El Colegio Rébsamen y sus fantasmas… Miss Moni: culpable

La propietaria y directora del colegio en el que fallecieron 26 personas a causa del terremoto de 2017,está a la espera de que un juez le dicte al menos 20 años de prisión. Nadie sabe si alguien cobró la recompensa o el gobierno capitalino se ahorró 5 millones de pesos. Pero todos supimos de Frida Sofía

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Mónica García Villegas, propietaria y directora del Colegio Rébsamen, a la espera de sentencia.

> Este lunes escuchará las palabras que la mantendrán tras las rejas por varios años porque no pudo soportar la presión ejercida por su familia a partir de las ofertas de los negociadores oficiales

Todo en torno a Miss Moni está envuelto en el misterio, exceptuando a las 26 personas fallecidas bajo los escombros del Colegio Rébsamen, 19 de ellas menores de edad; en especial la fecha en que ocurrió la tragedia, el 19 de septiembre de 2017, la misma, pero 32 años después del sismo de 1985 que enlutó a la capital de la República, pero también la causalidad de que este viernes, un día antes de conmemorar el tercer año del triste acontecimiento, fuese declarada culpable.

Eran las 4:00 horas del 11 de mayo de 2019 cuando al Whatsapp de Javier Coello Trejo llegó un mensaje. Era Miss Moni que le decía “Estoy desesperada, licenciado”.

¿Qué desesperaba a la maestra Mónica García Villegas, propietaria y directora del Colegio Rébsamen?

La persecución mediática y policíaca, el autoencierro por más de un año tratando de eludir a sus perseguidores y la presión de su familia a la que se suponía dispuesta a cobrar la recompensa de 5 millones de pesos ofrecida por el gobierno capitalino a quien informase sobre su paradero.

No hubo forma de comunicarse con Miss Moni, sino hasta las 10:00 horas que ella tomó la iniciativa para informar a su abogado que se encontraba en la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. “Ya no aguanto”, le confesó antes de participarle su decisión de entregarse a la autoridad.

Casi dos horas después, a las 11:48, la entonces procuradora, hoy fiscal, Ernestina Godoy Ramos, informó que después de recibir una denuncia ciudadana vía correo electrónico a las 10:48 horas, la policía, que entonces comandaba Jesús Orta, ahora en graves problemas por su pasado en la Comisión Nacional de Seguridad y la Policía Federal Preventiva, había detenido a García Villegas en un restaurante por el rumbo de Tlalpan; sin embargo, a las 10:59, Ciro Gómez Leyva tuiteó que se había entregado.

Por su parte, a través de un comunicado, Coello Trejo informó que “el acto de entrega a las autoridades el día de hoy por parte de la directora del Colegio Enrique Rébsamen, Mónica García Villegas, fue una decisión estrictamente personal de la profesora y su familia, derivado de las negociaciones que tuvieron con un Subsecretario de Gobierno de la Ciudad de México y un Diputado local…”.

Los familiares fueron Raúl, el hermano de la profesora, y Talía, esposa de este.

Poco después, Coello Trejo se comunicó con la cuñada de Miss Moni para preguntarle si estaba enterada de la declaración en la que la procuradora Godoy mintió sobre la supuesta aprehensión. La pariente política de la propietaria asintió y comentó que “todo mal”.

Luego, al informarle Coello Trejo que, a causa de tanta mentira debía buscar a otro abogado porque él se retiraba del caso, Talía respondió: “Ay. Lic., lo entiendo …Ya no sé qué hacer…Ojalá no se hubieran dado así las cosas …Que terrible…No puedo más que agradecerlo”.

¿Qué motivó a la profesora García Villegas a abandonar su refugio en Acapulco en donde esperaba la resolución de sendos amparos a su favor, interpuestos ante dos jueces de Distrito en el Reclusorio Sur, y porque más allá de las buenas intenciones de los negociadores gubernamentales, la entonces secretaría General de Gobierno de la Ciudad de México, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, y del subsecretario general de Gobierno, Félix Arturo Medina Padilla, así como de un diputado no identificado, la profesora corría el riesgo de sufrir una condena larga por delitos que no cometió, como le será dictada este lunes.

Al acudir a la Jefatura de Gobierno para ponerse a la disposición de la autoridad y no hacerlo ante la autoridad ministerial que la buscaba, la profesora García Villegas se convirtió en trofeo del Gobierno de la Ciudad de México que soportaba una formidable presión de la opinión pública por los reclamos de los deudos de las personas fallecidas bajo los escombros del Colegio Rébsamen.

Con su entrega, también quedó sin efecto la oferta de 5 millones de pesos a quien diera informes sobre su paradero, pero la profesora había solicitado que ese dinero fuese entregado a los deudos de las víctimas, y ofreció hacer lo mismo con el importe del valor del predio en donde se ubicaba el colegio de la tragedia, colapsado a causa del sismo.

Pero es evidente que alguien aprovechó su desesperación (tenía más de un año prófuga) y la convenció de entregarse ¿a cambio de qué?

