Colibríes, los mensajeros del amor y cómo cuidarlos

El principal peligro que enfrentan estas aves es que su hábitat desaparezca. Huitzilopochtli, el dios de la guerra, debe su nombre a esta especie, ya que quiere decir “colibrí zurdo”

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San Antonio puesto de cabeza, un par de velas con listones rojos y mucho amor propio también funcionan para atraer al ser amado, los colibríes, según la cosmovisión prehispánica son portadores de mensajes de amor, pero solo pueden hacerlo si están vivos, por lo que adquirirlos muertos para dejar la soltería y pedir buena fortuna no solo no tiene sentido, sino que eventualmente los podría poner en riesgo.

La especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), María del Coro Arizmendi, explicó a Notimex que sin embargo, el principal peligro que enfrentan estas aves es que su hábitat desaparezca, los colibríes requieren árboles y espacios abiertos para hacer sus nidos y alimento, de no existir estas condiciones no se reproducen.


A su vez, detalló que en el mundo existen alrededor de 330 especies, de las cuales 58 viven en México, 13 de ellas son endémicas y 15 habitan en la Ciudad de México, “todas estas especies que solo se encuentran en México son nuestro patrimonio, pero también muestra responsabilidad, porque si se extinguen ya no va a haber estas especies nunca más, es importante que se cuiden todas las especies, pero las que viven en México son nuestra responsabilidad”.

Los colibríes, puntualizó Arizmendi, no son aves de jaula y la gente los quiere mucho porque desde tiempos prehispánicos se les ha relacionado con la buena suerte y el amor; se les asocia con lo anterior debido a la función polinizadora que cumplen en la naturaleza, lamentablemente, ante esta vinculación en algunas corrientes espirituales se les considera como amuletos, lo que deriva en la caza y venta de estas aves.

“Los cazan, los secan y los venden como algo que a uno le puede ayudar a tener suerte en el amor, hace muchos años se vendían secos para este propósito, las tradiciones ancestrales dicen que los colibríes son muy importante para el amor, pero se trata de los colibríes vivos, que un colibrí venga a visitarte a tu casa es un augurio de buena suerte y de buena suerte en el amor, si el colibrí está muerto ya no tiene sentido porque no es ningún mensajero”.

En ese sentido, recordó que en la cosmovisión maya se consideraba que estas aves recolectaban las almas de los guerreros y las llevaban al mundo de los muertos y ser tan veloces posibilita su labor de mensajeros; además, Huitzilopochtli, el dios de la guerra, debe su nombre a esta especie, ya que quiere decir “colibrí zurdo”.

Características y alimentación

Los colibríes, detalló, son muy fáciles de identificar, tienen en general picos y alas largas, con patas muy pequeñas, se caracterizan por ser chupamirtos y pueden llegar a pesar entre 3.0 y 10 gramos hasta los 24, aunque hay algunos tan minúsculos que llegan a ser del tamaño de un abejorro, para darnos una idea, explicó, menos de 3.0 gramos es lo mismo que pesan dos uvas.

Además, muchos de ellos son aves migratorias y llegan a viajar hasta cinco mil kilómetros anuales desde Canadá hasta México; en estado libre, pueden vivir hasta nueve años y son los mejores voladores del reino animal, ya que a diferencia de muchas especies, sus movimientos son hacia adelante, hacia atrás, a ambos lados, en movimiento ascendente y descendente, aunado a que pueden mantenerse en un punto fijo aún en modo de vuelo.

En cuanto a su alimentación, refirió Arizmendi, 90 por ciento de la alimentación de estas aves se basa en el néctar de las flores, lo que los convierte además en grandes polinizadores; en ese sentido, señaló que no sólo en las abejas recae esta labor; sino que también en los colibríes, murciélagos, mariposas, abejorros y algunos reptiles.

Así, señaló que la mayor parte de la alimentación de estas aves se basa en el néctar de las flores; sin embargo, en las ciudades la mancha urbana complica sus labores de alimentación, por lo que la instalación de pequeños jardines con flores brillantes que son sus preferidas y bebederos son una buena opción para contribuir en su cuidado.

Al respecto, la autora del libro “Colibríes en México y Norteamérica” en coautoría con Humberto Berlanga de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), abundó que se ha hablado mucho sobre si estos dispositivos son buenos o no; sin embargo, representan un recurso adicional en sustitución del que perdieron ante el aumento de la mancha urbana.

Así, explicó que lo más recomendable es sembrar jardines para colibríes, “no se trata de tener hectáreas, sino que se pueden plantear macetas en una terraza, en ventanas y sembrar plantas para colibríes, las que más les gustan son las que tienen brillantes flores, tubulares y largas con néctar en la base del tubo”; de considerar esta opción, sugirió utilizar plantas endémicas debido a que ofrecen mejor resistencia al clima de la ciudad y requieren menos mantenimiento.

“Un jardín puede ser cualquier cosa (…) puede haber toda clase de jardines, la cosa es que tratemos de regresarles en las ciudades, en los centros urbanos y semiurbanos un poco del hábitat que ya le quitamos a estos animales y con eso además nos dan el gusto de venirnos a visitar y traernos sus buenos deseos y sus augurios para el amor, beneficiamos a los animales y nos beneficiamos nosotros con esta alegría de ver a los colibríes que a todos nos gustan”.

En cuanto a la instalación de bebederos, señaló que si bien se comercializan paquetes de bebedero con un líquido rojo, este no es más que agua con azúcar y por la misma razón por la que no se le daría a un niño pequeño bebidas con alto contenido de colorante todos los días, tampoco se les debe dar a los colibríes, que por ser tan pequeños no metabolizan este colorante.

En ese sentido, explicó que lo mejor para los colibríes es agua con azúcar, lo que además de generar beneficios en su salud también impacta en los bolsillos de las personas, ya que el alimento comercial para estas aves se puede llegar a vender hasta en 200 pesos con todo y bebedero, mientras que una sola bolsa de azúcar sin refinar cuesta menos de 20 pesos una bolsa de un kilo.

Así, de colocar un bebedero, se debe cuidar que esté libre de moho y cambiar el néctar de manera constante debido a que se fermenta y ya todo el mundo sabe lo que pasa con las bebidas fermentadas, por lo que mantenerlos limpios evitaría que hubiera por ahí colibríes en estado de ebriedad, dijo, aunado a que una vez instalado, estas aves recuerdan la ubicación por lo que volverán una y otra vez.

La especialista de la UNAM encabeza trabajos para instalar jardines experimentales y determinar cuales son las plantas preferidas por estas aves, así como algunos de sus comportamientos, y ya existen espacios en instituciones educativas como la Facultad de Estudios Superiores Iztacala.

Además otras instituciones educativas, y uno más en una casa de descanso para mujeres ancianas, donde en su opinión se observan los mejores resultados ante la paciencia, el tiempo de observación y las condiciones de tranquilidad que estos mensajeros del amor les proveen.

 

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