La clave está en la recuperación

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Bien dice el presidente López Obrador que la caída del PIB en el segundo trimestre del 2020, en medio de la tormenta que ha significado la pandemia en el mundo, ya se esperaba, que nadie podía decirse sorprendido, que la caída estaría en el rango del 20 por ciento del PIB y así fue, 18.9 por ciento fue el tamaño de la bajón, muy en el rango de la caídas en el mundo, aunque superior a la media internacional; solamente un país en el mundo occidental, casi del mismo tamaño de nuestra economía cayó más, España que rondó el 20 por ciento en el mismo trimestre.

El mundo durante tres meses se guardó, con todo y sus actividades productivas y comerciales, y efectivamente el resultado iba a ser una depresión económica colectiva de proporciones catastróficas.

Algunos países como Alemania, Corea del Sur, Japón e incluso los Estados Unidos de manera previsora, desplegaron enormes recursos presupuestales para amortiguar la caída, bajo el argumento de no permitir que se hundiese tanto la economía y rebasando sus propios márgenes de equilibrio presupuestal que tradicionalmente respetan para no generar una deuda que podrían dañar sus márgenes de confianza y certidumbre financiera y económica.

Finalmente, y de acuerdo a los primeros resultados económicos conocemos el tamaño del boquete, pero también conocemos los programas de reactivación económica para salir lo más pronto posible a las principales actividades económicas, bajo una sola premisa, el control de la emergencia sanitaria.

La Unión Europea a finales del mes de julio presentó su plan de rescate, a nivel Plan Marshall del fin de la Segunda Guerra Mundial y con un monto de 750 mil millones de euros, iniciará un plan de reactivación post Covid-19 a los 27 países miembros que la conforman, para financiarse durante el período 2021-2224, e implementarse en cuanto las legislaturas locales aprueben el método de distribución y los sectores a los cuales iría dirigido principalmente los apoyos.

En tanto que en los Estados Unidos en el mes de abril y para aplicarse a partir del mes de mayo del 2020, el Congreso de los Estados Unidos facultó la utilización de un fondo económico extraordinario al gobierno de Donald Trump para atender la emergencia sanitaria por un monto de 600 mil millones de dólares por un período de dos años.
Esta ha sido la tónica de los países y bloques económicos más relevantes para atender la emergencia sanitaria, con el propósito de reactivar su economía y mitigar los estragos de la pandemia en el corto plazo.

La pregunta importante para el caso de nuestro país sería: ¿tenemos claro el diagnóstico sobre el impacto del parón económico Covid-19?, ¿contamos con los instrumentos económicos, financieros y los márgenes presupuestales para reactivar la economía en el corto plazo?

El asunto es de enorme relevancia para evitar el daño estructural de la economía que pudiera generar estragos en el corto plazo, y que sería de gran complicación reactivar en el mediano plazo. Mas le vale a este gobierno tener un mapa de ruta para la pronta reactivación de la economía del país, sino pagará las consecuencias.

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