Hay suficientes pruebas documentales para demostrar su inocencia; de hecho, era cuestión de poco tiempo para que obtuviese la protección de la justicia federal, pero por alguna razón García Villegas aceptó un trato político, que no jurídico, con el final que hoy conocemos: es culpable.

Aceptemos que, como afirmó el Gobierno de la Ciudad de México, no hubo negociación con la profesora García Villegas y que por decisión propia haría frente a las dos carpetas de investigación, una por homicidio y otra por falsificación de documentos, razón por la cual no obtendría beneficios por entregarse, no así quien puso sobre aviso a la autoridad de la temeridad de la profesora de pasar a desayunar en un restaurante de la delegación Tlalpan, después de arribar de Acapulco, si esto ocurrió.

EL REALITY SHOW

Poco importa ya si la profesora Mónica García Villegas se entregó o fue capturada por la policía capitalina al salir de un restaurante, el resultado es el mismo: está a la espera de que el juez le dicte al menos 20 años de prisión y nadie sabe si alguien cobró la recompensa o el gobierno capitalino se ahorró 5 millones de pesos.

De aquel inolvidable episodio queda el dolor de las familias de los niños y los adultos fallecidos, la pérdida de la libertad de Miss Moni a pesar de saberse inocente de las acusaciones sobre supuesta violación de los reglamentos de construcción de su escuela, la insana explotación mediática en torno a una niña supuestamente superviviente en los escombros y el duro trance de la Secretaría de Marina que se tragó el ridículo de haber sido utilizada inconscientemente para un show televisivo que duro casi dos días.

A las 14:13 horas del jueves 21 de septiembre la televisión se quedó sin material para mantener cautiva la atención de millones de mexicanos porque la Secretaría de Marina anunció que nada indicaba que bajo los escombros de lo que fue la escuela “Enrique Rébsamen” hubiese más niños atrapados, vivos o muertos.

En otras palabras, Frida Sofía, el fantasma, como bautizó Roberto Cruz a la supuesta niña que luchaba por su vida bajo los escombros, no existía, no estaba viva ni muerta, y por esa razón sus padres nunca acudieron ni a la escuela ni a la autoridad a exigir su rescate.

El subsecretario de Marina Ángel Enrique Sarmiento Beltrán hizo el anuncio que abrió un debate ya olvidado sobre el comportamiento de los medios electrónicos de comunicación en eventos trágicos como el sismo que sembró muerte y destrucción en la Ciudad de México.

La única versión oficial fue: “Hasta el momento se han rescatado 11 menores de edad con vida y tenemos un total de 19 niños que desgraciadamente perdieron la vida, así como 6 adultos, incluyendo la persona femenina que el día de hoy pudimos extraer su cuerpo”.

La Marina explicó que “la versión que se sacó del nombre de una niña no tenemos conocimiento, nunca tuvimos conocimiento de esa versión y creemos, no creemos, estamos seguros, que no fue una realidad”.

Sin embargo, un rescatista voluntario fue quien dijo que “Yo escuché la voz de la niña y los chillidos de los demás”.

Añadió que: “Cuando entré en la puerta señalada como A1 había un cubículo abierto, una apertura en el piso de la tercera planta. Se empezó a limpiar el área y fue cuando se empezaron a escuchar los quejidos de los niños, no era uno: son cuatro”, explicó, y subrayó luego que “Frida Sofía, la que está ahí adentro, nos confirmó que eran cuatro y nos dijo cómo se llamaba. Verificamos el nombre en la lista de alumnos y era la única Frida Sofía, se le preguntó

si era Frida Sofía y dijo que sí”.

Por su parte, el subsecretario explicó que su información, en el sentido de que no hay personas a rescatar en la escuela “Enrique Rébsamen” fue corroborada “con Educación Pública, con la Delegación y con la escuela y la totalidad de los niños; desgraciadamente algunos fallecieron, otros, repito, están en hospital, y otros están su casa”.

No obstante, informó que puede haber una

persona adulta con vida, probablemente del personal de intendencia de la escuela.

Las fotografías lo muestran “como si se hubiera arrastrado y posiblemente sea una persona que esté todavía con vida”.

Afanado en contener el descrédito, el subsecretario de la Marina, Ángel Enrique Sarmiento, quien hizo un curso sobre “Cómo enfrentar y vivir con los medios”, y que con el almirante José Luis Vergara, al final fueron los chivos expiatorios sobre los que Televisa descargó toda la responsabilidad de lo que terminó siendo una telenovela o un reality show, precisó que no fue con intención “malévola”.

Ambos creyeron encontrar sus 15 minutos de gloria deslumbrados por la permanente cercanía de la reportera Danielle Dithurbide de la televisión que transmitía sus nombres y palabras al mundo en calidad de los héroes que traerían de regreso a la niña y a sus compañeritos.

