La justicia a prueba

La detención de Emilio Lozoya, y su futuro proceso, revelará si la ley es selectiva o no, si los juzgadores se atreven a citar e interrogar a todos los que tuvieron que ver en los casos de presunta corrupción

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Emilio Lozoya, ex Director General de Pemex. Un proceso legal en puerta que a muchos pone nerviosos, y a otros los puede descobijar.

> El ex Director de Pemex empezará en España su defensa, un derecho inalienable que, estando en fuga, a muchos mantenía un tanto despreocupados, pero que ahora en prisión les hace dentellar y temblar las corvas

> Si el acusado, acusadores y defensa cumplen con su obligación, en el banquillo estará el “quién es quién” de los últimos 12 años de la política y de la empresa mexicana

Me dispongo a escribir sobre Emilio Lozoya Austin y me percato de la coincidencia de la fecha que, para este reportero de guardia con ADN de Grinch, no tiene mayor significado que el que cada quien quiera darle, pero me queda claro el significado de la amistad que, en muy contados casos se convierte en hermandad con sus virtudes inherentes, como la lealtad a prueba de todo, pero también en sus  perversidades, como traición, complicidad y venganza que, hay que decirlo, caracterizan a los tiempos.

Apenas se conoció su detención en Málaga, España, y alguien de todo mi respeto y estima me escribió: “Llegó el día”.

En efecto, llegó el día en que será sometido a examen el sistema político mexicano, incluido el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, no sólo los dos finales de la era neoliberal, es decir, los de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto.

Pasarán algunos meses antes que fatalmente el ex director de Pemex sea puesto ante un juez de control por Alejandro Gertz Manero, cuya autonomía, como Fiscal General de la República, también será puesta a prueba. Entonces sabremos si la justicia es para todos o sigue siendo selectiva.

La Fiscalía General de la República, a cargo de Alejandro Gertz Manero, pondrá prueba su autonomía

La negativa de Lozoya a ser extraditado a México por decisión propia exhibe que su aprehensión en España no fue producto de la brillante investigación que se presume, sino de una puesta, como se dice en el argot policíaco; por cierto, incalificable, si ocurrió en los términos que sospecho.

Así, en España empezará su defensa, un derecho inalienable que, estando en fuga, a muchos mantenía un tanto despreocupados, pero que ahora en prisión les hace dentellar y temblar las corvas.

Si por su detención el temor ha cundido, cuando el proceso se desarrolle en nuestro país se convertirá en un verdadero infierno a condición que el ex director de Pemex decida decir todo lo que sabe y puede probar, y lo que la Fiscalía General de la República y el gobierno de López Obrador quieran que se sepa o intenten encubrir en esa pirámide de corrupción de que hablan y quieren castigar… a medias, como en ocasiones da la impresión.

FERTINAL Y LOS EXCULPADOS

Mucho se ha escrito y dicho en torno a los delitos imputados a Lozoya, pero en la mayoría de los casos, desde el sexenio pasado sólo se publica lo que se dicta por consigna. Por lo general, lo difundido obedece a venganzas personales o de grupo y a propaganda política.

Fertinal. Cada ocasión que su adquisición sale a relucir es evidente la intención oficial de no hacer olas

No es para escandalizarse; resultaba apenas normal en la segunda mitad del sexenio pasado cuando el grupo gobernante se desquebrajó con estrépito tal que lo condujo a entregar el poder, así como ahora es de mera rutina en el clima de polarización política que vivimos y por el arribo a la cumbre de un grupo que ha hecho del combate a la corrupción la principal arma, no sólo para llegar, sino para mantenerse y justificar sus errores, que no son pocos.

Y lo es también, porque a los cruzados de la lucha contra la corrupción no les falta razón; hasta cerrando los ojos lanzan golpes a lo loco y aciertan.

Prueba de ello es el silencio y la pasividad de la mayoría de los actores políticos del pasado reciente, cuyo temor a ser enfocados por la mira telescópica del rifle sanitario del titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, los obliga a mantenerse en la oscuridad, alejados del país o al menos de los centros de reunión en donde hasta hace unos meses pululaban como reyes.

Los lectores de la prensa escrita, los seguidores de los conductores de unos cuantos noticieros de radio y televisión con credibilidad, quienes siguen a diario las conferencias de prensa mañaneras del Presidente y los usuarios de las redes sociales, se han acostumbrado a escuchar y hablar de Odebrecht y Agronitrogenados de México sin saber mucho de los temas.

