México hacia la deriva con pandemia y más muertos

Terminó la mentira del semáforo verde en Chiapas

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Hugo López-Gatell. Su receta ha tenido terribles consecuencias

Los datos sanitarios, económicos y de empleo en México son la severa preocupación.  Contrario al personaje de “yo tengo otros datos” se han perdido 2 millones 100 mil empleos en vez de crearse los 2 millones prometidos para el 2020, en tanto que la actividad económica, sólo en el mes de diciembre anterior, cayó en 3.5 por ciento, para llegar a un acumulado anual cercano al menos 10 por ciento.

Las muertes alcanzan cifras récord que parecen imparables y van en aumento exponencialmente. Entre el 20 y 21 de enero se contabilizaron más de 18 mil contagios, con 1,850 decesos por el Covid-19. Alarmante que en el país mueran 77 personas por hora. A ese ritmo, el número de muertos podría llegar a 592 mil; más los 145 mil oficiales reportados, los decesos llegarían a 737 mil a fin de año.

Incluso si, conservadoramente, se llega a mil muertes por día, al final del año se tendrían 491 mil defunciones oficialmente. Obvio, estas cifras contrastan con las que los “conservadores, corruptos, responsables de cementerios de hospitales y centros de salud”  Julio Frenk, Guillermo Soberón, José Narro, según la distorsionada versión de López Obrador, han dado a conocer, con lo que realmente se llegaría a un millón de muertos. Con ello, México tendría el indiscutible primer lugar, por encima de Estados Unidos, Brasil y la India.

El turista de Zipolite, San Pedro Pochutla, Oaxaca, jamás ha podido sostener su versión cantinflesca de los muertos en México y con absoluta irresponsabilidad se pasea cuando desde su posición de “vigía de la salud” recomienda “quédate en casa”. El ejemplo del charlatán López-Gatell es patético y los resultados son funestos. Casi 2 mil muertos entre el 20 y el 21 de enero, cifra que tiende a multiplicarse.

Hugo López-Gatell siempre ha sido cuestionado, con  acierto, por los 10 gobernadores federalistas, que han pedido, reiteradamente, su renuncia por inepto y mentiroso. Basta con recordar que durante el mes de septiembre de 2020 tenía el compromiso de reunirse con los mandatarios estatales y, sin ninguna explicación, los dejó plantados, aunque la explicación puede encontrarse en que no iba a poder sostener tanta mendacidad con cifras amañadas.

En ese entonces, el encuentro era de máxima emergencia y prioridad para tratar lo relativo a la grave situación que se enfrentaba por el pésimo manejo de la crisis sanitaria Covid-19. Los gobernadores siempre aseguraron que los datos de las muertes se escondían en las estadísticas del gobierno federal y, como resultado, la semaforización propuesta terminaba por alterarse y esconder la realidad sanitaria nacional.

El tiempo dio la razón también a 11 gobernadores del PRI, PAN, PRD y Movimiento Ciudadano que cuestionaron la absoluta irresponsabilidad de López-Gatell ante el presidente López; 1,850 muertos en 24 horas no es para presumir de buenos resultados. Por el contrario, se está en presencia de un gobierno fallido en materia de salud y en camino de convertirse en  genocida sanitario.

El pronunciamiento de los gobernadores federalistas es lapidario en contra del turista de Zipolite: “La receta del doctor Gatell ha tenido terribles consecuencias”. Esta crisis, que hoy se agudiza, es responsabilidad de quien ha dirigido la estrategia de contención y optó por el uso político (y no científico) de la gestión de la pandemia antes que privilegiar la vida, la salud, la unidad nacional y dar una verdadera respuesta de Estado, suficiente para responsabilizar de los muertos a López-Gatell y a su protector y patrocinador López Obrador.

La politización del tema de la salud quedó de manifiesto cuando el simpático” senador Ricardo Monreal se pronunció en contra de los 10 gobernadores que han solicitado se les permita importar la vacuna y coadyuvar a la inmunización de los mexicanos. Para sustentar su afirmación, Monreal, el falso defensor de la salud, hizo un desafortunado paralelismo entre la petición de los gobernadores y los niños con cáncer que fallecieron por suministrarles agua destilada en vez del tratamiento adecuado. Eso fue en el gobierno sátrapa de Javier Duarte en Veracruz, que nada tiene que ver con la vacunación solicitada.

Para fortuna de López-Gatell, encontró un aliado incondicional y dócil en el gobernador de Chiapas, Rutilio Escandón. Ahí, Gatell se fue de largo en su cadena de mentiras.  Sin un ápice de vergüenza, puso en marcha la “Estrategia Local de Salud Comunitaria en Chiapas” bajo el endeble argumento de que (en materia de salud) Chiapas está en el camino correcto, por lo que se considera un buen ejemplo para toda la Nación y hay mucho que aprender de Chiapas que puede ser útil para el resto del país (sic).

Contrastaba la demagogia de López-Gatell con la apreciación de organizaciones médicas independientes que por ese julio de 2020 documentaban 200 fallecimientos diarios sólo en la capital Tuxtla Gutiérrez, convenientemente ocultados bajo el inmoral disfraz de neumonía atípica.

Ello dio pie para que el gobierno de Rutilio Escandón se aventara la puntada de declarar el estado en semáforo verde, apoyado en las mentiras del “chafirete del desierto”, alias José Manuel Cruz Castellanos, secretario de (in)salubridad del estado.  Sólo que la realidad se impuso a las mentiras oficiales de un gobierno en franca decadencia sanitaria.

Así, Chiapas pasó de semáforo verde a amarillo y pronto habrá de detentar el naranja o rojo. Así lo estima la Federación de Asociaciones y Colegios Médicos del Estado de Chiapas, que ha urgido al Congreso del Estado a actuar para combatir la pandemia. El ignorante presidente de la Mesa Directiva, José Octavio García Macías, pretextó que como Legislativo no tienen injerencia en cuestiones de salud. Vaya barbaridad. Como representantes populares tienen la facultad de llamar al “chafirete del desierto” para que rinda cuentas y explique cuál es la realidad de la pandemia en Chiapas y las mentiras oficiales.

En entrevista con Denise Maerker, el reconocido urólogo Hernán León Velasco cuestionó el lamentable proceder del gobierno escandonista: “El semáforo no es tan verde como quisiéramos. Hay muchas muertes y sería un despropósito regresar a clases”. O sea, sería un atentado a la vida de los niños y jóvenes chiapanecos.

Por lo pronto el gobierno de Rutilio Escandón ya es motivo de mofa nacional, al que han calificado como semáforo sandía: Verde por fuera y rojo por dentro, al grado de que integrantes del sector salud han pedido a Rutilio pasar a naranja, lo mismo que la Asociación y Federación de Colegios Médicos de Chiapas.

Incluso, con mayor responsabilidad,  municipios como el de Tonalá, por ejemplo, han cerrado centros deportivos y suspendido de actos públicos y privados, con la petición de no permanecer en las calles después de las seis de la tarde.

Así, el semáforo verde chiapaneco resultó una falacia que hoy cae por su propio peso.  Esa inmoralidad sanitaria tiene dos responsables: Rutilio Escandón y José Manuel Cruz Castellanos, cuya mejor prueba es que los 20 respiradores disponibles en el Centro Covid de Tuxtla Gutiérrez se encuentran ocupados.  Ampliaremos…

 

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