‘Pero che, si estás igualito que hace noventa años’

Estamos esperando el milagrito y la lotería, y que el gobierno nos resuelva todo y no crecemos ni somos maduritos, seguimos buscando la chiche del sistema para continuar mamando en vez de sembrar para nuevos pastos y generar nuevas resurrecciones…

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CUANDO EL PRI CUMPLE NOVENTA AÑOS hay signos de agotamiento, descontrol, fatiga, necedad, cansancio, fastidio, falta de visión, en muchos casos, carencia de agradecimiento y de reconocimiento, cualquiera que haya sobrevivido noventa años, sin duda, tuvo que pasar por muchas, pero muchas experiencias nacionales e internacionales, pudo sorprenderse de cosas nuevas o intuir lo que vendría sucediendo de acuerdo a sus cálculos y experiencias, de su realismo.

No se puede descalfar a los organismos sociales, políticos o humanos que hayan sobrevivido noventa años, no por nada han sido los abuelos y tatarabuelos de muchos políticos y de, incluso, de los que hoy, en la “oposición de ayer” son los hombres del poder de hoy, incluso su permanente oposición más que nada fijada en la búsqueda de puestos y presupuestos y no de programa y de ideología tiene su razón de ser por el viejo PRI, así que en vez de alegrarse por su muerte, dicen ellos, deberían sacar muchas experiencias de su vida y de su paso por la vida política del México moderno, total, si no se aprende de los viejos es seguro que no se ha aprendido nada.


A lo mejor se puede señalar que ha sido tan importante la labor y la estancia del PRI en la vida nacional que tuvo tal visión que en su mismo seno parió a su propia oposición que hoy es la que parece quiere enterrarle para que nazcan seriamente a la vida y se perpetúen por varios años tal como lo logró su paridora madre. Tuvo tal vitalidad el PRI que tuvo el valor de generar su propio hijo o sus hijos, que le comerían las entrañas para ellos sobrevivir y al final de cuentas, como los alacranes, sigan con vida propia sin dejar de ser parte de su propia naturaleza.

Esa forma de dar vida en su propia destrucción es sin duda uno de los grandes logros visionarios de los formadores del partido. Hace algunos años, un político me comentaba que había llegado como líder del PRI y que de ahí tenía ya su plataforma para poder llegar a la presidencia. Eran los tiempos del dedazo, de la disciplina, del manejo ya no del país sino de lo que venían ordenando los gringos desde el “otro lado” y le dije, inocente y grosero, grotesco: “Pues el único que ha salido del PRI ha sido Lázaro Cárdenas y primeramente tuvo que cambiar hasta de nombre al partido y convertirlo en Partido Revolucionario Institucional y generó en ese esquema el famoso PLAN SEXENAL, un programa socialista o socializante que servía para parar los ánimos opositores y que la gente no se cargara en favor de los fascistas a los que atraían muchos políticos y, por eso mismo se alentó la reforma agraria y la expropiación petrolera”; se me quedó mirando fijamente con esos ojos fieros y claros que mantenía cuando pensaba en algo y me dijo: “Pues estás cabrán, mejor vete”… y al salir le dije: “A lo mejor, me late, lo están aventando para arriba para tirarlo, como en los volados”, al final del cuento así sucedieron las cosas y comenzó, digo yo, el final del PRI, porque llegaron los tecnócratas y cambiaron la RUTA DE LA REVOLUCIÒN POR LA RUTA CRÍTICA, LAS PISTOLAS POR LOS CELULARES Y LAS CHAROLAS POR LAS POLVERAS, ganaron los gringos después de educar a los inteligentes y ambiciosos para realizar su cambio a modo y en su beneficio, por eso estamos como estamos…

Y los sueños de muchos políticos en retornar a los esquemas sociales en apoyo a las mayorías se mantuvo porque jamás se logró apoyar a los jodidos y sacarlos del rezago, del hambre, de la pobreza, de la marginación y de la irritación social, por eso sobrevivieron los anhelos y los esquemas del PRI, y cambió de nombre, dicen algunos, pero en la realidad cambiaron de hombres y los esquemas siguen operando como una línea de reencontrarse en la “revolución social” y en lo que se llama o llamó “JUSTICIA SOCIAL”: la casa, el trabajo, el vestido y el sustento a cada mexicano y esa es la fe y la esperanza y ahí está, al final de cuentas, lo que ahora se propone y solamente es el resultado de los años de experiencia de aquel famoso dinosaurio que no era carnívoro sino que solamente traía o ponía muchos “huevotes” para mantenerse con vida… Así pues, digan lo que digan, si rascamos en las muchas páginas y discursos y visiones e historias de los políticos, podremos ver que todo esto como que ya estaba escrito, simplemente lo que ahora se llama transformación es el resultado de una línea que ya estaba trazada desde un principio y, bueno, también tiene un enorme mérito, valor, conciencia, porque al final de cuentas se tiene que enterrar lo que no sirve y como en la resurrección argentina, cuando uno de los argentinos preguntaba qué era la resurrección: “Uno le decía, pues es como el pasto que comen las vacas y después de eso, viven y se mantienen, pero cuando sacaron los nutrientes, cagan una gran mierda y cuando paso a su lado, al lado de la gran mierda pues digo: ‘Pero Che, si estás igualito que hace noventa años….’ Y bueno, esa parece ser que es la resurrección.

Y creo que al final de cuentas no se pueden negar los orígenes ni el ADN, es la marca de la casa, el origen, por esa razón, de viejos abuelos hay nietos y bisnietos muy inteligentes o muy pendejos, algunos tomaron los genes buenos y otros sacaron los malos, pero el origen de uno y del otro es el mismo, pero con distintos resultados.

Los japoneses, los indios, los chinos son sabios y respetan, sean buenos o malos, a sus antepasados, les dan la vida en la muerte y les sirve para recordar y sacar las experiencias no para vivir en ellas, no,  ven bien la realidad, la actualidad, pero sabiendo su origen y no buscando a la madre en cada mentada simplemente porque saben que ahí está el origen y que ella es el vínculo de lo que son y no la ven como la violada por el conquistador, aceptaron la realidad y la superaron, pero, al parecer, nosotros todavía no. Estamos esperando el milagrito y la lotería, y que el gobierno nos resuelva todo y no crecemos ni somos maduritos, seguimos buscando la chiche del sistema para continuar mamando en vez de sembrar para nuevos pastos y generar nuevas resurrecciones… Pues sí: “CHE, SI ESTÁS IGUALITO QUE HACE NOVENTA AÑOS”.

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