A López Obrador le dado últimamente por mencionar a Etileno XXI, un complejo petroquímico ubicado en Nanchital, Veracruz, del que poco se ha escuchado, pero que será utilizado para cobrar facturas políticas de 2006, es decir a Felipe Calderón y a su grupo más cercano.

Sin embargo, en cada ocasión que la adquisición de Fertinal sale a relucir es evidente la intención oficial de no hacer olas, por más que la Cuarta Transformación y no Peña Nieto, sea quien lo puso en la mesa de Gertz Manero el 5 de marzo de 2019.

Queda la impresión de que el asunto fue llevado a la Fiscalía sin conocerlo a fondo y sin medir las consecuencias para algunos cercanos a la 4T, preocupados ya por lo que se cocina en Estados Unidos con base en el cotejo de los hechos con las conversaciones vía chat de dos de los protagonistas principalísimos de la operación, uno de ellos prohombre de los medios de comunicación y beneficiario de la 4T.

La aprehensión de Lozoya el miércoles pasado tomó por sorpresa a todos, incluido el Presidente López Obrador que, en su conferencia mañanera, no supo qué decir al reportero que le preguntó sobre el tema.

Más tarde, el Fiscal General presumió la captura por todos los medios a su alcance, y no sin razón: por fin asestaba un golpe a la altura de las expectativas. El anterior es el sometimiento a prisión de Rosario Robles con métodos que, inocente o culpable, deberían avergonzar a los fiscales, al presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, y al juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, pues sus actos delatan empecinamiento por ejercer una justicia selectiva.

Luis Videgaray, ex Secretario de Hacienda, fue miembro del Consejo de Administración de Pemex, a donde, en el caso Lozoya, tendrán que llegar

El proceso contra el ex director de Pemex corre igual riesgo; así como se le condena a priori, de la misma manera se exculpa a quienes fueron sus superiores, al menos a los miembros del Consejo de Administración de Pemex, como el ex secretario de Hacienda, Luis Videgaray, y a beneficiarios de las compraventas por las que se le acusa, como Ricardo Salinas Pliego, del Grupo Azteca.

LA OPCIÓN DE REVELAR SU VERDAD

Pero cuando Emilio comparezca ante el juez que seleccione de manera aleatoria la computadora del Poder Judicial mexicano (tan aleatoriamente como escogió al sobrino de René Bejarano y Dolores Padierna para someter a prisión a la ex secretaria de Desarrollo Social) los fiscales y la defensa estarán a la vista del país y ya veremos si se atreven a citar e interrogar a todos los que tuvieron que ver en los casos de presunta corrupción que se juzgarán.

Si el acusado, acusadores y defensa cumplen con su obligación, en el banquillo estará el quién es quién de los últimos 12 años de la política y de la empresa mexicana.

De otra suerte, si la justicia funciona de manera selectiva, sólo Lozoya será la pieza de la pirámide de corrupción que dicen perseguir la FGR y la 4T. Y quizás con cebarse en él se sentirán satisfechos, sin embargo, siempre primará la variable incontrolada, su decisión de hacer pública su verdad.

También entonces o quizás antes veremos en su apogeo el patrón señalado en este espacio en otros casos, que consiste en perseguir a la familia más cercana a la pieza de caza principal.

En el caso de Lozoya, repetido con otros perseguidos, la justicia ha presionado la rendición ejerciendo acción contra su madre, hermana y esposa, con acusaciones que no encajan en la línea de tiempo.

En pocas ocasiones se había visto tal encono; ni en sus momentos más deleznables el priato llegó a estos extremos.

En esta persecución en concreto, se han presentado episodios de vergüenza que van del abandono a la traición y, desde luego a las complicidades que no podrán ser cubiertas eternamente.

La cuestión es que hace tiempo, mucho antes de concluir el sexenio pasado y cuando ya estaba en Europa y regresaba esporádicamente a México a entrevistarse incluso con el Fiscal, no obstante a ya estar presentada la denuncia en su contra sobre Fertinal, que sólo sirvió para explotar la de Agronitrogenados de México, Lozoya ya estaba cansado de cargar a solas el cadáver y el ataúd que, según él, corresponde transportar a otros.

Ricardo Salinas Pliego, del Grupo Azteca, beneficiario de las compra-ventas por las que se acusa al ex Director General de Pemex

Nadie dude que, si al final no logra evitar ser extraditado a México, nuestra aristocracia política, mediática y empresarial pasará lista ante el juez de la causa. Lo saludable es que para entonces cada cual deberá tener lista una explicación que convenza al juzgador de su inocencia para no formar entre quienes carguen el ataúd que hasta hoy ha soportado Lozoya en soledad.

#SóloParaIniciados

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