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LA FERIA

Incendiar al país, el peligro del 2024

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Al estilo AMLO, como lo hizo cuando perdió en 2006 *  Conociendo los modos de este Presidente, lo único que no hará será quedarse contemplando las ruinas de su proyecto

POR EL SEÑOR LÓPEZ

Campeón de las derrotas.
Tío Emilio, desde que su única hija, Estela -de las de Autlán-, llegó la “edad de merecer”, le advertía amenazante, sobre a la importancia de que conservara intacta su virginal pureza y le anticipaba las más terribles consecuencias de que no lo hiciera: -Va a correr sangre si manchas el honor de la familia (?) -le decía torvo.
Insistía mucho en el tema y su paranoia era algo justificada, sabedor de los modos de sus sobrinas, sus hermanas y en general del sector femenino de la familia, salvo excepciones sujetas a comprobación forense.
Y de repente sucedió: Estela estaba en estado de buena esperanza conservando intacto sólo su estado civil de soltera. Tío Emilio, ya casi afónico de tanto bramar, le preguntó cómo era posible que se hubiera atrevido y la chamaca cándidamente, contestó: -¡Ay, papá! fue usted -así de antigua es esta anécdota-, usted me metió ideas en la cabeza… ¡tanto habla de eso!

UN PRESIDENTE MUY SINGULAR
Tanta insistencia del Presidente en que ya se acabó la corrupción en las altas esferas de la administración pública, porque como él es honesto, sus directos subordinados no se atreven a incurrir en alguna conducta impropia con el erario; tanto decir “no somos iguales”; tanto machacar en que sus más extrañas decisiones -como fracturar el sistema de abasto y distribución de medicamentos- obedecen a su combate a la corrupción (combate peculiar esa su lucha sin auditorías, sin denuncias, sin imputados, sin juicios ni culpables, sí, muy singular).
Tanto hablar de lo mismo y no cesan de surgir asuntos protagonizados por sus más cercanos, que permiten sospechar que en su gobierno cuando menos algunos están retozando en el charco de lodo del enriquecimiento muy explicable que resulta de ser corruptos.
Peor es que hay no pocas señales de que los escándalos que luego él tiene que enfriar en la mañanera correspondiente, son delaciones (o calumnias, uno qué va a saber) cuyo origen está en los despachos de su gabinete.

Es peor porque ese fuego graneado de escandaletes no sólo habla de individuales pleitos internos que prometen crecer conforme avanza el sexenio, sino de la conformación de grupos enfrentados que trabajan para sus intereses sin abrazar los dogmas de la 4T, a resultas al menos en parte, de la sucesión adelantada que el mismo Presidente desató. Y eso no beneficia en nada al país.

GERTZ MANERO Y FUERZAS ARMADAS, EN EL OJO DEL HURACÁN
Ya es para preocuparse que el fiscal General de la República esté en entredicho, pero es de mayor gravedad, y consecuencias de pronóstico reservado, que las Fuerzas Armadas sean insistentemente señaladas por actos de corrupción en las obras a su cargo, pues a ver quién es el macho que una vez terminado este sexenio, se atreve a auditarlos y encausarlos.

Quien sea que se alce con el triunfo en las elecciones presidenciales de 2024, va a tener que hilar muy fino para acotar la indebida presencia militar en tantas áreas de gobierno correspondientes al ámbito civil. Eso o veremos una creciente influencia de las Fuerzas Armadas en la vida política del país. Eso o el Diluvio. Mala herencia nos dejará este gobierno.
Los especialistas en el análisis de la cosa pública mexicana ven con preocupación otras cosas, hay lo que ya anticipan serios problemas económicos que bien pueden reventar en este mismo sexenio como una crisis de consecuencias casi devastadoras; otros no encuentran cómo será posible restablecer en el corto plazo, ya terminado este gobierno, la confianza de inversionistas nacionales y extranjeros; también hay quienes anuncian las más dañinas secuelas sociales provocadas por la división entre mexicanos, sembrada desde Palacio Nacional; un mínimo de aproximadamente 15 millones de electores son incondicionales del Presidente, no son pocos aunque son minoría, pero son suficientes para retar la gobernabilidad nacional. Pésimo legado.