Quizás su principal e inexplicable pecado sea permitir que el centro de mando en el colegio Rébsamen se convirtiera en una especie de centro de operaciones de Televisa, desde el cual la reportera se apoderó de la información oficial, porque la obtenía al instante de los altos mandos de la Marina, el número dos y el número tres, es decir, el Subsecretario y el Oficial Mayor, sin intermediarios ni medida, carentes de prudencia y ponderación, ella y ellos.

La historia de Frida Sofía no demerita el trabajo realizado por las diferentes instancias de gobierno, muy en especial por la Secretaría de Marina y el Ejército, y los rescatistas voluntarios, pero si debe hacernos reflexionar sobre nuestro oficio, cuya extinción pronostican a diario las redes sociales que, por cierto, tampoco estuvieron a la altura.

Durante 30 horas, varios de los periodistas más acreditados de la televisión se adueñaron, esa es la palabra, de un funcionario gubernamental en especial, convertido en corresponsal exclusivo en la zona de desastre del Colegio Enrique Rébsamen, que se dejó explotar sin medida y sin darse un respiro para reflexionar que lo suyo era dirigir las operaciones de rescate no mantener informada segundo a segundo y paso a paso a la reportera que no le daba tregua.

Una vez descubierto que todos nos dejamos engañar, sin que sepamos ahora por quién, resulta sorprendente que cada cual pretendiera sacudirse la culpa.

Leyendo el telepronter, como los actores que son, los periodistas de la televisión culparon sin mayor remordimiento a la Marina; reprodujeron una y otra vez hasta el cansancio lo que Vergara les decía, incluida la narración de la reportera Danielle que estando al lado del almirante escuchó al rescatista que llega corriendo a decir que la niña se llama Frida Sofía y que no mencionó su apellido por respeto a su familia.

No imagino a un almirante, curtido en la lucha contra el narcotráfico y doctorado en Defensa y Seguridad Nacional, incapaz de impedir el retiro del rescatista que se negó a proporcionar los apellidos de Frida Sofía a sabiendas que el entonces secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, y todo México queríamos identificarla.

No sólo eso, la reportera narró la preocupación y la desesperación en el rostro de Vergara porque estaba ante el dilema de cortar la loza que mantenía atrapada a Frida Sofía o continuar con la técnica “Topo” para llegar hasta ella sin ponerla en riesgo; al final optó por esta.

La tragedia en el colegio, a causa del terremoto de 2017, dejó 26 muertos, la mayoría niños.

Toda esta información, privilegiada por la cercanía de la reportera con el marino al mando de las maniobras (que la mantenía a su lado cumpliendo órdenes o por decisión propia), consiguió para Televisa la gran cobertura de una labor extenuante que terminó en frustración y enojo, pero sobre todo en mancha para la Marina que en otras tareas ha ganado una gran reputación a lo largo del sexenio.

El equipo formado por Vergara y Televisa fue tan eficaz que hasta el presidente Peña Nieto se refirió a Frida Sofía.

Sólo el secretario Nuño que también acampó en el área siniestrada de la escuela, se empecinó en agotar toda posibilidad de identificar a la niña. Su gente buscó por todos los medios a sus padres; hubo casos en que entrada la noche, jefes de familia de niños que estudiaban en el “Enrique Rébsamen” eran contactados por vía telefónica para preguntarles por sus hijos y Frida Sofía.

Cuando los periodistas de Televisa preguntaron a Nuño se concretó a calificar el caso de “extraño y sorprendente” por la carencia de información sobre la niña.

Fue evidente que el secretario de Educación ya sospechaba sobre la inexistencia de sobrevivientes en el colegio, pero no estaba en él informar de un asunto exclusivo de quien estaba al mando en la zona siniestrada.

En el deslinde, los periodistas de Televisa pasaron íntegra la culpa a la Marina:

“los primeros sorprendidos… porque la información vino de ellos (los marinos)… sorprende este cambio radical en la versión …. exigimos que la Secretaría de Marina de a conocer por qué el cambio … que nos tiene anonadados y en la indignación…”.

Era el momento de encontrar culpables para eludir las culpas propias, pero no hubo medio de comunicación que dispusiera de cámara, micrófono y monitor de televisión, que no informara sobre Frida Sofia y los esfuerzos por rescatarla; si acaso el enojo está en que Vergara privilegió a Televisa y a algún otro medio.

Aquella noche, cuando el reloj con que Televisa cronometraba el rescate de Frida Sofía marcaba las 13:10 horas, Lalo Salazar entrevistó al “experto” rescatista civil Rodolfo Ruvalcaba que sin titubeos le presumió haber hecho contacto con Frida; dijo que ella le había mencionado su nombre y además le habló de otros dos niños más y de tres presuntos cadáveres.

El desenlace de aquel reality show fue de dolor para los deudos y vergüenza para los medios de comunicación, sin embargo, este lunes Miss Moni escuchará las palabras que la mantendrán tras las rejas por varios años porque no pudo soportar la presión ejercida por su familia a partir de las ofertas de los negociadores oficiales.

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