Alejandro Murat, un faro en el futuro del PRI

El actual Gobernador de Oaxaca es, en el actual escenario priísta, quien hoy destaca por sí solo y no por su pasado; pero, además, tiene una forma personal de entender la tarea de gobernar

Compartir:

> Entre muchas de las ventajas de Alejandro, además de su forma personal de entender la tarea de gobernar, es contar con el mejor mentor disponible, su padre y antecesor en la gubernatura

En el clima de confrontación política que vive el país, cuando abiertamente se habla de presiones  del Ejército sobre su comandante supremo, diversos grupos sociales se plantean la posibilidad de cercar y hasta tomar el Palacio Nacional y, entre muchos otros síntomas de descomposición, una tercera parte de gobernadores amenazó con romper el Pacto Federal para después recular y exigir solamente cambio de Pacto Fiscal, destaca la calma que guarda el gobernador oaxaqueño Alejandro Murat que recién cumplió su cuarto año de mandato.

Si el PRI no permaneciera aún en la sala de terapia intensiva a donde lo envió Andrés Manuel López Obrador en julio de 2018, ya sería señalado como prospecto obligado para repetir en 2024 el milagro que Enrique Peña Nieto consiguió en 2012 cuando rompió la racha de dos triunfos al hilo del PAN y asestó su segunda derrota a Andrés Manuel López Obrador.

Méritos le sobran; de hecho, con excepción de Alfredo del Mazo del Estado de México, no hay por el momento quien pueda competirle y nada presagia que en los próximos tres años surja una figura emergente que pudiese aglutinar al priismo disperso en el país que no se recupera del shock y está a la espera de un líder a la altura de las circunstancias.

Alfredo del Mazo, Gobernador del Estado de México, el único priísta que podría competirle a Alejandro Murat.

No se trata de hacer futurismo insulso cuando todo está desquiciado a grado que el partido en el gobierno -o el partido del gobierno- no consigue convertirse en eso, partido, y en su interior se libra una lucha sangrienta precisamente porque en torno al presidente López Obrador ya se perfilan los dispuestos a sucederlo, en especial Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal … por ahora.

Imposible saber si el gobernador Murat piensa en el futuro, pero seguramente lo hace porque lo trae en la sangre. Su padre, José Murat acarició la idea, pero cuando se reformó la Constitución para que pudiera competir ya era tarde, el PRI se disponía a entregar el poder.

Una ventaja es que no hay muchos más que también lo piensen porque se saben sin futuro, algunos por su pasado, otros por su novatez y escasa estatura política, y los más porque conocen las circunstancias lamentables en que quedó su partido después de la aplanadora que le pasó encima.

MIENTRAS OTROS SE ARRINCONAN

Entre muchas de las ventajas de Alejandro, además de su forma personal de entender la tarea de gobernar, es contar con el mejor mentor disponible, su padre y antecesor en la gubernatura, uno de los pocos militantes priistas de alto rango para quien la política no tiene secreto alguno y posee un innato sentido de sobrevivencia. Recordemos que venció a Beatriz Paredes cuando la tlaxcalteca intentó expulsarlo del partido y que consiguió, a base de enfrentar incluso a los presidentes en turno, ser diputado en cuatro ocasiones, senador y gobernador.

Con origen en la izquierda universitaria, el actual presidente de la Fundación Colosio del PRI fue artífice para Luis M. Farías de las grandes negociaciones entre el PRI, el PAN y la izquierda que emergió de la clandestinidad para arribar al Congreso gracias a la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales.

IMPACTO fue beneficiario de la habilidad de Murat para conciliar izquierda con derecha y centro. Trajo a nuestras páginas a Carlos Castillo Peraza y a Jesús Ortega.

El Pacto por México de Enrique Peña Nieto fue negociado por el PRI con el PAN y el PRD en casa de su esposa, Aurora Alcántara.

Pero Alejandro no es beneficiario político de la trayectoria de su padre, en mucho, envuelta en la polémica porque disfruta ser así.

Alejandro conoció a Enrique Peña Nieto y a Luis Videgaray cuando el entonces gobernador del Estado de México y su secretario de Finanzas viajaron a Nueva York a encontrarse con el premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz; quien los atendió de entrada fue su discípulo y colaborador mexicano, el hijo de José Murat. Con el tiempo regresó a México y se integró al equipo del mexiquense. En nada participó su padre.

Murat sabe que no son los mejores tiempos del priismo; de hecho, en torno a su cuarto informe se especuló con que podría incorporarse al gabinete de López Obrador por su formación profesional, economista y abogado, pero sobre todo por su trayectoria política que en la cumbre incluye la dirección del Infonavit y la gubernatura de Oaxaca, sin embargo, no pasó de ser mero rumor porque resulta impensable que alguien de su estirpe abandone el barco en naufragio que es el PRI.

Nadie sabe a ciencia cierta que buscará en el futuro porque nada indica que su partido llegue a tener una oportunidad mínima en 2024, pero Alejandro alcanzó la gubernatura a la cabeza de su partido amarrado con el Verde Ecologista y Nueva Alianza. Quizás la única manera de competir con cierto porcentaje de posibilidades contra Morena sea con una coalición mayor que la que pudieran armar los antiguos partidos políticos que López Obrador dejó en estado de coma.

Son meras especulaciones prematuras con base en realidades, pero Alejandro Murat es en el escenario priista el único que destaca por sí solo y no por su pasado, como los antiguos jefazos del partido que se arrinconaron en el Congreso para sobrevivir al tsunami de 2018.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...