Todo lo anterior es posiblemente cierto y sólo el tiempo dirá qué sucede y qué deja de pasar, pero lo que no es una especulación es que a este gobierno ya se le acabó el arsenal discursivo; ya todo está dicho, ya todo se ha repetido hasta la náusea; seguir culpando del presente al pasado, en el cuarto año de gobierno mueve a risa; ya convence a cada vez menos la machacona prédica de que se está luchando contra enemigos inexistentes -porfiristas, conservadores, clase media, intelectuales, universitarios y fifis por definir-, cuando en estricto rigor, este gobierno no tiene ni opositores, pues hasta el momento los partidos políticos no alineados con Morena, siguen sin presentar batalla.
Y una advertencia dirigida a los triunfales triunfalistas: no es este Presidente un caso especial de popularidad y aprobación masiva, hay otros presidentes que así han discurrido por buena parte de sus periodos. Y en este caso en particular, menos debe llamar la atención si tomamos en cuenta el tiempo y recursos que él dedica al cuidado de su imagen pública, en eso sí es especial, único: ningún otro Presidente de México ha dedicado cada día de su periodo al autoelogio, a ensalzarse a sí mismo.

‘MORENA SE DESGAJARÁ EN LOS PRÓXIMOS DOS AÑOS’
Así, comentar los episodios nacionales de actualidad acaba siendo la aburrida repetición de variaciones sobre un mismo tema. No hay actor ni cómico que sea capaz de mantener la atención y el entusiasmo del respetable, repitiendo el mismo monólogo, el mismo chiste, en una función continua de seis años de duración. Por eso la advertencia de Porfirio Muñoz Ledo ni gracia tiene, claro que acierta al advertir: “Este régimen tenderá a desgajarse en los próximos dos años”.

El problema es que conociendo los modos de este Presidente, lo único que no hará será quedarse contemplando las ruinas de su proyecto.
Si Morena no gana la Presidencia de la República en 2024 es muy capaz de intentar incendiar el país (nada más recuerde lo que fue capaz de hacer en 2006, cuando tomó Paseo de la Reforma durante meses, imagine eso, pero en todas las capitales de los estados), por eso tal vez convenga que Morena sí gane porque igual, quien quede en La Silla, se sacudirá la incómoda presencia del campeón de las derrotas.

LA FERIA

El ‘Crimen de Estado’ avivó más la herida

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La 4T incumple su promesa de esclarecer el caso Ayotzinapa * Cosa gravísima y en rigor legal, falsa, pensando que eso era suficiente para aplacar a los padres de los 43 normalistas

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Un sastre.

En la familia toluqueño-materna de este menda causaban amplias sonrisas “las carreras de Néstor”, refiriéndose a lo que empezó un día en medio de un pleito horrible con tía María su esposa, por las intromisiones de la mamá del tío en los asuntos domésticos de ella, que le planteó: -Escoges, Néstor, ¡tu madre o yo! -y el tío salió corriendo de su casa… en pijama; regresó hasta la noche y la tía repitió el dilema… el tío alcanzó a tomar una gabardina y otra vez se fue.

Al día siguiente huyó apenas empezaba a bañarse (ya solo con gabardina) y siguió largándose, a medianoche, a la hora de desayunar y esa Navidad. El tío huyó y huyó, hasta que tía María dejó el tema. Hizo el ridículo, sí, pero no mordió el anzuelo. Cada quien.

 

APOTEOSIS DE LA VICTORIA

Eran los días de júbilo. Habían arrasado en las urnas. La toma de protesta del cargo fue la apoteosis de su victoria. La popularidad del nuevo Presidente era del increíble 80%. Los opositores guardaban un silencio catatónico. Y desde la cumbre del triunfo, desde el Zócalo de la capital nacional, toda promesa se ratificó; todo compromiso, todo propósito, parecía posible.

En plena borrachera por la anticipada gloria que sin duda coronaría la biografía política de su persona y su movimiento, a las 48 horas de haber asumido el cargo de Presidente de la República, expidió un Decreto Presidencial creando la “Comisión para ‘accesar’ a la verdad en el caso de Ayotzinapa”, a cargo de Alejandro Encinas, apenitas nombrado subsecretario de Derechos Humanos en la Secretaría de Gobernación. Hace ya casi cuatro años.

