CJNG: Los datos, montos y riesgos

Mínima numeralia da una idea de la magnitud de los hallazgos y del volumen de negocio criminal que maneja una corporación delictiva

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De 2009 a 2012, la revista Forbes mantuvo a Joaquín Guzmán Loera como poseedor de una fortuna de mil millones de dólares. Por supuesto, nadie supo qué metodología empleó la revista para llegar a esa cantidad. en la que estimó el patrimonio del sinaloense.

Mejor aún: Nadie ha podido identificar cómo Forbes pudo separar los ingresos del cártel de Sinaloa (incluyendo el pago a otros socios del mismo y los gastos de operación) respecto a la parte que le correspondía a Guzmán Loera.

También llama la atención cómo esa revista pudo calcular la fortuna de uno de los barones emblemáticos del narcotráfico en México, pero no hizo lo propio con Osiel Cárdenas, Juan García Ábrego o Amado Carrillo.

Ahora que se destacan las magníficas relaciones bilaterales de México y Estados Unidos a partir de la amistad de los presidentes de ambos países, la seguridad pública y el crimen organizado son de esos temas fundamentales de los que oficialmente aún no se dice algo especial.

Algunos podrían suponer que ese conocimiento financiero de un mundo tan opaco, como es el crimen organizado, más bien se inscribe en la agenda que algunos medios tienen con dependencias públicas de otros países para visibilizar objetivos potencialmente extraditables, pues, en 2020, algunos datos que sí son oficiales permitirían pensar que una organización delictiva de alto impacto sí tendría una cifra similar a los mil millones de dólares: El Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

El 3 de junio de 2020, Santiago Nieto -titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda- informó que había analizado más de mil millones de dólares en movimientos sospechosos -“transacciones inusuales”, precisó- vinculados al CJNG.

Una mínima numeralia da una idea de la magnitud de los hallazgos y del volumen de negocio criminal que maneja una corporación delictiva como la fundada por Nemesio Oseguera: 167 empresas y mil 770 personas físicas, además de dos fideicomisos.

Para dar una idea del tema, el dinero que auditó la UIF, y que estaría vinculado a CJNG, sería de unos 22 mil 389 millones de pesos, una cifra superior en 4 mil 030 millones de pesos respecto al patrimonio de los accionistas mayoritarios de Grupo Bimbo, la familia Jorba Servitje.

La cifra auditada por la UIF equivale a la mitad de las ventas netas del primer trimestre de Alsea, la operadora que controla a Burger King, Starbucks, Vips y Domino’s en México.

De ese tamaño es una parte de los ingresos identificados de CJNG.

Esa cantidad de dinero no supone el patrimonio de Nemesio Oseguera: Es parte del flujo de efectivo que el CJNG administra, pero aún es demasiado temprano para saber si es certero el dato que la DEA ha calculado respecto a los 9 mil millones de dólares que dicho cártel obtiene por la venta de cocaína al año en Estados Unidos.

La respuesta respecto al flujo astronómico de dinero que tiene el CJNG se explica en dos vertientes: Las ventas de narcóticos hacia Estados Unidos y los distintos ramos delictivos que explota en México.

El caso de Estados Unidos es relevante por la insaciable necesidad de hacerse de narcóticos para numerosas personas: En su informe 2020, la Organización de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (UNODC) estimó que el 3.7 por ciento de la población de Estados Unidos mayor a los 12 años ha consumido opioides en el último año, en el entendido de que el fentanilo es un opioide.

El caso de las metanfetaminas en el vecino país del norte tampoco ofrece signos alentadores: La UNODC calculó que 5 millones de estadounidenses mayores de 12 años consumen esa variedad de narcóticos.

Organizaciones como Global Financial Integrity dan una idea de los volúmenes de dinero: Tan sólo por la venta de cocaína en Estados Unidos en 2011 se estimaron 34 mil millones de dólares.

