Invitados desinvitados al informe que desinforma

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Uno de los episodios más bochornosos de la diplomacia mexicana se dio con Vicente Fox con el famoso “Comes y te vas”, una traidora filtración de los servicios secretos cubanos para poner en evidencia la oficiosa y servil actitud del gobierno mexicano, que debilitó la credibilidad e independencia de la política exterior de ese gobierno.
Muy parecida es la actitud de López Obrador para la celebración de su Segundo Informe de Gobierno con respecto de sus invitados, en este caso la Suprema Corte de Justicia y la Fiscalía General de la República:“te invito pero no asistes” y luego te insultó pero te reconozco. “Como qué hacemos que no somos, así hacemos lo que queremos”.
Vaya forma de concebir la institucionalidad del Estado Mexicano. Dicho arrebato de escasa cordialidad parte de un reconocimiento implícito del presidente respecto de la dañada autonomía e independencia de ambos instituciones centrales en el entramado del Estado mexicano. Tanto el que invita como los desinvitados reconocen la necesidad de brindarse una sana distancia, frente a la evidencia objetiva de la obsecuencia en las ocurrencias del Ejecutivo Federal.
Lamentable papel de la Corte y la Fiscalía que se prestan a la coreografía presidencial que de manera frívola presupone que de esa manera se reconocerá intacta la necesaria independencia de los poderes y autonomía de la Fiscalía frente al Ejecutivo. No entienden que esto tiene más de fondo pues no acudir a un acto solemne de rendición de cuentas del Estado mexicano por parte del Ejecutivo Federal, es un acto grosero de escasa cordialidad y civilidad política pero nada más.
En cambio, prestarse al show Lozoya y filtrar declaraciones de hechos para usarse en el circo mañanero de la 4T, es una evidente subordinación de la Fiscalía que daña su autonomía, pero sobre todo el Estado de Derecho, y eso es más grave.
O no pronunciarse por parte de la Corte en la pretenciosa y justiciera actitud de democracia directa de la 4T, para enjuiciar a los ex presidentes de la República en detrimento de sus derechos humanos y el respeto al debido proceso, es un silencio abyecto que lesiona la división de poderes.
El “comes y te vas” y el “te invito pero no vas”, son dos caras de la misma moneda, es la maniquea concepción institucional del Estado y una descarada manipulación institucional, que en su frívola pretensión dañan la credibilidad y fortaleza del Estado mexicano; no entienden que sus actos deben corresponder con la responsabilidad que deben cumplir por el bien de su institución y del país en su conjunto.
Es claro que tratan de ser obsequiosos con la mano que los impulsó y con el proyecto político que éste representa, pero ser comparsas de acciones que dañan la institucionalidad es preferir la lealtad política que la responsabilidad pública que ostentan y eso daña y lastima al país.
Estar a la altura de los tiempos, es estar en sintonía con los riesgos y desafíos que enfrenta nuestro país y actuar en consecuencia, es mirar en perspectiva con responsabilidad y no prestarse a ser comparsas de un show ajeno a sus responsabilidades.

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