La recuperación del PIB podría tomar una década

Poca o nula ayuda fiscal, el cierre de miles de negocios formales e informales, el incremento en el desempleo y la desconfianza del consumidor, lastres

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En medio del debate sobre si hemos o no tocado fondo, el INEGI dio a conocer, la semana pasada, los resultados de la brutal caída registrada en el segundo trimestre de 2020, del 18.9%. No hay registro, en la historia, de una contracción de dicha magnitud. Julio Santaella, presidente del INEGI, incluso remarcó que “…es la mayor en la historia de este indicador macroeconómico y supera, con creces, las bajas en 1995-T2 (-8.6%) y 2009-T2 (-7.7%)”.

Para dimensionar lo que representa una caída de esta magnitud, el valor del PIB de México regresó al nivel que tuvo hace 10 años, cuando la economía mexicana estaba saliendo del bache en el que cayó en 2009.

Otra manera para entender la magnitud de la caída es conocer primero qué mueve al Producto Interno Bruto y analizar el impacto en cada uno de sus componentes. El PIB es una fórmula (PIB= C+I+G+X-M) que integra Consumo privado (registró una caída anual del -22%); + Inversión Fija Bruta (registró una caída anual del -37.1%); + Gasto Publico (en abril creció 9.3%, pero en mayo cayó -5.2%); + Exportaciones (en abril cayeron  -40.9%,  en mayo  -56.7%  y  en  junio -12.8%); – Importaciones (en abril cayeron -30.5%, en mayo -47.1% y en mayo -22.2%).

De acuerdo con Moody’s Analytics, la contracción económica del segundo trimestre derivó de la falta de respuesta del Gobierno Federal para controlar la epidemia; la falta de acciones para paliar la caída y la inacción gubernamental y falta de apoyos a las empresas, además de un fuerte arrastre de EU, donde la economía, bajo una metodología similar a la mexicana, cayó 9.5% en el segundo trimestre, respecto al trimestre previo (casi la mitad que México).

La contingencia obligó al cierre temporal de lugares de trabajo, suspendiendo la producción, ya que hubo interrupciones de la cadena de suministro, afectando, de distintas maneras, las diferentes ramas de actividad. Las actividades secundarias (industriales) fueron las más castigadas, con una contracción del 26% en el segundo trimestre de este año; las actividades terciarias (servicios) registraron una caída del 15.6% anual, mientras que las actividades primarias (sector agropecuario) fueron las menos afectadas con retrocesos menos profundos, de 0.7% anual.

Asimismo, la semana pasada, el Banco de México (Banxico) dio a conocer los datos de la última encuesta realizada a 36 grupos de análisis y consultoría económica del sector privado nacional y extranjero, donde, en consenso, prevén una contracción de 10.02% de la economía del país para 2020. En la encuesta anterior estiman una caída de 8.97%, mientras que para 2021, los especialistas esperan que el PIB crezca 2.88%, (en la encuesta pasada estimaban un crecimiento del 2.79%). Es decir, aun con ese crecimiento estaremos muy por debajo del nivel del PIB del año pasado.

Por su parte, a nivel internacional, el Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la economía mexicana caerá 10.5%; el Banco Mundial 7.5% y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) 8.6%.

De acuerdo con el banco de inversión Credit Suizze, la recuperación de la economía mexicana, medida en términos del valor nominal del PIB a niveles pre-pandemia y su capacidad para generar las condiciones productivas que tenía al cierre del 2019, tomará hasta cinco años. Sin embargo, Banco BASE considera que si a este panorama se agrega la poca o nula ayuda fiscal, el cierre de miles de negocios formales e informales, el incremento en el desempleo y la desconfianza del consumidor, que enfrentará un entorno laboral incierto bajo un contexto de convivencia con el virus mientras no existe una vacuna o tratamiento, la recuperación pudiera, incluso, alargarse hasta una década, pero el Gobierno Federal tiene otros datos.

Si bien, recientemente, la SHCP ajustó también sus estimaciones de caída del PIB para 2020, pasando de un  rango de entre -3.9% y  0.1% a  una cifra  puntual de  una contracción de -7.4%, el subsecretario de Hacienda, Gabriel Yorio, señaló, en el marco de una videoconferencia en la que dio detalles del informe de las finanzas públicas al cierre del primer semestre del año, que tras el impacto de las medidas sanitarias para combatir la pandemia del Covid-19 ya se empieza a ver una recuperación en algunos sectores y en el empleo, especialmente en la construcción, y que tomando en consideración que las previsiones apuntan a que la vacuna esté lista a principios de 2021, la economía mexicana podría recuperar el nivel pre crisis en tan sólo uno o dos años.

Cabe señalar que la contracción económica se ha agravado, pues aun contando con suficientes medios (líneas de crédito abiertas en organismos internacionales), el gobierno ha preferido apegarse a sus objetivos fiscales mientras la economía va en caída libre.

De acuerdo con Credit Suisse y BNP Paribás, los apoyos fiscales han sido la diferencia en la profundidad del desplome respecto de economías como Estados Unidos y Alemania. Por ejemplo, en EU se repartieron cheques con cantidades mayores, incluso, a lo que ganaban sus habitantes, lo que ayudó al consumidor a gastar más, evitó el quiebre de más empresas y ha ayudado a que los negocios mantengan parte de su plantilla laboral.

México tiene uno de los tres estímulos fiscales más bajos del mundo, de 0.5% del PIB, ligeramente arriba del 0.3% del PIB que aportan Mali y Guinea, y mientras en EU los apoyos a las empresas alcanzan ya 14.8% de su PIB (están discutiendo un paquete adicional), en México no llegan ni al 1%.

De acuerdo con Oxfam en el informe “¿Quién paga la cuenta?”, América Latina enfrentará un alarmante retroceso económico y social. La contracción para 2020 será del 9.4%, una de las más altas del mundo, con una pérdida de 40 millones de empleos y un retroceso de 15 años de desarrollo. Los que “pagarán la cuenta” serán los más desfavorecidos. Si no hay algo que lo evite o, por lo menos, lo atempere, el costo de la crisis no sólo caerá sobre los más pobres, sino que favorecerá -como ya está ocurriendo- a las capas que concentran riqueza e ingreso.

El tamaño de la crisis que se avecina es de tal magnitud que será necesaria la participación de muchos actores, así como la suma de voluntades. Hoy, México nos necesita a todos; apoyemos a los que menos tienen, ya que serán los más afectados. Es momento de Kórima.

 

* En Lengua Tarahumara (Rarámuri), este vocablo designa una tradición de compromiso social basada en la ayuda y el apoyo mutuo en situaciones de apuro o crisis

 

 

 

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