Doce lecciones que debemos de aprender del proceso electoral de EU 2020

El gran desafío para Joe Biden será cómo intentar unificar el país, cómo lograr una visión generalmente aceptada de lo que debería ser en el siglo XXI

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Las elecciones presidenciales estadounidenses del pasado 3 de noviembre serán recordadas, históricamente, por dos factores; primero, en particular, Kamala Harris se convirtió en la primera mujer elegida como vicepresidenta; segundo, Joe Biden se ha convertido en la persona de mayor edad elegida presidente de Estados Unidos, a los 77 años.

Biden celebrará su cumpleaños el próximo 20 de noviembre, lo que significa que tendrá 78 años cuando tome posesión, el 20 de enero de 2021. De acuerdo con la Casa Blanca, la edad promedio de los presidentes al tomar posesión es de 55 años. El presidente electo más joven de la historia fue John F. Kennedy, con 43 años cuando prestó juramento. Antes de que Biden fuera elegido, el presidente Trump era el presidente electo de Estados Unidos de mayor edad; tenía 70 años en el momento de su investidura.

El demócrata Joe Biden será el presidente 46 de Estados Unidos. Tras varios días de recuento, Biden ha alcanzado los 290 votos electorales, superando los 270 votos necesarios para ganar la Casa Blanca. Su adversario, el republicano Donald Trump, ha recabado 217, aunque aún faltaba por confirmar los resultados en algunos estados, como Carolina del Norte o Georgia, con retrasos debido al recuento del voto por correo.

El presidente Trump sigue sin querer reconocer su derrota y seguramente continuará con sus demandas y recuento de votos legales que no fueron registrados, y de votos ilegales que fueron registrados. En ese sentido, durante diciembre, los colegios electorales estatales deben reunirse y presentar nominaciones de candidatos oficiales ganadores. El 3 de enero será la toma de posesión del nuevo Senado y del Congreso, y el 20 de enero, si no se ha nombrado, oficialmente, a un nuevo presidente, la presidenta de la Cámara de Representantes, Nanci Pelosi, asume el cargo.

A pesar de que el proceso electoral aún no concluye, vale la pena comentar 12 lecciones del proceso electoral de Estados Unidos:

1.- Ganó la mayoría. De acuerdo al sitio web U.S. Elections Project, las elecciones presidenciales de 2020 han tenido la tasa de participación electoral más alta desde 1900, situándola en 66.9%, con más de 152 millones de personas emitiendo su voto. Cuando la gente sale a votar no hay nada que la detenga. Había interés de las partes y salieron a expresarse.

2.- La base electoral de Trump, la supremacía blanca, no fue suficiente para ganar. Trump se dedicó a gobernar para esa base asumiendo que conservándola era suficiente para ganar la reelección.

3.- Un alto nivel de aprobación del presidente no es suficiente para garantizar el triunfo. Trump siempre mantuvo una aprobación de alrededor de 47 puntos; no obstante, fue un presidente arrogante, déspota y mentiroso. La gente lo sabe y lo castigó.

4.- Biden será el presidente más votado de la historia, con casi de 78 millones de votos, pero Trump será el segundo más votado, rebasando a Obama por, quizá, millón y medio de votos. Esto se debe, en parte, a que el padrón es mayor, y la participación más alta.

5.- Biden fue por el electorado que no se sentía representado por Trump. Biden gana con los votos aplastantemente mayoritarios de mujeres, afroamericanos, jóvenes y universitarios.

6.- Bien dijo Bill Clinton: “It’s the economy stupid”. Nadie supera una recesión, y ningún presidente ha sido reelecto, en 120 años, en recesión. Esta no fue la excepción. Trump será un presidente en funciones repudiado. Sólo un reducido grupo ha buscado la reelección y ha perdido desde el siglo pasado: Bush padre, Carter, Ford, Hoover y Taft.

7.-  El sistema electoral de EU está rebasado. Biden sacará alrededor de 5 millones de votos a Trump. Su ventaja en votos en el colegio se amplió a 73, pero la cada vez más latente amenaza de tener presidentes electos sin ganar el voto popular afecta a la democracia norteamericana.

8.-  Las campañas requieren de estrategia. Los demócratas jugaron a buscar el error de Trump. La campaña de Biden tuvo tres tiempos: El silencio para que Trump se matara solo, el bombardeo sobre sus segmentos ganadores y, al final, igual de importante, la movilización anticipada. Por ello, más de 100 millones de personas votaron antes de la elección, la mayoría demócratas, los que al final resolvieron la elección.

9.- La pandemia importó. Trump nunca pudo sobreponerse a sus dichos, que subestimaron la letalidad del Covid-19. Quienes piensan que la vida es más importante que la economía votaron por Biden. También quienes creen en las energías renovables y en una agenda con un sentido más social.

10.- La integración del equipo importa. Una vez determinados los segmentos que le darían la victoria, Biden eligió, con acierto, a su compañera de fórmula, a una mujer joven afroamericana, un traje a la medida de su coalición ganadora.

11.- EU está polarizado y fragmentado. La radiografía del voto no deja lugar a dudas. La inequidad y la polarización tardarán en sanar. Trump aplastó en el voto rural, blanco, cristiano y evangélico, con menor educación y en ex militares. Esa mitad de estadounidenses cree en las tesis racistas, misóginas y delirantes de Trump. No será fácil sanar esas heridas.

12.- Pierde Trump; los republicanos no. Si se confirma que el Partido Republicano se queda con el Senado y recupera asientos en la Cámara de Representantes, se confirma que hubo un voto diferenciado. La gente no repudia al partido: Castigó a Trump. La gran interrogante será si el mensaje de las urnas es leído para moderarse o para desatar una nueva generación de trumps.

El gran desafío para Joe Biden será cómo intentar unificar el país, cómo lograr una visión generalmente aceptada de lo que Estados Unidos debería ser en el siglo XXI, y cómo lograr acuerdos políticos con el Partido Republicano para generar un cambio real. Las democracias que no se traducen en resultados para todos no sirven de mucho. Esperemos que el próximo presidente Joe Biden tenga la capacidad de lograrlo.

 

 

* En Lengua Tarahumara (rarámuri), este vocablo designa una tradición de compromiso social basada en la ayuda y el apoyo mutuo en situaciones de apuro o crisis

 

 

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