La política de seguridad de la 4T es pura grilla

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Siempre pensé que el principal error inicial de la estrategia de seguridad pública del gobierno anterior, fue la desaparición de la Secretaría de Seguridad Pública para adscribirla a la Secretaría de Gobernación, fue convertir una política pública en un instrumento político aspiracional de un contendiente a la presidencia, eso propicio que las principales directrices operativas de la estrategia estuvieran supeditas a la construcción de alianzas políticas en todo el país.

Esto debilitó la estrategia, su operación y por tanto sus resultados, que tuvo que estar supeditada a las decisiones de política antes que a las decisiones de estrategia. A final conocimos el resultado, un fracaso estrepitoso que el propio ex presidente reconoció en una de sus entrevistas finales y lo calificó como uno de sus pendientes de gobierno, así de simple y penoso.

El gobierno de la 4T, hizo acopio de esta apreciación limitativa pero no sustantiva, y actuó en consecuencia, saco nuevamente a la Seguridad Pública de Gobernación y la restituyó como Secretaría de Estado, pero se le olvidó lo sustantivo: definir la estrategia operativa, y dotarle de las facultades presupuestales, administrativas, operativas, normativas entre otras para darle eficacia.

Creyó que la simple determinación legal de un nuevo cuerpo operativo diferente a la anterior Policía Federal sería suficiente, aunado a que todas las tareas operativas, administrativas y laborales estarían bajo el mando de la milicia, aunque teóricamente sería un órgano civil, todo esto conformó la Guardia Nacional.

Efectivamente se reivindicó el papel ejecutivo de la Secretaría de Seguridad Pública, pero en los hechos, toda la responsabilidad de las tareas de seguridad pública en el país se trasladarían al Ejercito Nacional, o sea es la misma gata pero revolcada.

Los resultados están a la vista, las propias cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) registró un incrementó del 2.7% en el número de víctimas de homicidios dolosos entre 2018 y 2019, primer año del gobierno de la 4T, se asesinaron un total de 284 personas por mes en el país. Y Entre enero y agosto del 2020, en plena pandemia del coronavirus y su obligado confinamiento social, se han cometido un total de 33.2% más homicidios dolosos que en el mismo periodo del 2019, pues se han registrado 3 mil 32 víctimas de homicidio superior a los 2 mil 275 en el mismo período de tiempo.

En lo que va del año se asesinan en promedio 379 por mes en el país, cifra nunca antes vista en la historia de registro del Sistema de Seguridad Pública del país. Hasta ahora, la política de pacificación como le llamó este gobierno a su combate a la inseguridad ha sido en las cifras un fracaso, ni ha reducido sustancialmente la violencia ni tampoco, como argumenta la ha contenido.

En este escenario, por tanto era previsible la salida del Alfonso Durazo de la Secretaria de Seguridad Pública para contender por la gubernatura del estado de Sonora en el próximo año 2021, su presencia ha sido eminentemente testimonial, nada relevante deja como legado y nada que lo prestigie, escándalos como soltar al hijo del chapo en Sinaloa es su más relevante nota periodística, fue un florero al servicio de las ocurrencias y compromisos de su jefe, y siempre supo que su paso sería temporal. Ahora a esperar a ver si esto le alcanza para cumplir su sueño político.

Mientras tanto, la política de Seguridad Pública, tal y como lo fue en el sexenio pasado sigue presa de la grilla palaciega, eso le resta seriedad y eficacia, pero bueno siempre termina por alcanzarles el destino, y sino que le pregunte al anterior gobierno.

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