Agradecimiento a los trabajadores de la salud

Muchos de ellos se han contagiado, y sus amigos y compañeros les han visto enfermar, sufrir y a muchos morir

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Los miles de trabajadores del sector Salud a diario exponen sus vidas, pero a cambio reciben agresiones.

> Médicas y médicos, enfermeras y enfermeros, han sido agredidos por violentos dogmáticos y cobardes. A pesar del riesgo en el que ponen sus vidas, no se sabe que exista un programa de apoyo a sus hijos y familias en caso de llegar a faltar

Desde hace ocho meses nos encontramos encerrados, angustiados, miedosos, temerosos, no sabemos qué pasa en la realidad y, como siempre, las “noticias” corren sin sentido ni comprobación, los dogmáticos son los que más disfrutan con ellas y las hacen suyas y viven con eso en sus mentes y sus odios y desviaciones.

No quieren ver la realidad ni les interesa conocer la “otra cara de la moneda”, así he escuchado a muchos y muchas mentes dogmáticas e intolerantes a lo largo de mi vida y me comprueban que esa no solo es una enfermedad, es un inicio de mostrar la poca abuela y la falta de criterios y valores de los que ahora en su dogmatismo solamente se lamen las heridas como los viejos chacales en sus guaridas…

En los tiempos actuales, después de los meses de encierro y de terror por la pandemia, la inseguridad y las desocupación y conflictos económicos familiares, miles de enfermeros y enfermeras, médicos y doctoras, que diariamente tienen que estar en guardia y atendiendo a miles y miles de enfermos, de verles sufrir, de observarles morir, por supuesto que están sujetos a un enorme estrés y angustia, muchos de ellos se han contagiado y sus amigos y compañeros les han visto enfermar, sufrir y a muchos morir.

Y los políticos solamente nos dan cifras y datos que no sirven para parar los males ni para paliar las angustias, y así, además, en los centros de trabajo contaminados y abarrotados dejan días de esfuerzo pensando en que muchos de esos enfermos se hubieran podido salvar si ellos mismos hubieran contado con las reglas para evitar contagiarse y contagiar.

Los políticos solamente nos dan cifras y datos que no sirven para parar los males, ni para paliar las angustias ante la pandemia.

Miles de servidores de la salud salen de sus centros de trabajo con angustia y miedo de contaminar por su esfuerzo a sus familiares y todo esto acumula enojo y desesperación que los burócratas de la salud, pues por supuesto que ni siquiera entienden porque ellos no están en esos frentes de batalla, donde está la enfermedad, los enfermos y la muerte.

Hace apenas unos días estando con algunos amigos en un restaurante desayunando, vimos que un médico con su uniforme se dirigía cansado y acongojado a tomar algo en una de las mesas, algunos de los cercanos se levantaron y cambiaron de mesa. Al poco rato, cuando el médico se levantó, les pregunté la razón por la que hicieron eso y el médico se dio cuenta del acto miedoso y descarado de esos cobardes o demasiado preocupados por ellos y no los demás, como sucede con cualquier dogmático e intolerante.

Me dijeron que ellos no permitirían ni siquiera la entrada de esos médicos al sitio, y entonces los que estábamos ahí les respondimos que al contrario, ellos deberían tener preferencia y no nosotros, y que en vez de marginarlos deberíamos aplaudirles y mostrarles nuestro agradecimiento, tal como lo hicimos al aplaudirle al joven médico que al voltear, solamente mostró sus lágrimas…

Y lo más curioso es que entre el grupo que enfrentamos lo comandaba uno de los más “radicales defensores del pueblo”, y al final de cuentas en vez de andar apoyando y ayudando a este estaba en una reunión de grilla criticando y “tragando” muy bien, olvidando que su misión es supuestamente otra, el de servir y no servirse, y así, al rato supimos que lo que negociaba con algunos de ellos era la forma en que llegarían a los puestos para seguir mamando de la ubre presupuestal, porque cuando comenzara era un hombre sencillo y humilde, pero ahora anda con camionetas e incluso trae sus guardaespaldas esperando a que el “señor termine de desayunar”… esa es la realidad.

Y saben lo que es peor, es que al tipo que nos referimos al poco tiempo supimos que cobra de aviador en algunos lugares y es famoso porque “estudió medicina” que, por supuesto, no ejerce, porque le va mucho mejor en la política.

Claro que es muy activo en las redes sociales lanzando acusaciones en contra de cualquier otro político que le estorbe sin tener pruebas como lo hacen los cobardes que solamente acusan sin conocer la otra parte de la historia ni permitir que se conozca, porque entonces se les encuera y por supuesto a muchas y muchos no les gusta que se les vean las “nachas”…

No solamente con los homenajes a las mujeres y hombres que en el sector salud dan su tiempo, su talento e incluso arriesgan la vida por atender a miles en esta pandemia se les debe de reconocer, hay que hacer que tengan mayores posibilidades de crecer profesionalmente y de recibir mejores ingresos para el bienestar de sus familias y deberían de contar con un buen seguro que cubra daños en caso de muerte a toda su familia, es lo menos que merecen y dejar de andar haciéndole al demagogo con declaraciones y promoviendo sistemas de colores que al final poco sirven para parar la enfermedad y las muertes.

Muchas mujeres y hombres del sector salud han sido agredidos por violentos dogmáticos y cobardes pensando en que se podrían contagiar por ellos y siguen en la total impunidad, y ahora mismo sabemos que miles de mujeres y hombres del sector salud no solamente se han contaminado sino que muchos han muerto y no se sabe que exista un programa de apoyo a sus hijos y familias para ayudarles a continuar en la vida.

Y es cierto, al paso de los años la realidad es que ya no somos tolerantes con esos brutos dogmáticos e intolerantes, nos valen un comino lo que piensen cuando les digamos sus verdades, pero a veces es necesario hacerlo.

Las experiencias son las que nos ayudan a crecer y esas experiencias no todas son buenas y las malas deben ser lecciones en la vida, lo curioso es que muchos de los criticones solamente hacen eso y no han vivido ni han arriesgado nada, ni ellos ni sus familias.

Así que desde hoy, todos debemos tener un enorme agradecimiento a las gentes del sector salud por su entrega y lecciones que nos dan en su valor arriesgando la vida.

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