El 1 de julio de 2020, la Fiscalía General de la República (antes PGR) anunció que se habían solicitado 46 órdenes de aprehensión contra exfuncionarios presuntamente relacionados con la desaparición y muerte de 43 normalistas de Ayotzinapa; y se proclamó: “se acabó la verdad histórica”, esa de Murillo Karam, esa de 2014 que no es lo que la gente cree que es, sino el término jurídico correspondiente a la investigación que el Ministerio Público presenta ante el juez, etapa en que se encontraba la investigación jamás cerrada.

Con eso suponían que los padres de los normalistas quedarían muy agradecidos con el Presidente, pero mantuvieron una actitud cautelosa hija de tantas decepciones.

Luego, el 18 de agosto de este año, vino el informe de la Comisión de la Verdad, la de Encinas, que presentó su verdad histórica, sin llamarla así, declarando que fue un “crimen de Estado”, cosa gravísima y en rigor legal, falsa, suponiendo tal vez que era suficiente para aplacar a los padres de los normalistas.

Pero la nueva versión en lo esencial es igual a la de Murillo Karam, con el añadido de que solicitaron 83 órdenes de aprehensión en contra de funcionarios públicos, por los delitos de delincuencia organizada, desaparición forzada y contra la administración de la justicia, 16 correspondientes a militares de los que uno ya estaba detenido y otros cuatro se entregaron (no a la FGR, sino a sus mandos, que los retienen en prisión militar), acusados de delincuencia organizada, NO de homicidio ni desaparición forzada. Y los padres… acumulando rabia.

 

LO PEOR

El domingo pasado, 25 de septiembre, la FGR echando gasolina al conflicto ya por cumplirse el octavo aniversario de esta atrocidad, solicitó cancelar 21 órdenes de aprehensión. Para los padres de los normalistas, el resumen es: 121 absoluciones de los detenidos anteriormente (incluido el exalcalde Abarca y su esposa), ninguna sentencia y de los militares detenidos, entre ellos un general, cuatro acusados por la sola palabra de un delincuente que funge de testigo protegido… y en Derecho, testigo único es testigo inválido, igual que todo testigo de oídas.

Y nadie se atreve a insinuar que hay responsables del lado de la Normal de Ayotzinapa, esos que mandaron a los jóvenes a cometer delitos (robar autobuses), sin que se justifique de ninguna manera que fueran asesinados, no, pero la impunidad de los suyos es patente y continúa.

Nada más el pasado miércoles 21, vandalizaron la embajada de Israel (solicitando la extradición de Tomás Zerón, el exdirector de la extinta Agencia de Investigación Criminal, acusado de mangonear el caso, refugiado en ese país); más el asalto a la sede central de la FGR y al Campo Militar Número 1, con lujo de violencia y dejando 39 heridos entre policías y militares.

La movilización se desarrolló del Ángel de la Independencia al Zócalo de la CDMX, la octava marcha anual de protesta de los familiares, compañeros y colectivos por la desaparición de los 43 normalistas.

Nada más que ahora marchan protestando también por la falta de resultados de las averiguatas de la Comisión de la Verdad y la respuesta del gobierno es blindar con paneles metálicos monumentos, negocios y Palacio Nacional, ya pasará el evento, ya se olvidará, pero queda la imagen de este gobierno: barricadas contra protestas populares.

Mientras el Presidente alza y alza más la vara. El pasado 27 de mayo declaró desde Sinaloa: “No va a quedar ningún homicidio sin aclarar”… ¿de veras?.. ¿Ninguno?.. Olvídese de los más de 130 mil asesinatos dolosos cometidos en lo que lleva en el cargo, nomás aclare estos 43 de Ayotzinapa y nos damos por bien servidos.

Pasará el tiempo, dejarán el poder los actuales gobernantes y se van a llevar la sorpresa de que los muertos de Ayotzinapa ni se parecen a los del 2 de octubre del 68, no, estos sí tienen ideología, organización y estructura política, firme y tenaz desde hace 76 años, resistiendo, siempre resistiendo desde 1946, cuando el presidente Ávila Camacho quiso desaparecer su plantel.

Y don Encinas tendrá que enfrentar las consecuencias de haber aceptado indebidamente, la investigación de hechos criminales sin ser policía, sin ninguna calificación para semejante cometido; le debe haber parecido deshonroso negarse o de plano huir, presentar su renuncia… bueno, ya se va a enterar que sí tiene responsabilidad el que acepta intervenir quirúrgicamente a un enfermo sin aclarar que nada más era un sastre.

