Gran Pacto Nacional contra el Covid-19

¿Firma de especie será lo mejor para el país?

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Titular del Ejecutivo federal va en sentido contrario a lo que se considera como ‘Mejores Prácticas’; todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud son desechadas o, al menos, desdeñadas

A menos que se diera un carro completo fuera de toda lógica, en donde Morena no dejara más que migajas para sus adversarios, las elecciones 2021 traerán un enorme desafío a la hora de integrar políticas públicas respecto al Covid-19 en los tres niveles de gobierno.

Peor aún, inclusive al interior de Morena, podría decirse que existen dos corrientes respecto al manejo de la pandemia, que depende, en gran medida, del grado de sumisión que mantenga cada cual a Andrés Manuel López Obrador y, en menor escala, de la formación académica que se disponga.

El grupo mayoritario en Morena es el de los adictos, con lealtad ciega al presidente. En el tema de la pandemia, estos personajes son los que aplauden un día sí, y otro también, cualquier torpeza, sin importar que los errores se cifran en vidas humanas.

El grupo más modesto es el de los que pueden ser leales a su líder, pero no son tontos y entienden que las políticas tomadas han dejado una estela de muertos en el camino por terribles decisiones, empezando por haber nombrado a Hugo López-Gatell, subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, encargado del tema de la pandemia.

En esta arena debe leerse lo que ocurrirá después de las elecciones, cuando comience a arribar a los puestos decisorios un colectivo de personajes que traerá línea y posicionamientos sobre la pandemia, algunos complementarios y otros, de plano, adversos a la acción de López Obrador y su “fuerza moral, no de contagio”.

 

¿Cómo enfrentar la pandemia?

Seguramente es el tema más importante y que genera los mayores enfrentamientos entre actores políticos. La agenda es enorme para responder a esta pregunta, y en mucho tiene que ver la cercanía, o distanciamiento, que se tenga con la ciencia y el conocimiento duro.

Respecto al cómo enfrentar a la pandemia se abre un catálogo de interrogantes que ha generado las respuestas más extremas.

En una delirante, sigue manejándose entre algunos que la “inmunidad del rebaño” es la opción más efectiva contra la pandemia. Tras millones de contagios y docenas de miles de muertos ha quedado claro que tal inmunidad no llegó, pero se sigue escuchando en los mentideros políticos, por lo bajo.

En el otro extremo se encuentra el uso de un “botiquín de políticas públicas” que no llega; abrir el grifo presupuestal para recuperar la economía; ofrecer un ingreso universal para los hogares que no tienen trabajo remunerado; consulta casa por casa para identificar y atender casos de contagio, y tener especialistas a cargo de la pandemia.

PAN, PRI, Morena y los demás partidos políticos no tienen, ni de lejos, una respuesta uniforme respecto al cómo enfrentar la crisis sanitaria. Y esto se reflejará no en las urnas, sino cuando cada gobernador y cada presidente municipal tomen los controles del problema en su ámbito de influencia territorial.

 

La vacuna no es el final

Para un sinnúmero de personas, la vacunación a la población es el final de la pesadilla del Covid-19 que ha dejado enlutados a docenas de miles de hogares. Difícilmente podrá pensarse que es el final, por cuatro elementos, porque al menos durante todo 2021 se irá aplicando la vacuna a toda la población y los cálculos conservadores señalan que podrá darse por cumplida esta meta hasta 2022, cuando la reciban los más jóvenes, porque nadie sabe cómo se comportará la población de acuerdo a la vacuna que le toque, ya sea la de AstraZeneca, la de Pfizer, la de CanSino, la Sputnik o alguna otra de las 12 que se están manejando en el portafolios de biológicos, porque varias de las vacunas requieren refuerzo y esto supone que la guerra contra el virus no puede darse por ganada hasta que toda la población que le corresponda haya recibido su segunda dosis sin cometer errores, porque la tendencia natural de cualquier virus es ir transformándose continuamente y la posibilidad de que se genere una cepa que no pueda ser vencida por la vacuna es real.

Esto supondría hacer otra ronda de vacunación nacional con un nuevo biológico, lo que llevaría otro año.

Si todo lo anterior sigue su trayectoria natural, 2021 y 2022 serán años de vacunación y poco más de eso, sin omitir que 2022 vendría a ser el inicio de la reconstrucción nacional desde el punto de vista económico.

