La realidad del coronavirus en Chiapas

En semáforo verde irresponsablemente, la entidad

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El pasado 18 de febrero dio inicio en el estado de Chiapas el primer programa transmitido en vivo, por Facebook, bajo la denominación de Contra Poder TeVe. Así,  se suma este proyecto al iniciado en el 2014, con la aparición impresa y digital del Diario Contra Poder, un medio al que el entonces gobernador Manuel Velasco Coello pretendió obstaculizar y sacar de circulación.

Había razones suficientes para tratar de desaparecerlo. Era el único medio crítico de la pésima administración de Velasco Coello y certero en señalar las abusivas intromisiones de la señora Leticia Coello Garrido de Velasco, madre del desterrado gobernador.

Las maniobras fueron burdas y corrientes. Desde amenazas al  propietario y director, doctor José Adriano Anaya, con relevarlo del cargo que ocupa en la Universidad Autónoma de Chiapas, hasta intimidar a los voceadores, con la consigna de no vender el Diario Contra Poder a cambio de entregarles una dádiva de mil pesos mensuales.

Era grotesco y humillante ver el día 30 de cada mes las largas filas de los vendedores de periódicos para recibir su chayotito en las oficinas de radio y televisión de Chiapas, los medios de comunicación oficial. Finalmente se impuso la terquedad de directivos, columnistas y la opinión pública. El Diario Contra Poder circuló todos los días y los voceadores terminaron por venderlo, a pesar de las abiertas advertencias y chantajes con suspenderles la dotación de los demás periódicos.

El primer programa del 18 de febrero tocó un tema transcendental que ha enlutado a millones de familias en el mundo, en México y en Chiapas, bajo la denominación de “La verdad sobre el Coronavirus en Chiapas”, ante tantas mentiras oficiales del charlatán Hugo López-Gatell y el gobierno de Rutilio Escandón.

Participaron en la mesa de debate el doctor Vicente Grajales Yuca,  experto reconocido por su contribución a salvar vidas de aquellos que por mala fortuna se infectaron de Covid-19. Grajales Yuca es el médico  al que Rutilio Escandón, sin ningún delito de por medio, mandó a encarcelar y privó a muchos pacientes de los servicios sanitarios de uno de los profesionales de la medicina más reconocidos en la trata de Coronavirus.

En su alocución, Grajales Yuca destacó que México es el país en donde más personal médico ha fallecido por incompetencia de las autoridades y, sobre todo, por la falta de equipo adecuado para enfrentar la pandemia. La arrogancia de las autoridades ha llegado a tales extremos que no admiten equivocaciones, y en vez de redireccionar el rumbo, insisten en mantener la misma estrategia, a pesar de los funestos resultados. Y muy grave que, por falta de presupuesto, el número de pruebas sea tan escaso que se esconden las cifras reales de muertos a causa del letal Coronavirus.

Estuvo presente también la enfermera María de Jesús Espinosa de los Santos, secretaria general de la Sección 50 del Sindicato Nacional de  Trabajadores de la Salud en Chiapas.  Su intervención reforzó los argumentos del doctor Grajales Yuga y exhibió el vía crucis por el que han tenido que transitar médicos y personal de enfermería, muchas veces con resultados letales. Denuncia que los muertos han rebasado los 60 casos, y algunos de ellos trabajadores de contrato. Sobre estos últimos acuñó una frase  que evidencia la irresponsabilidad de las autoridades sanitarias en Chiapas y queda, permanentemente, como una severa acusación: “Sin protección ni apoyo, lo único a que tenían derecho era a morir”.

No son palabras en el vacío. Cada muerte tiene nombre y apellido. Todas son sentidas, pero se recuerda, con rabia, la partida de la jefa de enfermeras de terapia intensiva del Hospital Gilberto Gómez Maza de Tuxtla, Sandra Gálvez. Y, con dolor, la de María Cruz Cigarroa, jefa de enfermeras y pionera del Hospital Juárez en la ciudad de Arriaga. Ni una mención y, menos, reconocimiento del gobierno del Estado a dos mujeres que salvaron vidas a cambio de la propia.

Sólo entre el 31 de enero y el 2 de febrero murieron en Chiapas 10 médicos y dos enfermeras. Rescato de la lista macabra nombres de prestigio y reconocimiento entre el gremio de la medicina: Doctores Hernán Esquinca Carpio, Fernando Hernández de la Rosa, Esther Karina Trujillo (apenas 38 años), Abel Gutiérrez Juárez y enfermera Oralia Argüello López, fallecidos en diversos puntos de la geografía chiapaneca. Si las condiciones de trabajo hubieran sido diferentes no tenían por qué morir.

En su alocución, el doctor Hernán León Velasco, reconocido urólogo, poeta, ensayista y con inclinación periodística, agregó otros datos que son de antología para medir la calamidad del Coronavirus en Chiapas. Mencionó que en un domingo fallecieron 5 médicos, y al otro día  dos más, a los que se sumó el doctor Lazos Constantino,  neumólogo  que sucumbió ante la infección Covid-19 y cuyos casos no están registrados como Coronavirus.

Interesante y fatídica la versión del doctor León Velasco sobre las causas de tan lamentables desapariciones: Falta de equipamiento y de medicamentos. Destacó, además, que mientras el índice de letalidad en el mundo es de 2.3 fallecidos por cada 100 contagiados, en Chiapas era de 14.  La más alta del mundo. Y agregó que todos creen que con una vacunita quedan protegidos, lo cual no es cierto. Y puso como ejemplo que si se vacunan un millón de personas, cuando menos 40 mil no tienen la inmunidad ni la  protección adecuada.

En suma, los datos de la Mesa de Análisis sobre el Coronavirus en Chiapas son de severa preocupación, a pesar de los aires triunfalistas de “el chafirete del desierto” y su jefe, Rutilio Escandón. El índice de letalidad en México es de 8.8 fallecidos por cada 100 habitantes, en tanto que  Chiapas lo supera por más del doble, con un índice de letalidad de 19 muertes por cada 100 contagios de Coronavirus.

Como siempre, Chiapas va a la cola en el número de pruebas Covid. Con datos del Sistema Nacional de Vigilancia Epidemiológica, al 7 de febrero pasado, la entidad aplicaba apenas 948 pruebas de detección del virus por cada 100 mil habitantes, la tasa más baja del país.  En esa misma fecha, el estado de Campeche había practicado 2 mil 773 pruebas por cada 100 mil habitantes. La referencia es importante porque mientras 30 entidades federativas se encontraban en semáforo naranja o rojo, Chiapas y Campeche presumían de semáforo verde.

Sólo que vino una severa llamada de atención de Saúl Zenteno Bueno, oficial de políticas económicas del Grupo Principal de las Naciones Unidas para la Niñez y la Juventud. Letal su apreciación: “Amigos, cuídense. Entiendan que no estamos en semáforo verde. Chiapas va a colapsar y habrán muchos muertos”.

Paralelo a ese señalamiento, la Federación de Asociaciones y Colegios Médicos del Estado de Chiapas envió una carta al gobernador Rutilio Escandón para solicitar el regreso de semáforo verde a amarillo y, así, evitar muertes innecesarias: “Como profesionales de la salud que estamos en primera línea en diferentes instituciones públicas y privadas, hemos observado el reciente incremento de casos y, con ello, las defunciones.  Solicitamos, en forma urgente, a usted y la Secretaría de Salud reconsiderar la semaforización en nuestro estado”.

A pesar de tantas advertencias de voces autorizadas se prefiere presumir ante López Obrador de los buenos resultados en la pandemia, aunque ello signifique más muertes.  Ampliaremos…

 

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