En su informe más reciente, dicha organización calcula que un kilo de cocaína en Colombia cuesta 2 mil dólares, pero que al llegar a Estados Unidos crece en mil 127 por ciento.

En el mismo sentido, la cocaína mexicana incrementa su valor en un 627 por ciento si procede de Sinaloa, y en un 445 por ciento si es de Guerrero. Si se trasiega cocaína a Australia, un kilo procedente de Colombia vale 8 mil 991 por ciento más, pero tampoco pueden hacerse de lado las armas, que son fundamentales para la operación delictiva y que el CJNG ha sabido emprender al tener sus propias fábricas, en las que es capaz de ensamblar rifles de asalto: De acuerdo a la misma Global Financial Integrity, un AK-47 cuesta 600 dólares en Afganistán, pero en México oscila entre los mil 200 y 4 mil dólares.

Por su parte, un arma corta que se vende por 500 dólares en Estados Unidos puede terminar vendiéndose en 800 dólares en México, lo que puede dar una luz respecto a la utilidad real de su venta y el número de sobornos que incrementan sustantivamente el precio.

Adicionalmente, existen otras actividades que influyen en la generación de notorias sumas de dinero en México: La minería ilegal de oro, por ejemplo, supone unos 500 millones de dólares anualmente, alrededor del 9 por ciento de lo legítimo.

Los servicios de protección a esa clase de minas ilegales son otro nicho de mercado lucrativo para los cárteles.

Y por lo que se refiere al robo de combustible. Global Financial calculó entre 10 mil y 23 mil barriles diarios el delito cometido por organizaciones criminales en México, sólo para 2017. Esa cifra apenas fue superada por Siria, Rusia y Nigeria.

En términos de dinero, y calculando 22 dólares por barril en mayo de 2020, se está hablando de un volumen de negocio de entre 220 mil y 506 mil dólares al día, es decir, entre 4 millones 925 mil pesos y 11 millones 329 mil pesos al día.

Al ir sumando los distintos ingresos puede entenderse que el monto auditado por Santiago Nieto es una suma que no representa la totalidad del patrimonio del CJNG, aunque sí es un duro golpe a las finanzas del grupo criminal referido.

Éste es uno de los motivos más probables por los que el titular de la UIF haya aparecido en las conversaciones que se intervinieron a integrantes de dicho grupo delictivo y en las que se le mencionaba como objetivo de un atentado.

Al respecto, consideró que existen dos riesgos que el Estado mexicano debe tomar en cuenta, dado que ya se dieron en el pasado cosas semejantes:

1.- Que, a falta de efectivo para cubrir las “nóminas” del personal a su cargo, los dueños de los cárteles pagan en especie a sus colaboradores, con cocaína; semejante decisión incrementaría, sustantivamente, el número de adictos mexicanos.

En las épocas de Vicente Fox se inició un proceso similar y los resultados fueron implacables: En 2006, la Conadic reportó que la prevalencia total del consumo de mariguana, inhalantes y cocaína fue del 17.8% respecto al 2.3 por ciento identificado en 2003.

2.- Y la generación de atentados masivos como represalia por los actos emprendidos: Ahí está lo ocurrido en Los Mochis después de la captura de Joaquín Guzmán e Iván Gastélum el 8 de enero de 2016.

También sucedió algo similar en Guerrero y Morelos con la detención de Santiago Mazari Hernández, líder de “Los Rojos”, en 2019, así como, en 2009, en Tijuana, cuando cayó el último de los barones de los hermanos Arellano Félix, Eduardo.

Es una buena noticia que Santiago Nieto y su equipo haga un trabajo profesional para combatir a la delincuencia organizada en México.

El desafío es que otros integrantes del equipo de seguridad de Andrés Manuel López Obrador logren consolidar ese esfuerzo en resultados concretos. Ojalá.

 

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Twitter @fercrisanto

Facebook: Fernando Alberto Crisanto

 

 

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