Otro sexenio que termina antes de tiempo

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Fue muy lamentable, frustrante y dañino para el país que el sexenio de Enrique Peña Nieto durara solo tres años, tiempo suficiente para sacar las reformas estructurales, pero que por efectos colaterales de una deficiente capacidad de gobernanza su implementación quedo a medias y hoy ya muchas de ellas son un solo recuerdo de lo que se pretendió ser.

Quienes fueron oposición, hicieron escarnio de ese trienio y utilizaron los tres años restantes de punto muerto para perfilar su ascenso que culminaría con su llegada a la Presidencia de la República.
A Andrés Manuel López Obrador le bastaron 18 meses, exactamente la mitad del gobierno anterior, para ver naufragar su proyecto. Un solo dato da sustento a mi argumento, la caída del PIB del segundo trimestre del presente año ha sido del 18.7%, efectivamente consecuencia de una pandemia inesperada, nunca en la historia de las mediciones del PIB se había tenido una caída de tal magnitud y según proyecciones realizadas por el departamento de inteligencia de la revista inglesa The Economist, México tardará en regresar al mismo nivel económico que tenía a principios del 2020 hasta el segundo trimestre del 2025.

Siempre he pensado que la eficacia e incluso el reconocimiento histórico de un gobierno, no esta en función del cumplimiento de sus promesas de campaña, sino en su capacidad para adaptarse a las circunstancias de su gobierno de manera exitosa, de su capacidad para reinventarse y de su pragmatismo para hacer frente a las vicisitudes que el destino le presenta, sin desvanecerse en el camino y alimentando las expectativas de la población.

La suerte del gobierno de la 4T, ha sido marcada por la pandemia del coronavirus y sus secuelas principalmente económicas de eso no hay duda, los saldos se verán al final pero hasta este momento cuando se tiene una catástrofe en el número de fallecidos, los resultados no serán nada halagüeños.

El Banco de México, refirió el día de ayer tres escenarios para una incipiente recuperación económica, que van desde el muy pesimistas hasta el muy optimista, y de acuerdo a los resultados obtenidos hasta este momento, estaremos en un rango medio, esto es, se tendrá una caída del PIB en este fatídico año del orden del -11% del PIB y un crecimiento moderado del 3% para el siguiente año, sin embargo recuperarse de la caída obligará a sostener un crecimiento en los siguientes tres años arriba del 3% del PIB para regresar al nivel del tamaño de la economía que se tenía en diciembre del 2018. Situación realmente muy difícil de tener con un nivel tan bajo de confianza que posee el gobierno de la 4T, como requisito indispensable para atraer inversión productiva.

Se acabó el proyecto de gobierno de la 4T, y al parecer aún no se han dado cuenta, están viendo y no ven, película que ya vimos el sexenio pasado, aduje sexenio para ser o parecer políticamente correcto. Y al no ver este gobierno que su planeación antes de la pandemia ya no es funcional, regresará al punto muerto de los gobierno neoliberales incapaces de reinventarse.

De ahora en adelante, seremos testigos de un gobierno de saliva con piloto automático, administrando la caída pero sin capacidad de gobierno para elevar el vuelo. Esta película ya la vimos, y efectivamente son iguales.

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