Seguridad personal y seguridad nacional

Nadie tiene la vida comprada; intereses son superiores a posibilidades de protección

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Francisco Tenorio Contreras, presidente municipal de Valle de Chalco

ELIMINAR A UNA GENTE ES TAN FÁCIL COMO TENER AL HOMBRE INDICADO QUE DEBA HACERLO, así se ha mostrado que nadie tiene la vida comprada y que, los intereses, son superiores a las posibilidades de protección de los funcionarios, políticos, policías o soldados; la realidad lo muestra con el atentado contra el presidente municipal de Valle de Chalco, Francisco Tenorio Contreras, cuando sus sicarios tuvieron la sangre fría de tomarse una fotografía con él, seguramente para enviarla y mostrar que era el objetivo, así, el presidente, confiado en la nobleza del “pueblo sabio”, pues se dejó engañar para que, al solicitarle un aventón, el mismo sicario, tuviera todas las posibilidades de realizar el atentado, tal como lo han mostrado.

En este mismo tenor se realizó el atentado en contra de Luis Donaldo Colosio y de Ruiz Massieu, el del candidato del PRI al gobierno de Tamaulipas y otros muchos más, en el caso del asesinato del Cardenal, Juan Jesús Posadas Ocampo, que se pretendió ocultar como un negocio del narco por una supuesta denuncia que tendría el Cardenal en contra de los funcionarios involucrados con el narcotráfico, pues se produce en otras condiciones, por el grado de jerarquía y de sensibilidad de la población mexicana, de esa época, que podría levantarse en contra del gobierno civil por el atentado en contra de un miembro destacado y querido de la Iglesia Católica, pero la realidad, al parecer, es que lo que llevaba el Cardenal no era ninguna denuncia, sino la relación de los bienes de la Iglesia y los prestanombres que, por años, las habían manejado, ya que en aquellos tiempos no se permitía que la Iglesia tuviera bienes, y cuando se restablecen las relaciones con el Estado vaticano, pues las condiciones son diferentes, y la misma Iglesia, busca rescatar y administrar directamente todos esos bienes, y los beneficiarios, por años, pues no tuvieron la misma idea, y así les convino que en el atentado programado en contra del “Chapo”, pues se “diera la confusión y se matara al Cardenal”, y es, por esa razón, que el grupo del Yunque de Jalisco, pretendió y pretende colocar el asesinato, como un crimen de Estado, jugando un nuevo rol político dentro del martirologio…

Anteriormente, los que realizaban los atentados y le hacían de sicarios oficiales, eran, sin duda alguna, los miembros seleccionados del EMP y después de sus acciones en 1968 y 1971, mostraron que ya no eran los mejores operadores y se inventó a las famosas fuerzas de la BRIGADA BLANCA, compuesta con particulares, narcotraficantes, policías, militares y sicarios protegidos por el gobierno, que le eran de utilidad, hoy en día, esto, al parecer, se busca terminarlo y es cuando el presidente se encuentra con las resistencias reales de las hermandades diabólicas que operan con muchos recursos y fuerza política y económica, no solamente nacional, sino a nivel internacional, y desde hace años, de los tiempos de Fox para acá, se optó por utilizar a los sicarios ofrecidos y probados, miembros de los grupos de la delincuencia del narcotráfico, para que hicieran el favor de eliminar a líderes sociales y a los que eran potencialmente peligrosos para la “estabilidad del gobierno”, por ello, desde entonces, todo se oculta con eso de que: “estaba ligado con el crimen o bien, andaba en malos pasos, o no les cumplió a los malosos o estaban, simplemente, en el mal momento y en el mal lugar y se convertía en  una víctima de los “daños colaterales” .

El asunto es que en tales condiciones, la fuerza del Estado se ve limitada por las reales fuerzas que operan desde los grandes niveles financieros, y que son los guardianes y operadores de muchos de los grandes capos del narcotráfico y de la delincuencia organizada, de los narcocapitalistas y  grupos que operan en la policía y con los funcionarios que deben seguir sus instrucciones, de ahí que la información les fluya, de tal suerte que no hay secretos ocultos y los políticos, funcionarios, policías honestos o militares nacionalistas, están en las manos de esos malandrines, y si el presidente sigue creyendo de que lo protegerán los hombres y mujeres del “pueblo sabio”, pues que vaya aprendiendo de lo que le acaba de suceder al presidente municipal de Valle de Chalco.

Puedo entender que en el operativo de Culiacán, se manejaron de acuerdo a las normas y reglamentos, los militares, policías y demás miembros de la seguridad que realizaron el operativo, pero, seguramente, debemos entender que para controlar la detención de un elemento del narcotráfico, tal como lo explicara el general Secretario de la Defensa Nacional, se hubieran tenido que utilizar, cuando menos, a dos mil elementos, y actuar con toda la capacidad de tiro que hubiera dejado un enorme reguero de sangre y de víctimas inocentes.

Esto es lo mismo que les sucede en las sierras y campos del país, donde se sabe operan los sembradores de mariguana y amapola, o bien, son los canales del tráfico de drogas, armas, dinero, gentes que van cruzando por el país con rumbo a los Estados Unidos o a diferentes regiones de México para fortalecer sus fuerza real, así que las mismas reglas, explican que cuando menos, para combatir a los grupos guerrilleros o de autodefensa que operan en el campo, se requiere, por cada uno de ellos, cuando menos, el apoyo y acción de veinte miembros de las fuerzas de la seguridad del país, y los costos se convierten en enormes, y ahora, con los tiempos de sequía financiera, pues las cosas se complican, cada día más, para los miembros de las fuerzas de la seguridad nacional. Por ejemplo, los soldados desplegados deben portar vehículos identificados y legales, armas registradas y legales, mandos establecidos con salarios mediocres y limitados, en cambio, los malandrines, traen vehículos robados y que no les cuestan, armas mejores en capacidad de tiro, y no tienen problemas, si no los detienen, si en las refriegas matan a los inocentes, en cambio, los soldados pueden ir a juicio o ser muertos sin mayores beneficios, en fin, las desventajas son muchas y las dudas de que podremos controlar las actividades de los narcotraficantes y malandrines son mayores… mientras tanto, a cuidarse….

 

 

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