El gobierno de México debe cambiar de paradigma

Larga recuperación económica pone en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas

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Instituto Nacional de Estadística y Geografía, lapidario

>Larga recuperación económica pone en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas

El gobierno de México necesita romper paradigmas para tomar decisiones con mayor alcance.

El Covid-19 derivó en una crisis económica y social sin precedentes.

Esta situación requiere soluciones novedosas basadas en acuerdos de colaboración entre el gobierno y los sectores productivos.

Se deben diseñar políticas que atiendan los efectos al crecimiento potencial y la sostenibilidad de las finanzas públicas, a la vez que impulsen cambios estructurales en materia de salud y desigualdad social.

El gobierno de México, en especial el presidente Andrés Manuel López Obrador, mantiene una postura de poca apertura al diálogo con los sectores productivos.

El paradigma actual del gobierno plantea una separación, tajante, entre la política y la economía en el impulso al desarrollo.

En la práctica, el gobierno rechaza el apoyo a todo tipo de empresas, a los trabajadores que están perdiendo sus empleos y a las propuestas realizadas por la iniciativa privada.

Esta falta de voluntad política para generar acuerdos repercute en la reactivación económica y pone en riesgo las finanzas públicas.

Las medidas para contener la propagación del Covid-19 detuvieron las actividades económicas.

El largo periodo de contingencia, y la falta de claridad para su fin, obliga a las empresas a asumir las pérdidas y reajustar sus equipos de trabajo.

El desgaste en la productividad y en el mercado laboral perdurará más allá de la reapertura total de la economía.

Las miles de empresas en bancarrota, y millones de empleos perdidos, no se recuperarán de la noche a la mañana, lo que genera contracción en el consumo y vulnera el crecimiento potencial, a mediano y largo plazo, de la economía mexicana.

La larga recuperación económica pone en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) reportó que la economía mexicana se contrajo 18.9% en el segundo trimestre, en comparación con el año pasado.

La caída del Producto Interno Bruto (PIB) pone en riesgo el financiamiento del gasto público, el cual está comprometido con programas sociales, megaproyectos presidenciales y Pemex, que representa una fuente grande de gastos y nada de ingresos.

La falta de ingresos no permite tener margen para atender problemas estructurales en temas como salud y pobreza.

Atender estos dos puntos, a la vez que se impulsan cambios profundos en materia de salud y desigualdad social, requiere romper paradigmas.

El gobierno debe entender que los sectores productivos son importantes para impulsar el desarrollo.

Sin empresas y sin empleo es imposible reactivar la economía y financiar los cambios al sistema de salud para atender la crisis sanitaria y demás pandemias que ya se padecen, así como financiar una política social que reduzca la pobreza sustancialmente y mejore la calidad de vida de los mexicanos.

 

 

 

 

 

 

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