Bueno, bueno, probando

Todo es posible en la viña del señor

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HACE ALGUNOS AÑOS, después de haber publicado una serie de reportajes relacionados con el Sindicato Petrolero, tuve la oportunidad de mantener unas buenas relaciones con Joaquín Hernández Galicia fortalecidas cuando me negué a recibir una gratificación, decía por mi trabajo y esto tenía una relación porque al final de cuentas cobraba en la Revista IMPACTO y me daba don Mario Sojo una comisión por los reportajes. Por esa razón, una noche recibía la llamada de don Joaquín diciéndome que habían atentado contra la vida de uno de los dirigentes de una sección en Veracruz, en aquellos tiempos, era gobernador don Fernando Gutiérrez Barrios y como era muy noche, no le tomé mucho interés cuando aseguraba, don Joaquín, que decía uno de los atacantes, antes de morir, que lo había enviado un tal “Fernando”, dejé las cosas así y para mi sorpresa, al otro día, muy temprano, me llamaba el secretario de Don Fernando y me dijo: “¿Te llamó Don Joaquín anoche?” afirmé que sí, y continuó: ¿Por qué no llamaste?, pues es muy sencillo, le dije, no trabajo para Don Fernando y le contesté fuerte, así que mejor pasó la llamada con Don Fernando y este, me rogaba que fuera yo a verlo a palacio de gobierno en cuanto pudiera, así me dirigí a Veracruz y al llegar, acompañado de otro amigo periodista, español, Ignacio de la Mota y Oreja, fuimos a palacio de gobierno y fuimos recibidos por don Fernando, el que me dijo que conocía los términos de la llamada y me pedía que fuera directamente a Tampico a ver a Joaquín y decirle y asegurarle que él no tenía nada que ver en este asunto. Así lo hice, y al regresar, le di la respuesta de Don Joaquín, diciendo que no se preocupara. Al término de la reunión le dije a Don Fernando: “Señor, solamente le pido que me diga si me están grabando mis conversaciones o es a Joaquín” y él, con esa sonrisa, me contestó: “Pues Sócrates, solamente le puedo decir que el teléfono no es para hablar, es para hacer citas o enviar mensajes…”.

Cuando estábamos detenidos en la crujía H en la Cárcel de Lecumberri, a algún burócrata de inteligencia se le ocurrió que nos pusieran micrófonos en las celdas, y nos dimos cuenta desde que estaban trabajando, y cuando los descubrimos, pues la diversión era reunirnos y decir en voz alta: “Bueno, bueno, probando, chingue a su madre el que esté grabando y  escuchando” y bueno, después, cada vez que pensaba que alguien que me llamaba diría algo no conveniente, lo interrumpía y decía: Bueno, bueno, probando, chingue a su madre el que esté grabando y escuchando”.

Sin duda, por esas grabaciones telefónicas, muchas de ellas arregladas a modo, se realizaron muchas injusticias y comprometieron a muchos jóvenes o viejos que solamente estaban platicando con lo que no estaban de acuerdo en aquellos tiempos de represión, la idea, siguió, hasta el gobierno de Peña Nieto, y al llegar al poder AMLO, declaró que se terminaba con el espionaje y sus instituciones y que jamás, en su gobierno, se mantendría el espionaje ni se permitiría, y bueno, al parecer, no le hicieron caso sus enemigos políticos, porque desde una torre en Santa Fe, encontraron lo que se llama un nido para grabar y espiar a funcionarios, empresarios y políticos o autoridades, que esos perversos ex funcionarios, pensaban que servirían para desprestigiar a AMLO, o bien, conocer sus planes en su contra y tomar acciones filtrando conversaciones pendejas de aquellos que son muy bocones y no tienen idea de que el espionaje, si no es oficial, ahora, también, es de otros grupos, por ello, cuando algunos me aseguran que no hay intervenciones telefónicas, les digo que no se confíen, porque en la realidad hay gentes a las que les dan seguimiento por sí y porque son consideradas o importantes o potenciales rebeldes en contra del poder, y es cuando las cosas se enredan, pero de que hay espionaje, pues lo hay, y quien me diga lo contrario, pues miente… Así pues, el mismo AMLO, lo ha tenido que reconocer.

En forma oficial se ha tenido que reconocer que “previo permisos legales” se dieron intervenciones telefónicas en el asunto de Tepito, y con esa información se trazaron algunos planes, esto quiere decir que, por medio de los jueces o por el caprichito de algún burócrata que le convenza, lo pueden a uno espiar, y lo hacen, a lo mejor y quién quita, y le dan al clavo…

Ahora, en muchos sitios, se tiene la impresión, sobre todo en los medios de comunicación, de que existe un espionaje, negado por el presidente, pero real, en contra de muchos comunicadores o contra los medios que algunos burócratas consideran potenciales enemigos de López Obrador, y bueno, no dudo de que AMLO se oponga a este tipo de actos, pero no hay duda de que existen muchos burócratas, actuales, que les encanta el chisme y el escándalo.

Sin dudarlo, es importante que los servicios de inteligencia tengan mecanismos y medios para hacer sus rastreos en materia de seguridad, hoy, más que nunca, porque como vemos las cosas no es de dudarse que en algún momento los agentes de la “derecha”, puedan atentar en contra de la vida del presidente o de alguno de sus colaboradores, y como están dadas las condiciones, pues ellos mismos dirían que es un acto de los narcotraficantes a los que no se combatió, y en fin, ya cometidos esos actos de agresión pues todos sabemos que las cosas se van enredando de tal suerte que, al paso del tiempo, ni siquiera con los apoyos divinos que podrían contar en favor del cardenal Jesús Posadas Ocampo, se conoce la realidad de lo acontecido en su atentado y muerte, lo mismo nos sucede con el asunto de Luis Donaldo Colosio o de algunos políticos importantes que se usaron para encubrir otras acciones o desviar la atención, para que no nos diéramos cuenta de la realidad en el país… y bueno, pues todo es posible en la viña del señor… y no se aclaran los secuestros de importantes personajes o los autosecuestros provocados por ellos, para encubrir o cubrir con sus seguros, otras deudas…

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