Las cinco herencias de Alfonso Durazo

Es un ejercicio demandante redactar un catálogo de los desaciertos del sonorense

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Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, va ahora por la gubernatura de Sonora.

> Tras cientos de miles de muertos, el Estado no entiende que los cárteles se deben desmantelar, no descabezar

Tras largos meses de cansina evasión, finalmente Alfonso Durazo informó públicamente que sí está interesado en la gubernatura de Sonora. Son magníficas noticias para la seguridad interior del país. Y pésimas noticias para los sonorenses, ya que, si el referido personaje gana las elecciones, no habrá sosiego para esa entidad.

Por supuesto, el escenario ganar-ganar sería que Durazo entrara en el proceso electoral sonorense, perdiera las elecciones y así los habitantes de ese hermoso estado podrían ocuparse en otras cosas, como la inseguridad, por ejemplo.

Echando ánimos a la memoria, ésta no encuentra referente de un funcionario federal que haya pulverizado la arquitectura institucional de la seguridad, con la minuciosidad de relojero del colaborador de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Acaso, el único antecedente que podría (sin lograrlo) competir con la confederación de pifias del sonorense, sería el desmantelamiento de Plataforma México, que en los años de Enrique Peña Nieto se repartió entre distintas dependencias, generando una compartimentación que sí tuvo beneficiarios: a los delincuentes.

Es un ejercicio demandante redactar un catálogo de los desaciertos de Durazo, habida cuenta de no poder multiplicar por cien, el número de cuartillas disponibles para este artículo. Con todo, se intenta resumir en cinco herencias, las que tendrá que enfrentar su sucesor.

1.-Seguramente, la mayor herencia de Durazo a quien lo suceda, será el haber elegido con esmero y reflexión profunda, quienes serían los objetivos primarios de desmantelamiento, como organizaciones criminales de alto impacto que operan en México.

Los objetivos primarios de desmantelamiento (no de descabezamiento) que eligió a conciencia el sonorense están a la vista: a ninguno.

Si Felipe Calderón enloqueció y generó un baño de sangre sistémico al golpear simultáneamente con un bate a todos los cárteles y Enrique Peña Nieto dejó crecer en forma inaudita al CJNG, Durazo optó por la filosofía oriental: el verdadero guerrero sabe cuándo pelear y cuando no pelear. Ahorita, no hay que pelear.

Arrobado por las enseñanzas metafísicas de “abrazos y no balazos”, Durazo lanzó a las llamas del olvido a los especialistas en seguridad que trabajaban en la federación y optó por aplicar a fondo su experiencia en el tema. Si me pregunta el lector cuál experiencia es la referida, responderé que no tengo la menor idea, pero seguiré investigando.

Durazo se va con una confusión programática profunda: cree a pie juntillas que es lo mismo detener a un generador de violencia que desmantelar la organización criminal que arropa a ese generador de violencia.

Festinar la detención de personajes como José Antonio Yépez “El marro” u Óscar García Téllez “El loco”, no son buenas noticias: confirman que, tras cientos de miles de muertos, el Estado no entiende que los cárteles se deben desmantelar, no descabezar.

La racional señala que si Durazo arriba a la gubernatura de Sonora, celebrará la detención de alguno de “Los Salazar” o de “Los Números” y luego se preguntará porqué se exacerbó la violencia en lugar de reducirse.

2.-La segunda herencia es el crecimiento de fosas clandestinas, muertos no identificados y homicidios dolosos en todo el país, con casos que hacen arquear las cejas como Veracruz, en donde un día una ONG publicó que tiene el récord nacional en muertos no identificados y una semana después, cambian mágicamente esos datos.

Distintos estudios focalizados al tema de las fosas clandestinas lo señalan: no solamente hay problemas en el país con la cantidad de personas que han sido asesinadas y después enterradas, sino de una danza interminable de datos respecto a los cuerpos que yacen en la fosa común y la fosa clandestina.

Haciendo cuentas a partir de las estimaciones que han desarrollado Quinto Elemento Lab y Causa en Común, es posible estimar que, si López Obrador lleva 4 mil 905 cuerpos no identificados en un solo año, hay una alta posibilidad de que rebase sin problemas los 9 mil 349 de Felipe Calderón y puede especularse que pase a los 17 mil 590 de Enrique Peña Nieto.

Esto se debe a que los números de López Obrador representan más del 52 por ciento de todo el sexenio de Calderón (es decir, en un solo año, 2019, se dio la mitad del número de cuerpos no identificados de todo el sexenio del michoacano).

En ese tenor, el tabasqueño ya lleva el 27.89 por ciento de los datos de Peña Nieto. Si mantuviera ese crecimiento sin modificación alguna, alcanzará las cifras del mexiquense en dos años, 7 meses y 13 días, aproximadamente.

Si el mandato de López Obrador concluye el 30 de septiembre de 2024, habrá superado el número de cuerpos no identificados de Peña Nieto, en agosto de 2022, quedando tiempo de sobra para superarlo, cuando entregue el cargo.

3.-La tercera herencia es la proveeduría de toda clase de facilidades para que se militarice la seguridad del país, no en los términos malabarísticos que la secretaria Olga Sánchez ha señalado de que “los policías militares y navales tienen otro chip”, sino en el claro objetivo de que los militares asuman funciones de policía y, además, de investigación.

