El cambio climático y la necesidad de migrar a energías limpias

Inaceptable que México siga empecinado en apoyar las altamente contaminantes, como el carbón y el petróleo; de no modificar el rumbo enfrentará un rezago de proporciones incalculables

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Cada año, los veranos se vuelven más cálidos, y los inviernos más fríos. De acuerdo con datos de la NASA, la Tierra se está calentando gradualmente desde finales del siglo XIX, y desde el año 2000, esta tendencia parece haberse acelerado. Por citar un ejemplo, agosto de 2020 fue aproximadamente 2.14 °C más caliente que durante un mes promedio registrado en la Tierra desde 1880.

La cantidad de energía solar que recibe la Tierra ha seguido el ciclo solar de 11 años de pequeños ascensos y descensos de temperatura, sin un incremento neto desde la década de los 50. Sin embargo, durante el mismo periodo, la temperatura global ha aumentado notablemente. Desde 1750, la cantidad promedio de energía procedente del Sol se mantuvo constante, o se incrementó levemente. Si el calentamiento fuera causado por una mayor actividad del Sol, entonces, los científicos esperarían ver temperaturas más calientes en todas las capas de la atmósfera. Sin embargo, han observado un enfriamiento en la parte superior de la atmósfera y un calentamiento en la superficie, y en partes más bajas de esta capa. Esto se debe a que los gases del efecto invernadero están atrapando calor en la parte más baja de la atmósfera.

En su Quinto Informe de Evaluación, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, un grupo de 1,300 expertos científicos independientes de todo el mundo, concluyó, bajo el auspicio de las Naciones Unidas, que existe una probabilidad mayor al 95% de que en los últimos 50 años, las actividades humanas hayan calentado nuestro planeta. De acuerdo con dicho grupo, algunos probables efectos por el cambio en las temperaturas pueden ser: En promedio, la Tierra se calentará; algunas regiones podrían aceptar gustosamente temperaturas más cálidas, pero otras no; las condiciones climáticas más cálidas, probablemente, llevarán a una mayor evaporación y a más precipitación en general, pero el impacto variará según las regiones; algunas se volverán más húmedas, y otras más secas; un efecto invernadero más fuerte calentará los océanos y derretirá, parcialmente, el hielo y los glaciares, lo que aumentará el nivel del mar; el agua del océano también se expandirá si se calienta, lo que provocará un mayor aumento del nivel del mar, mientras tanto, ciertos cultivos y ciertas plantas podrían responder favorablemente al aumento del CO2 atmosférico, creciendo más vigorosamente y usando el agua de manera más eficiente; asimismo, las elevadas temperaturas y los cambiantes patrones climáticos podrían cambiar las áreas donde crecen mejor los cultivos y afectar la composición de las comunidades naturales de las plantas.

El dióxido de carbono es un gas natural incoloro que se libera después de que las personas y los animales inhalan oxígeno. Es un gas de efecto invernadero, lo que significa que absorbe y libera radiación térmica que, a su vez, crea el “efecto invernadero”. El dióxido de carbono también contribuye, de manera importante, a la capacidad de la Tierra para mantener una temperatura habitable. Sin dióxido de carbono, y otros gases de efecto invernadero, la Tierra sería demasiado fría para vivir.  Sin embargo, si bien el dióxido de carbono, por sí sólo, no es un gas nocivo, su abundancia es lo que causa el cambio climático. El mayor uso de la electricidad, el transporte y la deforestación en la sociedad humana han provocado un aumento de la emisión de dióxido de carbono que, a su vez, eleva la temperatura de la Tierra y contribuye al cambio climático.

En ese sentido, el sector energético es uno de los mayores contribuyentes a las emisiones de dióxido de carbono. El dióxido de carbono es uno de los principales gases que se emiten al quemar combustibles fósiles. Sin embargo, también se pueden emitir otras emisiones, como dióxido de azufre, óxidos de nitrógeno y partículas, especialmente al quemar carbón. Las nuevas plantas de carbón en Asia también han impulsado el crecimiento de las emisiones relacionadas con la energía. China es uno de los mayores generadores de emisiones relacionadas con la energía del mundo. A pesar del movimiento del país hacia fuentes de energía renovables, la energía alimentada con carbón todavía domina su mercado energético. A pesar de los esfuerzos por reducir la quema de combustibles fósiles, la demanda de energía aún ha aumentado en los últimos años.

Cada vez existe mayor preocupación, a nivel mundial, sobre los efectos que el cambio climático tendrá en el mundo. En ese sentido, China ha establecido, oficialmente, un plan para convertirse en carbono neutral para 2060, lo que lo convierte en el plan climático más grande jamás concebido en el mundo. El plan incluye recortar la producción y el consumo de combustibles fósiles, especialmente el carbón, así como un mayor enfoque en la energía limpia y los vehículos eléctricos durante las próximas cuatro décadas.

En este momento, China es el principal consumidor y productor de carbón del mundo, con un estimado de 2,860 millones de toneladas de electricidad a carbón producidas en 2025. Según Bloomberg, reducir este combustible fósil es la prioridad número uno de China en la producción de energía más limpia, y para 2060 esperan depender de sólo 110 millones de toneladas de electricidad a carbón, una reducción del 96%. Otros combustibles fósiles en el país, incluidos el gas natural y el petróleo, constituyen sólo la mitad de lo que se produce con carbón. Lo que China pierde en carbón planea recuperarlo con una mezcla casi igual de energía eólica, solar y nuclear. De acuerdo con la Universidad de Tsinghua, China planea que el 84% de sus fuentes totales de energía provengan de combustibles no fósiles. Eso es un aumento enorme del nivel actual, ya que la producción de combustibles no fósiles de China fue sólo del 15% el año pasado. El cambio masivo a energías más limpias comenzará lentamente al principio, pero se acelerará después de 2030.

Según una encuesta de IPSOS realizada a fines de 2019, alrededor del 69% de los consumidores en todo el mundo han cambiado los productos y servicios que utilizan debido a la preocupación por el cambio climático. En general, los consumidores de las economías en desarrollo estaban más dispuestos a cambiar sus hábitos de consumo, incluido el 88% de los indios, el 85% de los chinos, el 60% de los alemanes, el 56% de los estadounidenses y el 31% de los japoneses encuestados.

Mientras el mundo avanza hacia energías limpias, México sigue empecinado en apoyar energías altamente contaminantes, como el carbón y el petróleo. Si no modificamos el rumbo, México enfrentará un rezago de proporciones incalculables.

 

* En Lengua Tarahumara (rarámuri), este vocablo designa una tradición de compromiso social basada en la ayuda y el apoyo mutuo en situaciones de apuro o crisis

 

 

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