José Manuel Cruz Castellanos, mediocre, ignorante, lépero, prepotente

Usurpa el cargo de secretario de Salud del estado de Chiapas; ilustre personaje de caricatura, objeto de severos cuestionamientos por su pésimo proceder

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José Manuel Cruz Castellanos usurpa el cargo de secretario de Salud en el estado de Chiapas. Se desconoce cuál es el origen de su nacencia. Algunos dicen que es de Tabasco, y otros que es chiapaneco. Lo cierto es que Chiapas y Tabasco se la disputan. Los chiapanecos dicen que es tabasqueño, y los tabasqueños dicen que es chiapaneco.

Este ilustre personaje de caricatura ha sido objeto de severos cuestionamientos por su pésimo proceder como funcionario del gobierno de Rutilio Escandón, por su inclinación a favorecer a proveedores del  vecino Tabasco. Durante el mes de septiembre de 2019, la diputada local Olvita Palomeque Pineda cuestionó el proceder del escandonista servidor sanitario por diversas y graves irregularidades en su gestión. Al respecto, la legisladora sindicó a Cruz Castellanos por qué trajo a tres empresas tabasqueñas “para cuidar la salud de los chiapanecos”.

En aquella ocasión, la diputada señaló como beneficiarias de adjudicaciones directas a la empresa MK del Sureste, con domicilio fiscal en Villahermosa, beneficiaria de diversas obras en el estado de Chiapas, al igual que Medical BBS S. A. de C. V.  A esta se le entregaron contratos directos por 60 millones de pesos con el cuento, de Cruz Castellanos, de que sí hubo licitación pública, pero que la beneficiaria fue BBS porque en Chiapas no hubo ninguna empresa que cumpliera con el rubro exigido.

Las empresas tabasqueñas continuaron con su arsenal de proveedores privilegiados. Fuera de toda normatividad se entregaron, por asignación directa, a la organización Bioingeniería y Servicios Hospitalarios, procedente también del estado de Tabasco, diversos contratos para proporcionar servicios de inhaloterapia.

Sin embargo, más allá de sus excesos presupuestales y de beneficiario de los cuates tabasqueños, José Manuel Cruz Castellanos dio la nota, la semana pasada, al agredir verbalmente al delegado estatal de la Cruz Roja, Francisco Alvarado Nazar. El evento se dio cuando el delegado publicó en redes sociales que el día 23 de junio recibieron “una llamada de emergencia por hora de personas con problemas de Covid-19.” Explicó, además, que en el 40 por ciento de los casos, la situación de los posibles infectados era crítica y que de “urgencia se necesitaba cortar la cadena de contagios en la capital Tuxtla Gutiérrez para evitar la saturación de las áreas de cuidados críticos de los hospitales que atienden a infectados de coronavirus”.

Sólo que Cruz Castellanos tiene otros datos y otra percepción de la realidad. Según el funcionario del gobierno de Rutilio Escandón, las cifras oficiales no concuerdan con lo que dice Alvarado Nazar. Simplemente se limita a decir que la última información del Consejo Estatal de Salud Pública es diferente, pero sin exponer ningún argumento ni dato alguno que confirmara su frágil aserto. Es entendible. Todas las cifras oficiales, sobre todo en Chiapas, son manipuladas, alteradas  y falsas.

Para Cruz Castellanos, su defensa es la agresión y el insulto, a pesar de su modosito y terso hablar. Acusó, sin sustento, al delegado de la Cruz Roja de que como había contraído el Covid-19 quedó afectado de sus facultades mentales. En su corto entender aseguró que las personas  atacadas por el coronavirus “no se recuperan muy rápido y quedan medio chafiretes”, a lo que siguió un movimiento de su mano en redondo,  alrededor de su oído, con la cual hizo la seña de “locos.”

Habría que regalarle un diccionario al lépero, ignorante, tonto y limitado secretario sanitario para que entienda el alcance y disfunción de sus equivocadas y desafortunadas expresiones gramaticales. “Chafirete” nada tiene que ver con locura. Para infortunio intelectual de Cruz Castellanos, chafirete quiere decir “chofer de un automóvil, en especial de un transporte público, que conduce de forma arbitraria y temeraria”.

Sin embargo, su propia afirmación le acomoda a su peculiar desempeño de “servidor público”. Sus comparecencias son arbitrarias, sin sustento, y, además, riñen con la realidad. Se sabe que sólo en la capital Tuxtla Gutiérrez fallecen, diariamente, 189 personas, de acuerdo con un sondeo que médicos independientes han hecho en funerarias de la capital chiapaneca.

El aserto tiene referencias incuestionables. ¿O qué, acaso, el inútil secretario de Salud no sabe del número de muertos que hay entre el personal médico y de enfermeras en Chiapas? Dos casos de entre muchos ilustran la gravedad oculta de la pandemia en Chiapas.

Sandra Gálvez, jefa de enfermeras del área de terapia intensiva del Hospital Gilberto Gómez Maza de Tuxtla Gutiérrez, falleció por contagio de coronavirus. El mismo desafortunado destino tuvo “La Jefa Maricruz”, enfermera con 30 años de servicio en el sector salud. María Cruz Cigarroa del Solar era la jefa de enfermeras y pionera del Hospital General Juárez en la ciudad de Arriaga, en el estado de Chiapas.

Sólo que estas y otras muertes son las que José Manuel Cruz Castellanos trata de ocultar para preservar su deteriorada imagen y la del gobernador Rutilio Escandón Cadenas. Lo malo para ambos es que la realidad se impone ante el ocultamiento de la realidad y el silencio. La sección 50 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Salud ha dado a conocer 36 decesos de médicos encargados de hacerle frente a la pandemia.

Reiteradamente han pedido al gobierno del estado equipo adecuado y suficiente para poder trabajar en mejores condiciones de seguridad y trato a los enfermos de Covid-19. Sin ningún recato se les ha negado la protección solicitada. Lamentablemente, el número de muertos confirma el desprecio por la vida de médicos y enfermeros. Ello quiere decir que si el personal médico y de enfermería fallece por falta de atención especializada y de medicamentos suficientes, es evidente que la población en general se encuentra expuesta a mayores riesgos.

Por el contrario, el gobernador Rutilio Escandón, todos los días, acapara la nota principal de casi todos los diarios de Chiapas. Los encabezados son ridículos, fuera de la realidad y de contexto. Y, en grado de irresponsabilidad extrema, siempre aparece sonriente, con la mano derecha en alto, en señal de triunfo -¿de qué?-, y sin cubre bocas, en funesto mensaje de que es irrelevante cuidarse del coronavirus.

Los millones de pesos que se gastan en falsa publicidad deberían de utilizarse en dotar del equipo médico solicitado por los trabajadores vivos y muertos de la salud. Eso se llama inmoralidad humana y política.

El déspota secretario de Salud, Cruz Castellanos, también fue protagonista de otro evento que exhiben su escasa capacidad intelectual y sus deficientes aptitudes mentales. Cuando se le cuestionó si la arena del Sahara podría afectar a las personas, al multiplicar las posibilidades de contagiarse de Covid-19, la respuesta del “médico” fue de antología. Confundió el polvo del desierto con un turista extranjero al afirmar: “La llegada de ningún extranjero, de ningún mexicano, de ninguno de los que viene a Chiapas, está vulnerado ni puede vulnerar a Chiapas porque tenemos el gran filtro del aeropuerto, ahí donde todos pasamos”.

Disparates de ese tamaño sólo son posibles en la ignorancia y el corto entender del personaje responsable de la salud y la vida de los chiapanecos.  Ampliaremos…

 

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