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LA FERIA

El peligro del todopoderoso

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En todo el mundo hacen cambios a sus Constituciones, sí, pero no como acá * El Presidente no necesita reformar leyes para cuidar la seguridad pública

 

EL SEÑOR LÓPEZ

 

El dedo de Dios.

Domesticado este menda en el Campo de Doma que otros niños llamaban “casa”, envidiaba mucho al primo Chucho que básicamente, hacía lo que le venía en gana… ¡padre! Mucho después, ya grandes los dos, Chucho dijo a este López que de niño él envidiaba a su texto servidor, porque en su casa, dependiendo del humor que anduvieran sus papás, le tocaba cueriza o no, sin saber nunca a qué atenerse: -Ustedes tenían las reglas claras… ¡qué maravilla! -… bueno, visto así.

 

LA MISMA LEY PARA TODOS

Un país, para serlo con toda la barba, debe tener territorio (muy recomendable), gente (claro), y gobierno. Un gobierno, para que lo sea sin remilgos de nadie, debe aplicar la misma ley a todos y sujetarse a sí mismo a ella. Esto de la misma ley para todos casi siempre empieza por tener una Constitución.

El extranjero con una semana de haber llegado a esta tierra de hombres cabales, si nos oye hablar de nuestra Constitución debe imaginar que la respetamos más que a nuestra abuela, pero a los 15 días ya se enteró que nuestra Constitución está más manoseada que la Rompecatres y la Tumbahombres juntas.

Se promulgó el 5 de febrero de 1917; salió con 136 artículos y en sus 105 años de edad, le han metido mano a 115 de sus 136 artículos, mediante 717 reformas (el actual Presidente ha impulsado 18 reformas, lo que parece poco ante los 31 parches de don Chente Fox, los 110 de Calderón y los 147 de Peña Nieto; ningún Presidente se salva).

Esa maña de reformar la Constitución es asunto serio porque la Constitución es el documento fundacional de un país en el que establece su régimen de gobierno y es sustento de todas las otras leyes. Si la Constitución define a la nación, está raro que se cambie tanto la nuestra porque el país es el mismo y no parece adecuado estar redefiniéndolo al gusto de cada Presidente.

En todo el mundo hacen cambios a sus constituciones, sí, pero no como acá. La Constitución en vigor más antigua del mundo es la de los EUA, redactada en 1787, tiene siete artículos (la nuestra, 136), y en 235 años le han hecho 27 enmiendas. En Alemania han reformado su Constitución 60 veces desde 1949. En España su Constitución actual entró en vigor en diciembre de 1978… le han hecho dos reformas, una, para agregar en el artículo 13.2, las palabras “y pasivo”, la otra para hacer obligatoria la estabilidad presupuestal. Punto.

O es una birria nuestra Constitución o son una birria nuestros políticos. Los que saben dicen que la de 1917 estaba de lujo (con sus prietitos) y ahora parece, hágase de cuenta, como la cara de Lyn May después de sus cirugías plásticas.

Ahora la cosa está que arde por las reformas legales que impulsa el Presidente sin reformar la Constitución (porque no tiene los votos en el Congreso) para meter a la Guardia Nacional a las Fuerzas Armadas, aunque la Constitución diga que la GN es civil. Y peor se puso por la iniciativa de una diputada del PRI que propone reformar la Constitución para ampliar la intervención de las Fuerzas Armadas en seguridad pública de 2024 a 2029.

Asusta que los militares tengan malos pensamientos y recuerden que hasta 1940 se metían en política. Y por si hay duda, entérese que ayer en el sencillo, pero sentido homenaje a los Niños Héroes, ante el Altar de la Patria, el secretario de la Defensa Nacional, general Luis Cresencio Sandoval, se encargó del discurso y dijo:

“Quienes integramos las instituciones tenemos el compromiso de velar por la unión nacional y debemos discernir de aquellos que con comentarios tendenciosos generados por sus intereses y ambiciones personales, antes que los intereses nacionales, pretenden apartar a las Fuerzas Armadas de la confianza y respeto que deposita la ciudadanía en las mujeres y hombres que tienen la delicada tarea de servir a su país”.

O sea, don Sandoval supone que debe distinguir (discernir), a los que expresan “comentarios tendenciosos”.

Ahí que alguien le explique que eso se llama libertad de expresión (inexistente entre militares). Y ¡cuidado!, de eso sigue poner cotas patrióticas a la libertad de prensa.

