Peras y manzanas

Tal vez no sea de mala fe que dejen a titular del Ejecutivo federal meter la pata en público; puede ser sólo que nadie encuentre la manera de impedirlo

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Usted se acuerda del primo Danielito de este menda… ese, el decentísimo, el correctísimo… y con cociente de inteligencia de canario con déficit de ácido fólico. Bueno, entre las vergüenzas que hizo pasar a la familia, estuvo su tercer intento de examen profesional, ya de 32 años de edad. Danielito les caía muy bien a los miembros del jurado quienes, condolidos, le dieron las preguntas que le iban a hacer, respondidas, para que memorizara todo y aprobara. Y empezó la tortura, Danielito medio decía lo que intentó memorizar, se frenaba, titubeaba, repetía… los catedráticos lo veían con angustia, le susurraban lo que tenía que decir, hasta que Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, se puso de pie y empezó a aplaudir, se sorprendieron los jurados, lo imitaron y luego todos los presentes ovacionaron a Danielito, que no entendía qué pasaba. Le dieron su diploma de ingeniero civil y se comprometió a nunca sacar la cédula profesional ni a ejercer. Cumplió.

Que alguien se apiade del Presidente. No sean así. No se vale. Comprendemos que es difícil de carácter, que los desespere y su reacción sea dejarlo irse al barranco a ver si así entiende, pero dejarlo ponerse en ridículo ante cámaras y micrófonos, en vivo y en directo… no sean malvados, ayúdenlo, la patria se los reconocerá.

Es ruego sincero a los cercanos a nuestro Presidente. Mire que dejarlo estar dice y dice que va a desaparecer los órganos autónomos -como el INE o el INAI, por ejemplo-, y no sólo eso, sino ponerlo por escrito en Twitter, como hizo su vocero, el inclemente Jesús Ramírez Cuevas: “Como parte de la reforma administrativa del @GobiernoMX, las funciones de organismos autónomos regresarán a las secretarías de Estado. Con ello se ahorran miles de millones de pesos en instancias que no defienden a los ciudadanos, sino a grupos de interés, planteó @lopezobrador_ pic.twitter.com/LVJWbOqq8n”… ¡qué pena con las visitas!

Tal vez no sea de mala fe que lo dejan meter la pata en público, puede ser sólo que nadie encuentre la manera de impedirlo, como en este asunto, del que dijo:

“(Se trata de) una reforma administrativa para ajustar al gobierno a las nuevas circunstancias, que no tengamos toda esta dispersión, todos estos organismos autónomos (…) la reforma consistirá en proponer que las dependencias de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial absorban los propósitos y funciones que actualmente tienen los órganos autónomos que no tienen como función servir al pueblo sino proteger a minorías”. ¡Fíjate qué suave!, diría Manolín.

Los órganos autónomos en México son no pocos, entre ellos: La FGR, Fiscalía General de la República (¡oh, sí!); el Banxico, Banco de México; y la CNDH, Comisión Nacional de los Derechos Humanos, pero a esos tres no tiene ganas de fumigarlos, la cosa parece ser más bien contra los órganos que no se someten a su voluntad, lo contradicen, solicitan amparos y en resumen, cumplen con su función, como el Inegi, Instituto Nacional de Estadística y Geografía, que emite informes muy incómodos, como el número real de muertos por la pandemia; el INAI, Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos, que solicitará amparo contra el padrón de telefonía móvil; el Coneval, Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, que encuera a la 4T con informes de pobreza real; y por supuesto, el INE, Instituto Nacional Electoral, que es retobón y nomás no se deja: Aplica la ley y eso ofende mucho al Presidente.

Los órganos autónomos han ido siendo creados por el Estado mexicano, como contrapeso al poder, adicional a la división de poderes en Ejecutivo, Legislativo y Judicial. No hay una norma jurídica que los defina, pero hay tesis del Poder Judicial Federal (P./J. 20/2007; “Órganos constitucionales autónomos. Notas distintivas y características”; Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, Novena Época, mayo de 2007, t. XXV, p. 1647; para que no batalle), en la que los define -resumen a brocha gorda de su textoservidor-, como los surgidos para distribuir funciones y competencias haciendo más eficaces las actividades que realiza el Estado y para tener un equilibrio constitucional independiente de los poderes tradicionales (Ejecutivo Legislativo y Judicial).

En otro asunto (22 de mayo de 2006; controversia constitucional 32/2005), la Suprema Corte definió clarito que los órganos autónomos “(…) se encuentran a la par de los órganos tradicionales”, que ya sabe cuáles son: Ejecutivo, Legislativo y Judicial. ¡Zaz!

Si se fijó arriba, la Corte de entrada, define a los órganos autónomos como constitucionales y eso son (¡gulp!). Un ejemplo: El INE del Presidente tan públicamente odiado y denostado, está previsto en la Constitución: Artículo 41, capítulo V. “La organización de las elecciones es una función estatal que se realiza a través del Instituto Nacional Electoral (…)”; Apartado A. “El Instituto Nacional Electoral es un organismo público autónomo dotado de personalidad jurídica y patrimonio propios (…)”; párrafo primero: “El Instituto Nacional Electoral será autoridad en la materia, independiente en sus decisiones y funcionamiento (…)”.

Quiere el Presidente esfumar al INE y subsumirlo en el Poder Judicial dejando otra vez las elecciones en manos del gobierno, en vez de la ciudadanía, como ahora está, bueno, pues necesita modificar la Constitución… y no tiene votos suficientes… no puede hacerlo con una “reforma administrativa”, ¡ya díganle!

Como parece que nadie en Palacio puede decir “no le mueva Presidente”, hagámoslo aquí: No le mueva Presidente. En buen plan. Es una imprudencia que puede malinterpretarse como un afán de centralizar el poder (¡oh, no!), arrasando a los órganos que no dependen de él y están para coordinarse con el gobierno, claro, pero también para vigilar qué hace. Y no se les pase recordarle ese detallito: Se necesita una reforma constitucional y no le salen las cuentas (dinámicas sugeridas: Bolitas y taches o peras y manzanas).

 

 

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