AMLO y la necesidad de recuperar a su Secretario de Hacienda

Eso significa darle a Arturo Herrera su lugar, respetar su autoridad y apoyar sus decisiones técnicas

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El Secretario de Hacienda, Arturo Herrera, dejó que López Obrador, tal y como a él le gusta, asumiera directamente el manejo de la política económica nacional.

> Estamos en una coyuntura muy peligrosa y el Presidente no está en condiciones de cambiar al titular de la SHCP, ni tampoco tenerlo nadando de muertito, sabiendo que no renuncia por su lealtad, nada más

Después de la presentación de los precriterios de política económica por parte de la Secretaria de Hacienda, en atención a un mandato de ley que establece fechas límite para hacer llegar a la Cámara de Diputados las proyecciones económicas para el presente año y para el siguiente, cifras que no contaron con el aval del Presidente de la República al dejar claro de manera reiterada que él tiene otros datos, el responsable de las finanzas nacionales decidió dar un paso atrás y dejar que fuera López Obrador, tal y como a él le gusta, asumir directamente el manejo de la política económica nacional.

De entonces a la fecha, una situación ha sido la constante: los organismos financieros internacionales tales como el FMI o el Banco Mundial, las empresas calificadoras, los organismos financieros nacionales y los organismos empresariales han mostrado sus propias proyecciones y de manera generalizada manifiestan una caída en la tasa de crecimiento del PIB superior en promedio al 4 por ciento, en algunos casos el pronóstico de la caída supera el 6.2 por ciento que se tuvo en la crisis de la década de los 90´s. Todos manifiestan una preocupación alarmante respecto de la crisis económica que se avecina y la ausencia de medidas de apoyo fiscal por parte del gobierno para mitigar un poco su efecto devastador.

La respuesta de la Secretaría de Hacienda ha sido el silencio, no valida pero tampoco desacredita, y eso dice mucho más en este momento. En el caso del Presidente su respuesta obvia ha sido la desacreditación de estos pronósticos, expresan que frente a la situación de emergencia sanitaria mundial, es difícil construir pronósticos certeros sobre una realidad extraordinaria, y añaden que la dispersión de los beneficios económicos que despliegan sus programas sociales, son suficientes acciones para mitigar en las segmentos sociales bajos los efectos de la crisis.

En un inédito y duro editorial del diario londinense Financial Times, éste va más allá respecto de los duros pronósticos económicos y financieros que vendrán para la económica nacional, y hacen un llamado para que la sociedad civil organizada construya una acción colectiva que presione para que se verifiquen acciones correctivas para evitar la tragedia que se avecina, y califica al actual gobierno como una Presidencia Imperial con un presidente imperioso, con un escaso sentido de la realidad, parafraseando a Isaiah Berlin.

No suficiente con ello, la agencia calificadora Fitch Ratings degradó la nota crediticia de México y reiteró como todos la grave recesión en la que estará sumergida la economía nacional durante este año y el próximo si no se toman acciones pertinentes para mitigar el efecto recesivo, pero argumenta que no es producto solamente de la crisis sanitaria y sus decisiones económicas para evitar el contagio masivo, sino que corresponde todo a una situación construida durante todo el año pasado sobre todo en determinados sectores que ha padecido los efectos de las decisiones del gobierno en turno.

Y nuevamente el silencio institucional hacendario, no se discrepa pero tampoco se asume, dejan que venga la respuesta política y esa no ofrece argumentos, ni cifras, simplemente descalifica, no a la nota sino al medio, utilizan esa amplia fraseología abstracta para demeritar. La batalla está perdida y lo saben.

Esto no durará mucho, mayo será el mes definitivo para la economía mexicana, requerirá de un ventilador para oxigenar el sistema económico y evitar una neumonía atípica o bien coronavirus, si es que pretende tener viabilidad en el corto plazo.

Mayo será definitivo para la economía mexicana, requerirá de un ventilador para oxigenarse y evitar una neumonía atípica.

Para ello, López Obrador necesitará recuperar a su Secretario de Hacienda, eso significa darle su lugar, respetar su autoridad y apoyar sus decisiones técnicas, igual que lo ha hecho en la contingencia sanitaria, en beneficio de la sobrevivencia de su propio gobierno y peor aún, evitando probables escenarios de descontento social. Estamos en una coyuntura muy peligrosa y el Presidente no está en condiciones de cambiar a su Secretario de Hacienda ni tampoco tenerlo nadando de muertito, sabiendo que no renuncia por su lealtad al Presidente nada más.

Nunca pensó López Obrador que el ejercicio de la Presidencia tuviera limites, o que por la eficacia de su propio desempeño tendría que abdicar de ciertos espacios de decisión, siempre tuvo en mente el ejercicio de una Presidencia Imperial voluntariosa, ya probó los límites de su accionar en la emergencia sanitaria, ahora falta que asuma sus límites en materia económica y financiera, y lo primero es revivir a su Secretario de Hacienda, por su propio bien.

El tiempo apremia y en política el sentido de oportunidad es fundamental, ojalá no se tarde demasiado, y deje que las decisiones racionales antecedan a sus cálculos políticos.

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