Las fechas claves del PRI

El asesinato de Obregón en 1928 marca el ascenso del Partido Revolucionario Institucional El crimen de Colosio en 1994 ocasiona la caída del otrora poderoso partido político Las traiciones de Manuel Velasco en Chiapas

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El pasado 4 de marzo, el PRI celebró sus 90 años de vigencia y sus 71 consecutivos en el poder hasta el año 2000.  Pero también acudió a su derrota definitiva con los 25 años del asesinato de Luis Donaldo Colosio, sin resolverse todavía, el próximo 23 de marzo.

El escenario y los festejos del 2018 fueron los mismos. Vamos a ganar, somos el partido de las mayorías y José Antonio Meade es el futuro presidente de México, aunque Meade de antemano estaba perdido y con ello se echaba la última palada de tierra para sepultar al antes invencible nada institucional.

Cuando en 1929 fue fundado el Partido Nacional Revolucionario (PNR) dice don Daniel Cosío Villegas, en su obra “El sistema político mexicano”, se hizo bajo tres principios fundamentales: “Contener el desgajamiento del grupo revolucionario, instaurar un sistema civilizado de dirimir las luchas por el poder y dar un alcance nacional a la acción político-administrativa para lograr las metas de la Revolución Mexicana”.

El genio político de Plutarco Elías Calles vislumbró la permanencia de la lucha armada por el poder y actuó para desarticular esa amenaza permanente. De la contienda revolucionaria quedaron dispersos innumerables caciques y caudillos locales y regionales, cada uno dueño de una facción en reclamo de un espacio de poder.

En la elección presidencial de 1928 participaron todavía más de 20 partidos políticos que postulaban a cuanto candidato representaba una facción revolucionaria.

La idea de un PNR era concentrar a todos esos grupos dispersos en una sola opción política. El general Calles sabía del peligro que el poder militar representaba para la estabilidad social y política del país. Fue Calles precisamente el que comenzó por disminuir el poder de los militares.

Ahora, agrupados como sector dentro del PNR, si querían hacer política deberían hacerla dentro del partido y sin el uso amenazante de las armas.

Para complementar la idea callista, más adelante se incorporaron como estructura de poder corporativo los sectores obrero, campesino y popular. Sólo que hoy la CTM, la CNC y la CNOP ya no representan ni convocan a la clase ni a la ciudadanía que fue fundamental en la permanencia del PRI. Como sectores simplemente están aniquilados.

La rueda de la historia gira y se repite dos veces como ocurrió con el PRI: Una como tragedia y otra como farsa (Karl Marx). El PRI inició su ciclo histórico con dos pasivos muy severos: el asesinato de Álvaro Obregón en 1928, después de lograr una reelección a modo, y el oprobioso fraude electoral perpetrado en contra de José Vasconcelos para instalar en la Presidencia de la República a Pascual Ortiz Rubio. Y por esas veleidades del destino, el ciclo histórico del PRI se cerró en 1994 con el asesinato de otro sonorense, paisano de Obregón: Luis Donaldo Colosio, en el que Carlos Salinas veía y había preparado su propia reelección. O sea, los intentos reeleccionistas y dos magnicidios marcaron el ascenso y la caída del PRI.

Sólo que el viejo PRI para mantenerse en el poder, entendió perfectamente el momento histórico que vivió y le fue característico al país. A cada nueva circunstancia interna y externa supo adecuarse. Al terminar la década de los treinta, la guerra civil española, la severa oposición contra el fascismo italiano y alemán y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, fueron el marco adecuado para la transformación del PNR en Partido de la Revolución Mexicana (PRM).

La transformación del PRM en Partido Revolucionario Institucional (PRI) en 1946 no fue dejado al azar o la casualidad. En lo externo, fueron los tiempos del inicio de la guerra fría y la conclusión de la Segunda Guerra Mundial. Internamente acababa de pasar el fraude descomunal y la represión en contra del general Juan Andrew Almazán que había derrotado en la elección presidencial de 1940 al general Manuel Ávila Camacho.

Y en 1946, con la llegada del presidente Miguel Alemán, se iniciaba el poder civil en la Presidencia de la República para terminar definitivamente con el poder militar que Calles había comenzado a desmantelar desde 1924.

Se advierte pues que todos los acontecimientos nacionales e internacionales fueron puntualmente interpretados por los primeros gobiernos priístas y en cada etapa histórica proceder a la transformación política.

La visión estadista que prevaleció de Calles a Cárdenas, Miguel Alemán y Ruiz Cortines se perdió de López Mateos a López Portillo, y ninguna transformación de importancia hubo para el PRI, en los 18 años de neoliberalismo con Miguel de la Madrid, Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Por el contrario, terminaron los liderazgos ideológicos y políticos, y todo se resolvió en manipular los procesos electorales y las famosas concertacesiones del salinato. Así, el PRI nació del fraude en 1929, se mantuvo por el fraude en 1940, continuó en el fraude en 1988 y no entendió la severa señal que el electorado y la ciudadanía le enviaron cuando Cuauhtémoc Cárdenas derrotó a Carlos Salinas en la elección presidencial de ese año.

El triunfo de Cárdenas en 1988 hizo efectiva la premonición de don Daniel Cossío Villegas planteada en 1972.  En su libro “El sistema político mexicano” advirtió que no había partido ni hombres capaces de contener el poder desmesurado del PRI, pero agregaría con enorme visión de futuro: “De todos modos, si alguna vez surgiera ese nuevo partido, sería un desgajamiento del PRI y no algo ajeno a él”.

Ese nuevo partido que previó se alzó en 1988 con la creación del Frente Democrático Nacional para contender en la elección presidencial, bajo el liderazgo de Cuauhtémoc Cárdenas, la participación de Porfirio Muñoz Ledo, la maestra Ifigenia Martínez y el gran Heberto Castillo. El Frente se transformó después en Partido de la Revolución Democrática (PRD) del que Andrés Manuel López Obrador sería su líder y finalmente culminar en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) que llevaría a la desarticulación del PRI y a la Presidencia de la República a López Obrador.

Como lo predijo Cosío Villegas, un nuevo partido creado bajo el liderazgo de antiguos priístas.

Lo que sí no pudo vaticinar el historiador y politólogo fue la caía del PRI en 2018.

La nominación de José Antonio Meade, como candidato presidencial, fue el primer anuncio de una derrota anticipada, cuando era Miguel Ángel Osorio Chong el que estaba mejor posicionado en las encuestas. Meade jamás tuvo la menor posibilidad de ganar, por eso fue candidato.  Y todo por la enorme corrupción durante el fatídico sexenio peñanietista.

Chiapas fue el escenario de la traición de Manuel Velasco al PRI y al Partido Verde. Roberto Albores Gleason era el candidato de la alianza PRI-Verde y los partidos locales Mover a Chiapas y Chiapas Unido, propiedad de la señora Leticia Coello Garrido, mamá de Velasco Coello, suficientes para darle el triunfo a Albores Gleason.

Pero hubo un acuerdo de Velasco para dejar solo a Albores con el PRI y transferir parte importante de los votos de los otros partidos al candidato de Morena, Rutilio Escandón, a quien los electores y la ciudadanía le concedían escasas posibilidades de triunfo.

Así el PRI nació y murió con dos escandalosos fraudes electorales, dos magnicidios y la traición premeditada desde la cúspide del poder.

Ampliaremos…

 

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