Una consulta envenenada

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Quién lo iba a decir, el germen de la democracia en su sentido puro es la participación directa de la población en los asuntos públicos, los clásicos fundaron el concepto a partir del necesario involucramiento de la sociedad en la toma de decisiones y a partir de ahí se inicio el periplo democrático con sus altas y sus bajas. El concepto se ha ido perfeccionando a partir de su propia experiencia, y se ha analizado de manera profusa su propia estructura que la fortalece pero también aquella que la debilita y la pone en riesgo.

No son pocos los ejemplos, como a partir de las propias vías de la democracia se genera su perversión y su autodestrucción, la democracia como todo cuerpo social vivo, produce su propias células cancerígenas, que paradójicamente deberá combatirse a partir de la propia vía institucional democrática.

Hoy la joven democracia mexicana, vive uno de sus momentos más adversos y peligrosos que pone en riesgo su propia existencia, la emergencia de los gobiernos populistas presiona la institucionalidad de la vida democrática y la pervierte.

El gobierno de López Obrador, el que mayor número de votos ha tenido en la corta existencia de la pluralidad política, ha hecho uso de los instrumentos de participación directa para perfilar sus propias decisiones, no lo hace para darle legitimidad a sus decisiones, lo hace para lustrar su poder omnímodo. Han sido numerosas sus expresiones que vulneran el corazón de la vida democrática del país: el Estado de Derecho.

De la mano del resentimiento social y la revancha política, hoy se acoge al instrumento de la Consulta Ciudadana para preguntar si la sociedad quiere enjuiciar a los Ex Presidentes de la Repúblicas por delitos políticos, asemejando el Coliseo Romano en el que el Cesar pregunta si la perdona o no la vida al gladiador en combate.

Resulta sumamente ilustrativo lo que dijo hace unos días en su show mañanero de propaganda política: “Si me preguntan que prefiero, que investigue a los Ex Presidentes el ministerio público o que la gente decida a través de una consulta si se investigan, prefiero la Consulta”.
Esta frase en otros tiempos, hubiera sido suficientemente escandalosa, hoy no, no hay contrapesos que detengan los atropellos verbales, aunque vulneren el propio estado de la legalidad, la propia Suprema Corte y sus ministros guardan un silencio ominoso, no quieren estar en la mira del SAT o de la Unidad de Inteligencia Financiera.

Todos callan en exacta proporción del tamaño de su cola, no vaya a ser que su mirada flamígera se dirija a mi persona.
Hoy la 4T presenta su exposición de motivos que justifica su propósito, no hay nada de sustento, pura política de templete, puro resentimiento, revancha, retórica, demagogia.

La democracia mexicana vive días oscuros, sino se activan sus anticuerpos todos pagaremos el despropósito y la locura festiva, ya sabemos como acaban los excesos populistas.

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