NXIVM, Morena y los demás: Todos, culpables

Condenado casi a la eternidad en prisión, Keith Raniere se lleva al silencio un sinnúmero de secretos y de aliados que lo apoyaron en su delirante misión por el poder; muchos de los cófrades de fundador de organización de marketing multinivel y secta sexual son mexicanos, dueños de una vida a la que pocos tienen acceso

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El lugar común podría decir que Keith Raniere quería ser uno de los amos del universo, como los estadounidenses acostumbran decirles a los personajes que además de que tienen dinero cuentan con una capacidad que muy pocos logran obtener, una espectacular habilidad para manipular a las masas, pero Raniere no era Deprak Chopra u OSHO, apuntados a un mercado generalizado: Prácticamente cualquiera que pueda leer y escribir. Raniere tenía una masa mercantil debidamente estudiada; en su mente, la élite.

Solamente los criminólogos que hayan podido conversar con Raniere responderían si este personaje realmente se creía un elegido o tenía, claramente, posicionada su condición psicopática, pudiendo separar a su personalidad real de la del mesías cosmopolita.

El caso es que este hombre y un puñado de leales tuvieron la capacidad de ir construyendo un pequeño ejército de élites en distintos países. Y lo asombroso no es que a alguien como Raniere se le ocurriera inventarse su Parnaso de la Lujuria, sino que hubiera personas que estuvieran dispuestas a entregársele incondicionalmente.

Condenado casi a la eternidad en prisión, Raniere se lleva al silencio un sinnúmero de secretos y de aliados que lo apoyaron en su delirante misión por el poder. Muchos de sus cófrades son mexicanos, dueños de una vida a la que pocos tienen acceso.

Aquí se presentan algunas claves para entender el ajedrez que unos cuantos en las oficinas de Palacio Nacional están jugando, de manera irremediable e imparable, con NXIVM. Se dice irremediable porque ya empezó el encuentro y es imparable porque se ha activado un mecanismo de desacreditaciones para 8 mil personas en México.

 

Ocho mil entradas al engaño

Es imprescindible establecer lo que Raniere veía como negocio en México. En el corto plazo, establecer una lógica similar, aunque, evidentemente, bizarra, a la del Programa AD1 y AD2 del IPADE, formar líderes con características específicas. El IPADE lo hace para fortalecer empresas. Raniere lo hizo para controlar una élite delimitada.

Hasta aquí, el programa ESP México de Raniere no tiene ninguna rareza. Hay docenas de cursos que imparten todo lo imaginable y que cobran algunos cientos de dólares al mes como colegiatura. Cualquiera que se entere y pueda pagarlo suele ser aceptado.

Donde las cosas abandonan el entrenamiento ejecutivo y entran en lo absurdo es en combinar a esa clase de cursos con jerarquías internas en ESP México y, después, en ir convenciendo, con esmero, a ciertos inscritos que su misión no es convertirse en un personaje exitoso, sino en un agente de cambio mundial.

Por último, si a semejante caldo se le agrega el echar a andar una franquicia de escuelas para pequeños a los que supuestamente se les enseñarán cinco o seis idiomas en forma simultánea, se cierra la pinza para la fantasía. ESP trabaja con los adultos, y las escuelas con sus hijos. El camino a la robotización está pavimentado.

En ese sentido, las buenas conciencias de todos los partidos políticos se asumen asépticas ante semejante disparate, pero olvidan el pasado; si se le ve como partido de izquierda, Morena tiene en el comunismo a una maquinaria que exige docilidad y ceguera ideológica.

Si se le ve como partido fundado por un ejército de prófugos del PRI y del PRD, las cosas no cambian porque el priato (padre del PRD) siempre ha demandado lealtad por parte de sus correligionarios. Un ESP menos chic.

El panismo ni remotamente está lejos de tales venenos. Para los ultras, la Organización Nacional del Yunque es el grupo que nació para “instaurar el reino de Dios en la Tierra”, al tiempo que, para los más cercanos al empresariado, su versión azul del ESP se dio en la década de los 80 del siglo pasado con una teoría llamada “Desarrollo Organizacional”.

En Nuevo León, Puebla y la Ciudad de México, había instalaciones de un consorcio siderúrgico que tenía una dirección de área especializada en el tema.

Todos los directivos, desde jefe de departamento hasta la dirección general, debían acudir a un club social que la empresa mantenía. Las esposas de tales personajes estaban obligadas a acudir ahí. Y después hubo otro espacio para los niños. Pronto, los días de descanso terminaron como días paralelos de trabajo.

Como podrá verse, el ESP que tanto ha agitado el régimen actual y sus adversarios políticos es, en realidad, un episodio más de la larga historia del adoctrinamiento cerril que propios y extraños han asestado a los grupos de poder en México.

La única diferencia es que el componente sexual le pone pimienta para el deguste de la tribuna.

De lo anterior dan testimonio 8 mil personas que pagaron para hacerse de un lugar en ese circo ambulante del ESP dirigido por un hábil publirrelacionista y un personaje que literalmente se dedica a la difícil tarea de no hacer nada, dada su descomunal herencia.

 

Sospechosos comunes

Mientras ESP operó en México, el encargado de tal proyecto era Alejandro Betancourt, una persona cercana a Emiliano Salinas. Tras la explosión del proyecto de Raniere, Betancourt se supo inversionista; hoy es CEO de PRORSUS CAPITAL, empresa de Salinas Occelli.

Para sus seguidores en Twitter, Betancourt ofrece reflexiones e ideas, pero también comparte los tuits de Marcelo Ebrard, a quien sigue puntualmente. El motivo no sólo debe justificarse en el interés del inversionista por los temas internacionales, sino en que Ebrard es el verdadero jefe de Mario Delgado Carrillo.

