¿Por qué regresó el general?

Desde el arresto en EU de Salvador Cienfuegos, la omisión de aviso a las autoridades mexicanas, su liberación, hasta su retorno, ha sido un caso polémico

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La jueza Carol B. Amon aceptó liberar de los cargos de narcotráfico al general mexicano Salvador Cienfuegos.

> Si la FGR no realiza una investigación sólida o creíble se enfrentará a una administración demócrata entrante muy molesta y con el poder de presionar en puntos sensibles a la justicia mexicana

El pasado 15 de octubre de 2020, el exsecretario de Defensa Nacional de México, general Salvador Cienfuegos Zepeda, fue arrestado en Los Ángeles, California, bajo cargos por parte de los EUA de conspiración para fabricar, importar y distribuir narcóticos en aquel país y lavado de dinero.

Así fue como amaneció el gobierno del presidente López Obrador aquella mañana, con la sacudida noticia del arresto del General Salvador Cienfuegos. Sin duda, un duro golpe en materia de seguridad bilateral, dado que al gobierno mexicano, no se le informó por parte de las autoridades estadounidenses de su intención de llevar ante la justicia, al general por los presuntos cargos.

En un comunicado por parte del Departamento de Justicia (Número de comunicado de prensa: 20-1,249) del pasado 17 de noviembre, se lanzó una declaración conjunta el Fiscal General de los Estados Unidos, William Barr, y por su homólogo mexicano, Alejandro Gertz Manero, el gobierno federal estadounidense decidió ayer levantar los cargos contra el ex secretario de Defensa mexicano, el general Salvador Cienfuegos.

El comunicado dice textualmente: “En reconocimiento de la sólida asociación de aplicación de la ley entre México y Estados Unidos, y con el interés de demostrar nuestro frente unido contra todas las formas de criminalidad, el Departamento de Justicia de Estados Unidos ha tomado la decisión de solicitar la desestimación de los cargos penales de Estados Unidos contra ex Secretario Cienfuegos, para que sea investigado y, en su caso, imputado, conforme a la ley mexicana. A solicitud de la Fiscalía General de la República, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, en virtud del Tratado que rige el intercambio de pruebas, ha proporcionado a México pruebas en este caso y se compromete a continuar la cooperación, dentro de ese marco, para apoyar la investigación de autoridades mexicanas. Nuestros dos países siguen comprometidos con la cooperación en este asunto, así como con toda nuestra cooperación bilateral en materia de aplicación de la ley. Como refleja la decisión de hoy, somos más fuertes cuando trabajamos juntos y respetamos la soberanía de nuestras naciones y sus instituciones. Esta estrecha asociación aumenta la seguridad de los ciudadanos de nuestros dos países”.

Eso versa en el comunicado oficial. Otras fuentes indican que la juez Carol Bagley, ese mismo día -17 de noviembre-, le preguntaba al fiscal Seth DuCharme, si el fiscal general de los EUA, William Barr, se había comunicado para solicitar su liberación, a lo que aceptó liberarlo. En aquella supuesta llamada el fiscal general, solicitaba que se ignoraran cientos de pruebas, llamadas telefónicas interceptadas, horas hombre en investigación y muchos años de generar un caso para la justicia de los EUA.

Lo anterior, sin mencionar que el gobierno de la 4T, se manifestó en contra de los cargos, ya que atentaba contra la soberanía de nuestro país al recabar pruebas de manera unilateral y sin el conocimiento -ni consentimiento- del gobierno mexicano.

El caso del general Cienfuegos, desde su arresto y omisión de aviso a las autoridades mexicanas hasta su liberación y retorno seguro a nuestro país, ha sido del todo polémico. De entrada, porque el proceder de las investigaciones en casos relacionados con narcotráfico y seguridad nacional, son temas sensibles particularmente en los EUA, jamás se toman a la ligera y el arresto de un funcionario de alto nivel de un gobierno extranjero, representa casi con certeza que el caso ya está construido.

La pregunta que se genera es la siguiente ¿Por qué regresó el General? La respuesta es muy clara: fue una decisión al más alto nivel.

El fiscal general William Barr, jamás tomaría una decisión así a excepción de recibir la instrucción de su superior, es decir, el presidente de los EUA, Donald Trump.