 

La colisión

El presidente López Obrador dijo hace poco, en uno de sus arranques emotivos, que le costó un gran trabajo obtener el titulo de licenciatura. Nadie lo duda. Su obsesión por expresarse con modos de plática de peluquería lo confirma, pero ese no es el problema; lo verdaderamente complicado es su comprensión del mundo exterior.

Depende, por completo, del medio de comunicación, pero no pocos estadounidenses, y sí muchos europeos, han colocado a México en los primeros tres lugares en términos de la peor gestión de la pandemia.

Donde casi todos los medios colocan como puntero a México es en el número de muertes en personal sanitario (médicos, enfermeras, camilleros, personal administrativo, químicos y afanadores de hospitales y centros de salud), lo que da una idea de la ausencia de estrategias y recursos para estos héroes de blanco.

No hay cifras en el número de paramédicos fallecidos en México por Covid-19, pero seguramente los datos deben ser desalentadores.

En tales condiciones, López Obrador va en sentido contrario a lo que se considera como “Mejores Prácticas”; todas las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud son desechadas o, al menos, desdeñadas.

Así, viene una colisión entre México y el resto del mundo. Al menos se esperan encontronazos en los temas siguientes:

Tránsito de personas vacunadas, ¿con cuál vacuna? Como ya le ha ocurrido a la Sputnik V, existen biológicos que no serán totalmente aceptados en el planeta y esto requerirá de un tratamiento especial, particularmente para los viajeros.

Intercambio comercial de productos “libres de Covid-19”. Se han encontrado cepas del virus en distintos alimentos, por no mencionar a docenas de productos que lo alojan por días. Seguramente habrá reglas que se apunten a nivel internacional y no se sabe qué pasará en el caso mexicano.

Identificación de nuevas cepas del virus. Con este patógeno mutando constantemente será indispensable hacer algo similar a lo que ocurre con las fallas en las computadoras, como “parches”; en otras palabras, considerar que las vacunas requerirán “actualizaciones” tal vez no en toda la población, pero sí en ciertos segmentos.

A más de uno nos queda claro que en el gobierno federal no tiene ni la menor idea de estos futuribles que ya han sido identificados por los expertos. La peor parte del asunto es que López Obrador no escucha a los que saben del tema, y esto está teniendo repercusión en la agenda multilateral del país.

 

El virus y el día después

Una vez que haya bajado el polvo electoral, y se den las constancias de mayoría, saldrá un ejército de nuevos funcionarios y legisladores hacia sus sitios de trabajo. Aquí es donde se verá el tamaño del desafío para engarzar la visión federal con la estatal y la municipal respecto al Covid-19.

Ya quedó claro que las ocurrencias federales no funcionan para los municipios. El ejemplo palmario es el de “Los Municipios de la Esperanza”, que el mismo día que fue presentado a los medios ya tenía bajas en su lista.

El problema más importante es el de la lucha de algunos gobernadores por hacer sus propias compras de vacunas, dada la colección de errores por parte de López-Gatell para la logística y distribución del biológico.

En segundo lugar, el semáforo de alerta no funciona, ni ha funcionado, en ninguna parte del país. Claudia Sheinbaum recurrió a toda clase de malabares para justificar las torpezas que le recomendaban y, al mismo tiempo, atender la gestión en clara y nítida alerta roja.

Y la recuperación económica tendrá que pasar por la inyección de recursos públicos. Si el erario no interviene, sí hay un poder que lo hará y de manera apabullante, la delincuencia organizada en todo el país.

 

El reto

Los malosos dicen que lo mejor para el país sería la firma de una especie de “Pacto anti-Covid-19”, por parte de todas las fuerzas políticas, en el marco de las elecciones 2021, que diera certeza a la forma en que se atenderán los retos del virus desde una perspectiva técnica y no de oportunismo político.

Debe detenerse la visión temeraria de que las elecciones 2021 son lo más importante, y no la reconstrucción nacional. No hacerlo empoderará aún más al Covid-19, a la pobreza y al crimen organizado.

Considerando que López Obrador se quedó atrapado en los años setenta y ochenta del siglo XX, podría desempolvar esa clase de iniciativas y actuar.

Es lo menos que podría hacer tras el hervidero de muertos que se ha generado por sus políticas, para vergüenza nacional.

 

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Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

 

 

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