Bajo la puntual frase de que “el miedo no anda en burro”, Betancourt lanza señales de paz con sus tuits a Ebrard.

El motivo es sencillo, la investigación que el portal web Animal Político publicó sobre los depósitos de 50 dólares que por seis meses hizo Delgado a favor de ESP México y que generó una penosa reacción del ahora dirigente de Morena tratando de justificar lo obvio. Los malosos piensan si Delgado no podría haberse curado en salud y haber divulgado él mismo su participación en tales cursos previniendo un obvio ataque.

No sólo eso. Delgado cometió un craso error, que fue dedicarse a desvirtuar hechos de los que nadie lo acusa. Nadie le dijo que tenía esclavas sexuales ni le soltaron que formaba parte de DOS, la secta dentro de la secta, pero cayó en el miedo y detonó el espectáculo.

El siguiente paso fue la filtración de un video en donde Clara Luz Flores Carrales, candidata por la coalición Juntos Haremos Historia en Nuevo León, conversa con Raniere. Hablan de política a un nivel de profundidad casi de bostezo.

Clara Luz Flores no era el destinatario, sino Palacio Nacional.

Nuevo León es el nodo de las actividades de Raniere en México. Es evidente que el video es una advertencia; hay muchos cercanos a López Obrador como ex alumnos de ESP México y no detendrán las filtraciones.

¿Clara Luz Flores formaba parte de la cofradía sexual de Raniere? El video ni remotamente lo sugiere, pero Flores cayó exactamente en la misma trampa que Delgado; su “estola amarilla” va a salir más cara que los cursos que pagó por ella.

La realidad es que esa lista de 8 mil personas va a ser dosificada por todos los partidos políticos con miras a las elecciones. La filtración de los nombres de los inscritos en los cursos mencionados es alegría para la tribuna y descalificación automática de un adversario.

¿Quién tiene acceso a esa lista? Sin pensarlo demasiado, Betancourt y su protector. El documento permite obtener oxígeno político y, simultáneamente, abonar un poco a las facturas que se tengan pendientes de pago.

Y, mientras tanto, faltan los clientes de Raniere en todo el país; habrá que esperar qué personajes de todos los partidos sean objetivo de una filtración para bajarlos de sus candidaturas por las buenas o las malas.

 

El complot mongol

Catherine Oxenberg, ex integrante de la secta y madre de una de las esclavas sexuales de Raniere, ha mencionado que se tenía una clara intención de que NXIVM gobernara a México vía Emiliano Salinas.

La especie es, al menos, irrisoria. El hijo de uno de los enemigos mayores de Andrés Manuel López Obrador en las boletas electorales; el cachorro de un ícono del neoliberalismo impreso en pancartas y pintado en muros, un puntual desconocido para cualquier encuestadora como líder en los sondeos.

Todo lo anterior sin olvidar un minúsculo detalle. ¿Qué partido político sería el que lanzaría al mar su capital estructural para semejante aventura? No cabe siquiera especular lo que pasaría con el voto duro de aquel instituto que considerara tal odisea.

Dicen los que saben que una elección presidencial se cifra en cientos de millones de dólares, no en los dineros que el INE señala, sino en los apoyos subterráneos que corren para tal empresa. Suponiendo sin conceder que existiera ese numerario para consolidar la ocurrencia sería de esperarse una pérdida total.

Si la ocurrencia tuviera fundamento sería una rotunda tontería por parte de Raniere, lo que, de entrada, causa ruido considerando su inteligencia. Si, como lo dicta el sentido común, la especie es una voluta de humo, tiene otra orientación, mucho más cercana a la realidad, la fantasía combinada con el ocio y la avaricia.

La secta dentro de la secta, la “Dominus Obsequious Sororium” o DOS, nunca podría haber funcionado si no hubiera interesados en ingresar en ella. Todos los grupos secretos se mueven igual, a través de un reclutamiento bien realizado.

En el mejor de los casos, NXIVM pretendía ser un grupo de poder al interior de otro. Una suerte de logia que permitiera influir en distintos cenáculos que operan en el país, ya sea el político, el económico o el social. No en todos, pero sí en algunos de sus nodos.

Es dable pensar que Raniere, más bien, imaginó un país bananero a su servicio vía el control de una porción de su élite, no de toda; esto último, a todas luces imposible de lograr. Se hizo de socios locales para pellizcar algunos millones de dólares a sus cófrades y echó a andar cuanta cosa se le ocurrió, como esa vaina de las escuelas políglotas.

Raniere y Salinas entendieron que en la incredulidad cabe la docilidad más absurda; por eso inventaron una élite a la que sólo se podía tener acceso si ellos lo permitían. Sus cursos, lugares comunes de la superación personal, se vendieron exactamente cómo debían venderse: Como espejos relucientes, siendo carbones opacos.

Individuos de todos los partidos políticos cayeron en la compra compulsiva de esos espejos, creyendo, a pie juntillas, que NXIVM no sólo era una herramienta para obtener dotes inimaginables para la persuasión; pensaron que formaban parte de un colectivo llamado a ser Los dominadores, los que hipnotizan masas apenas las ven.

El triste espectáculo de que todos los partidos políticos tienen ex alumnos en ese grupo apunta a la famélica capacidad para discernir por parte de nuestra clase política.

En 2018, Raniere fue detenido y terminó en la Corte del Distrito Este de Nueva York acusado de distintos delitos, todos graves. Nunca verá de nuevo la luz del sol.

Mientras tanto, hay otros como él que ya están cocinando sus élites basándose en una obviedad: Si hay personas que se sienten inferiores y buscan satisfacer su necesidad de pertenencia, esos son a los que hay que enfocarse.

Las ansias de notoriedad se inflaman ante cualquier clavo ardiente.

 

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Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

 

 

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