Por supuesto, en México se dejaron venir todo tipo de análisis y opiniones sobre la resolución -inexplicable- de liberar al general Cienfuegos y permitirle enfrentar una investigación -inexistente- en nuestro país para ser encontrado inocente o culpable.

Una cosa es clara: si la FGR no realiza una investigación sólida o creíble se enfrentará a una administración demócrata entrante muy molesta y con el poder de presionar en puntos sensibles a la justicia mexicana, así como desclasificar documentos y filtraciones sobre la corrupción que corroe a las instituciones mexicanas.

Empezaríamos con el pie izquierdo la relación bilateral en materia de seguridad.

Este acto de liberación no se debe considerar un triunfo de la diplomacia mexicana, ¿por qué?, sencillamente porque no fue realizada a través de las gestiones consulares de nuestro país que se liberó al general, tampoco porque fue el resultado de nuestro gobierno de velar el juicio del general y luchar incansablemente de su liberación.

Recordemos que en materia consular, sólo el país receptor tiene la última palabra sobre el tema de extranjeros enfrentando la justicia. Un ejemplo fue cuando en el 2008, en Malasia, se encontraban presos tres connacionales por presuntos cargos de narcotráfico.

Los hermanos Luis Alfonso, Simón y José Regino González Villarreal limpiaban una fábrica en Malasia cuando los sorprendió la policía. Llevaban una semana trabajando en el lugar. Viajaron más de 15 mil kilómetros desde Sinaloa, hasta la ciudad de Johor Bahru, donde fueron detenidos.

La persona que los contrató dijo que había un buen proyecto donde ganarían mucho dinero. El empleo era en una empresa donde aparentemente se fabricaban globos gigantes para publicidad. Pero en realidad era una fachada para producir drogas sintéticas, como metanfetaminas. Los tres hermanos fueron arrestados y sentenciados a morir en la horca, por procesar narcóticos. Durante 11 años pelearon en los tribunales, pero perdieron dos apelaciones a la condena. Su última esperanza era un indulto. Y lo consiguieron de parte del sultán del estado malasio de Johor, Ibrahim Ismail Ibni Almarhum Sultan Iskandar Al-Haj. Una vez, liberados los hermanos regresaron a Culiacán, Sinaloa, después de ser perdonados con una condición: que jamás regresen a Malasia.

 

Los hermanos Luis Alfonso, Simón y José Regino González Villarreal, detenidos hace algunos años en Malasia, un caso de mexicanos juzgados en el extranjero.

El ejemplo anterior ocurrió en Malasia, ahora imaginemos la liberación de un funcionario del nivel del general Cienfuegos, un caso mediático a todas luces en los EUA y con todos los esfuerzos del gobierno mexicano de pedir no manchar el buen nombre de las Fuerzas Armadas que son incorruptibles como asegura el presidente López Obrador.

Derivado de lo anterior, podemos concluir una sola explicación: el presidente Trump, dio la orden en una serie de inexplicables decisiones que ha tomado a partir de su derrota electoral y en la que busca desestabilizar por cualquier medio posible el tema de las elecciones a su beneficio. En otras palabras, es una jugada trumpista, no más.

¿Qué posibilidades existen de que el general Cienfuegos sea juzgado en México? De entrada, como ya explicamos, en nuestro país no existe ningún tipo de investigación en su contra, culpable o no es una cosa, que tuviera algún beneficio político al gobierno de la 4T y llevara a cabo una investigación es otra. De acuerdo con México Evalúa, el 92 por ciento de los delitos denunciados en el país no llegan a condena ni a acuerdo judicial. De tal motivo es que podemos deducir que la decisión del fiscal general Gertz Manero de liberarlo bajo “consideraciones sensibles e importantes de política exterior”, es un carpetazo al asunto y dejarlo pasar.

La decisión del Presidente Trump debe verse como una jugada más para desestabilizar la llegada de su sucesor a la Casa Blanca, en el tiempo que le queda como presidente de los EUA.

Jugará un papel relevante en obstaculizar por todos los frentes y en cualquier tema sensible, sigue su propia agenda y aprovecha el poder que le queda.

Para nuestro país comienza la presión de manejar de manera adecuada la relación con la administración saliente y entrante, en ambos lados hay puntos sensibles para presionar al gobierno mexicano, debemos ser cuidadosos en el manejo de la comunicación diplomática.

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