Del “salgan con sus familias” al minuto de silencio de AMLO

Al acumular el país, hasta este sábado, 52,000 muertos por Covid-19, el Presidente emite ahora a los mexicanos una imagen de conmoción… Pero sigue despreciando el cubrebocas

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Después de ser la máxima autoridad que hace cuatro meses desairó la gravedad de la pandemia de Covid-19, llamando a la población a salir de sus casas con la familia (22 de marzo, Oaxaca), hoy con aspecto presuntamente conmovido, el Presidente Andrés Manuel López Obrador rindió un “homenaje” a los muertos (52,000) con un minuto de silencio.

Aquel día, dijo que “no debemos espantarnos, no adelantar vísperas… Los mexicanos, por nuestras culturas, somos muy resistentes a todas las calamidades… No dejen de salir, todavía estamos en la primera fase… Yo les voy a decir cuándo no salgan, pero si pueden hacerlo y tienen posibilidad económica, sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes, a las fondas…”.

Por esos días, la clave para no generar pérdidas humanas era actuar con una medida contraria, pedir que nadie saliera. Lopez Obrador erró.

Hoy, casi cinco meses después, guarda un minuto de silencio. ¿Cuántos de los 52,000 fallecidos habrán seguido el consejo sabio del Presidente de salir con sus familias en plena pandemia?

En el colmo de la soberbia política, López Obrador se hace grabar desde su silla en Palacio Nacional caminando hacia el patio central para atestiguar el toque de corneta de silencio, y ser parte del rito.

Increíble la escena, casi grotesca, del seguimiento que le da la cámara que, podría suponerse, alguien se lo recomendó.

En su caminar va dando las supuestas pautas de trabajo de su gobierno ante la emergencia.

“Este es el mejor homenaje que podemos rendir a quienes se nos adelantaron”, expresó.

En momentos, bajo esa especie de “performance”, se evidencia que le importa más su figura, el ir narrando, bajando escalones o dejando escuchar el rechinido de sus zapatos con la duela, que el número de fallecidos (52,000) y casi 500 mil casos confirmados, cuando las cifras escalan a lo más alto.

“Vamos a seguir mejorando el sistema de salud pública”, afirmó.

Ahora sí, al Presidente le dio por hablar de tener camas, médicos, especialistas, enfermeras, “para garantizar el derecho del pueblo a la salud”.

Con pasos arrastrados y el cuerpo pesado (como si de empujar a un elefante reumático se tratara), López Obrador aseguró que afortunadamente se cuenta con presupuesto porque se ha ahorrado, “porque ya no hay corrupción en el gobierno, no hay derroches, no hay lujos”.

Añadió que se han invertido cerca de 35 mil millones de pesos para enfrentar la pandemia.

“Es triste todo lo que está sucediendo, han perdido la vida más de 50,000 mil personas. Nos duele mucho, lo digo de manera sincera, pero hemos actuado con responsabilidad, con profesionalismo”, afirmó cuando junto con el doctor Hugo López-Gatell, ha sido el primero en no portar cubrebocas, cuando todavía a finales de abril desestimaba la gravedad de la pandemia, y continuaba con sus giras por estados, abrazando y besando desde niños hasta personas mayores.

El momento final de la escena, cuando el militar toma su corneta para dar el toque de silencio, y el Presidente levanta la vista, es hasta patético, pues en el fondo de la actuación se esconde una alta irresponsabilidad.

El silencio, no el minuto guardado, sino sobre lo que no explica ante la espantosa cantidad de muertos, es culposo; pero su aplauso, al final del toque de corneta, es un insulto, una mofa imperdonable.

Tras lanzar el video a las redes sociales, seguramente el Presidente recibió una llamada telefónica o un mensaje del doctor López-Gatell, felicitándolo. “¡Señor Presidente, excelente, usted además de ‘fuerza moral’, tiene ‘fuerza espiritual!’”.

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