Hacienda y su Presupuesto 2021 en modo 4T

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EL Secretario de Hacienda Arturo Herrera ya aprendió la lección: es mejor ponerse en sintonía 4T, a costo de evadir la realidad, que recibir una desconocida mañanera que lo obligue a reinterpretar lo que quiso decir en la Presentación del Paquete Económico 2021 ante el Congreso, con todo lo que ello signifique en bonos presidenciales y en su ya de por sí, decaída credibilidad económica y financiera.

La verdad es que tampoco había mucho que esperar después de los efectos que para la economía nacional ha significado Covid-19 y la resistencia gubernamental a implementar un plan de reactivación económica, que todos los sectores han pedido para evitar los estragos sociales que produce la quiebra de innumerables empresas y el desempleo que ello provoca.

No hay condiciones para el optimismo con la ortodoxia gubernamental y su evasión de la realidad como marcas registradas de este gobierno.

Sin embargo, tampoco podemos pensar que no pasará nada y que con el simple efecto rebote y la recuperación de la economía de los Estados Unidos sería suficiente, para que estas golondrinas hagan primavera en el negro verano que seguimos teniendo. Pero el secretario ya entendió el lenguaje presidencial y sus manías políticas; sabe que todo se debe hacer pensando en las bases políticas, es decir dar aliento, y en los enemigos que es no darles materia.

Y prefirió irse con un optimismo desmedido, proponiendo una expectativa de crecimiento del PIB de 4.6% con posibilidad de que fuera más, si se cuenta con una vacuna contra Covid-19 temprano en el próximo año. Total, proyectar no empobrece.

Ya mañana será otro día, y hoy podrá dormir tranquilo, sin la preocupación de que le salgan en Salón Tesorería de Palacio Nacional con que tienen otros datos, y lo obligue a repensar sus escenarios de corto plazo.

De igual manera se fue con el pronóstico de ingresos para el siguiente año, con la plataforma de producción de Pemex, con el precio del barril del petróleo y con el tipo de cambio. Ya encarrilados, hasta podría pronosticar un máximo de consecución de medallas de oro en los juegos olímpicos de Tokio para el próximo verano.

El diablo está en los detalles y el secretario lo sabe, pero esa será tarea que la realidad le haga ver a su jefe; por vía de mientras, mejor jugar el estilo presidencial y dejar que los medios especializados hagan su chamba para pronosticar el tipo de economía que tendremos el próximo año. Al final, sabe que la credibilidad gubernamental está por los suelos y hacer lo contrario es remar contra corriente en un mal momento.

Desde principios de este año Hacienda ha dejado muestra de que su tradición racional, especializada, científica y sólida de otros tiempos, ya no existe. Se ha plegado a los dictados de la economía presidencial y bajo está tónica será mejor alimentar presupuestalmente los elefantes blancos de esta administración que decir y hacer lo contrario.

Un botón de muestra es suficiente; Hacienda sabe que sin flujos de inversión privada y confianza empresarial, el país no tendrá el dinamismo para crecer tanto como lo desean, pero hoy esos son temas sacrílegos en el credo 4T.

Ni modo, a replegarse que no son tiempos para la iniciativa y creatividad; lo son del pensamiento único y, ya sabemos, que sólo uno piensa.

Ni modo, Hacienda sigue en cuarentena, nada más que ya lleva en esta lamentable situación desde 2019.

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