidaridad. Es el escenario correcto y propio para el ejercicio de los grandes valores y la oportunidad histórica del hombre para su trascendencia. Esa es la política y no la que juzgamos en la cotidianidad y que se hace costumbre.

Hacer política es admitir esa responsabilidad y la oportunidad de favorecer el crecimiento justo y armónico no solo para la sociedad de ahora sino también soñar y construir la sociedad de nuestros hijos y nietos que avanzan en la historia evolutiva de la humanidad.

Cierro citando a uno de mis maestros mas queridos y admirados, el Dr. Richard Lillehei de la Universidad de Minnesota, quien junto con su hermano Walton dieran al mundo la técnica de la circulación extracorpórea que hizo posible la cirugía a corazón abierto.

El con su gran vocación de maestro, su gran afecto y cariño a mi persona tuvo la bondad de enseñarme algo que llevo y llevaré, repetiré y aplicare por siempre: “Javier el hombre que sabe es de oro puro, el ignorante es de barro que se cubre con hojas doradas para parecer de oro…pero si le rascas es barro………Que no se olvide nunca Javier, LA SOBERBIA NO ES MAS QUE LA MASCARA DE LA IGNORANCIA.

* El autor fue subsecretario de Salud

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...