La “Ley” de la Guardia Nacional señala en su Artículo 24 que: “la Guardia Nacional será competente para conocer de delitos federales; sin embargo, en coadyuvancia, podrá conocer de delitos del fuero común, previo convenio con las autoridades de las entidades federativas o municipales”.

Más allá de que esta Guardia puede atender a cualquier delito (el Artículo 24 le permite conocer cualquier delito contenido en el Código Penal de la federación y, en general de todos los estados), el número de municipios y delitos la rebasa.

Ahí está como variable dependiente el crecimiento de autodefensas, policías comunitarias y guardias ciudadanas que, en distintas partes del país, han hecho su presentación como signo evidente de que, ante la ausencia del Estado, hay que defender el territorio, como se pueda y mientras se pueda, en el filo de la ley.

Por otra parte, sin un Padrón Nacional de Pandillas actualizado, la autoridad no tiene forma de identificar cuáles de estos grupos son outsourcing de la delincuencia organizada y, sobre todo, cuáles tienen potencial para migrar a grupos de alto impacto.

4.-Otro punto de gran relevancia es el haberse hecho de lado para que los recursos destinados por parte de la federación hacia los municipios sean cancelados. El presupuesto 2021 del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública bajará de 4 mil 200 millones a unos 234 millones de pesos, eliminando en los hechos al FORTASEG y con ello, obligando a los municipios a apegarse a las ocurrencias federales para combatir a la delincuencia.

Alguien podría decir que es equivocado señalar a Durazo como responsable de la eliminación presupuestal del Secretariado puesto que eso le corresponde a otra persona que tiene como principal palmarés en temas técnicos de seguridad, tener un posgrado en cooperativismo por el Instituto Politécnico Nacional.

Es cierto, pero hay una obviedad: Durazo es la cabeza del sector y debería haber defendido con uñas y dientes que no les quitaran recursos a los municipios. Fue omiso, digamos.

Sin embargo, aún en las oficinas de Mariano Escobedo ya deben haber identificado el hueco de poder que les quedará con dichos movimientos: de facto, el Secretariado carecerá de capacidades para fijar reglas a los municipios sobre capacitación y, sobre todo, certificación de agentes policiacos.

El movimiento trae otra consecuencia adicional: más allá de lo que los palafreneros del régimen señalen, la realidad es que los gobernadores tendrán que negociar por debajo de la mesa para conseguir recursos para sus municipios, lo que maximizará tanto el cobro de facturas en procesos electorales como el tráfico de influencias para que se logren “bajar” los recursos que originalmente, ya estaban destinados con transparencia.

Una de las principales características de los recursos que operaba el Secretariado era justamente la dificultad para tomar esos dineros para otros fines. Con todo, aún siguen distintas puertas traseras por las cuales se puede obtener dinero: con las licitaciones de ciertos productos y equipamiento. Pero, había avances notorios.

Adicionalmente, queda la incógnita que en algunos corrillos técnicos se está intentando despejar: ¿qué pasará con las acreditaciones CALEA?

5.-La impronta de “el culiacanazo” ha quedado inscrito en la historia como una de las más vergonzantes rendiciones hacia una organización criminal.

Pero, si comienza a sumarse la capitulación de Culiacán, con el acercamiento confianzudo de un abogado de Joaquín Guzmán a Andrés Manuel López Obrador, con el saludo de tú a la señora madre de uno de los dueños del cártel de Sinaloa, más la permisividad para que distintos grupos delictivos repartan despensas en la pandemia, las cosas saltan de lo accidental a lo sistémico.

Probablemente, el avance rampante de CJNG en todo el país y la resistencia de Sinaloa a dicha acción, se inscriba en la obviedad de que, ante la ausencia de mando, el criminal lo asume y como es de entenderse, será extremadamente difícil arrebatárselo en el futuro.

La delincuencia organizada en México no ha crecido en términos de cárteles nuevos (la taxonomía empleada por el gobierno federal es deficiente, porque considera cárteles a CJNG a la organización Arellano Félix y al de la Sierra de Izontepec, por ejemplo) sino en el poder territorial que están adquiriendo. Eso es lo preocupante.

Miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación repartiendo despensas, a sus anchas, en meses pasados ante la pandemia de Covid-19.

Los personeros estadounidenses que han avisado por activa y por pasiva que el gobierno federal mexicano no está cumpliendo sus compromisos, tienen razón en dos vertientes: la primera es que no importa en lo absoluto que los marinos dirijan a las aduanas y puertos, y no importa que lo hagan porque son un puñado de gente comprometida y valiente que se enfrenta a una maquinaria invisible y gigantesca.

La segunda vertiente es que se ha perdido tiempo valioso en “abrazos y no balazos” y se envió un espantable mensaje al señalar que se daría una amnistía, que al final se focalizó a un perfil específico de delincuentes, pero que cimbró a distintas capas de la sociedad al hacer pensar que los cárteles también serían amnistiados.

¿Cuánto tiempo pasará para que México abandone el baño de sangre y se regrese a niveles aceptables de delito y violencia? (en el entendido que ninguno de los dos jamás desaparece del todo). Sin aventurar plazos, al menos después de 2024.

Ésta es una parte mínima de la herencia de Durazo al país, quien ha desdeñado sistemáticamente al conocimiento científico aplicado a la seguridad y ha politizado escandalosamente una misión técnica. A ver qué opinan los sonorenses respecto a abrirle las puertas de su casa.

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