Y dijo más el General: “(…) los riesgos y amenazas que el país enfrenta actualmente (…) tienen la constante de atentar contra el futuro de la nación”.

Con esa premisa ya se podrá imaginar de lo que son capaces los militares, educados para defender a la patria a cualquier precio. No don Sandoval, son delincuentes nomás, ahí pregúntele a un policía cómo se lidia con esos.

El Presidente no necesita reformar leyes para cuidar la seguridad pública.

Siendo cierto que el Artículo 129 de la Constitución manda que “en tiempo de paz, ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar”; también lo es que el 89 fracción VI, lo faculta para disponer de la totalidad de la Fuerza Armada permanente para la seguridad interior. Ya díganle, no sean así.

Y más: entre otras tesis de la Suprema Corte, está la P.J./36/2000, Novena época; Instancia: Pleno; Fuente: Semanario Judicial y Gaceta, Tomo XI; abril de 2000, página 552, votado por unanimidad, que sentencia: “es constitucionalmente posible y con base a una solicitud expresa de la autoridad civil, que el Ejército Mexicano, la Fuerza Aérea Mexicana y la Armada de México, puedan participar en apoyo a la sociedad en actividades de Seguridad Pública”.

Las reglas están claras, no se entiende el berenjenal en que se ha metido el Presidente, hasta que se viene uno a enterar de que las modificaciones legales se las plantearon los militares, como declaró el pasado día 9, el propio don general Sandoval, cuando explicó de qué habló con el líder del PRI, y que le dieron a conocer “(…) de dónde se tomó el proyecto, cuántos países analizamos para poder establecer cómo iba a ser la propuesta que le haríamos al Señor Presidente para este proyecto”.

Esas cosas pasan por acostarse con un oso. Mucho peligro. Y también pasan porque una sola persona, sola, decide todo.

Ahora, a marcar el paso: un soldado en cada hijo te dio y se escribió por el dedo de Dios.

 

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LA FERIA

La 4T viola la ley con descaro

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Se gobierna a brocha gorda, de mala manera, sin respeto a nada * Hace uso desfachatado del aparato gubernamental, para venganzas y para la extorsión de adversarios políticos

 

SEÑOR LÓPEZ

 

Imperdonable.

Tío Encarnación (prohibidísimo decirle Chon) era dueño de “Confecciones Encarnación”, una mina de oro (Mercado San Juan de Dios, Guadalajara; alta costura “nacó”: trajes de novia, 15 años, primera comunión, accesorios); pero le dio por beber y quebró; y le dio por beber desde que su hija Dianita murió ahogada en un estúpido accidente en la tina de su casa, a los doce años de edad. Tenía otros seis hijos hombres y una esposa, tía Eloísa, que era un encanto de señora que le aguantó años la bebedera y las penurias, hasta que lo dejó.

En una sobremesa, siendo niño este menda, oyó que aconsejaban a tía Eloísa que perdonara a Encarnación, que a fin de cuentas era padre de sus hijos, que no era mal hombre, que “desde lo de Dianita” era que se había tirado al vicio, que si volvían “a lo mejor” hasta lo dejaba; y la tía contestó: -Lo de mi hija es su coartada, eso es lo que no le perdono -tenía razón.

 

EL PROBLEMA DE MÉXICO ES UN MUÉGANO DE ASUNTOS DISÍMBOLOS

¿De veras el problema de México es que las Fuerzas Armadas sigan en labores policiacas?.. ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el gobierno actual espanta a los inversionistas?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente siguiera mandando en el próximo sexenio?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es la obediencia al Presidente de los legisladores de Morena y sus rémoras?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente pretenda mandar en el Poder Judicial?… ¿De veras?

¿De veras el problema de México es que el Presidente consiga mangonear al INE?… ¿De veras?

A todas esas preguntas acomoda responder que no, porque la pregunta está mal planteada: el problema de México no es, ojalá fuera, una sola cosa… o esas seis.

El problema de México es un muégano de asuntos disímbolos en los que en diferentes proporciones participa cada una de esas cuestiones y otras más, más graves, que no hemos mencionado (inseguridad, educación, salud, economía, cultura, etc.).

Lo que sí hay es un denominador común a todos esos temas que preocupan: la falta de respeto a la ley desde el estamento gubernamental.

Que haya quien no obedezca la ley no es novedad, digo, a Dios siendo Dios, Adán y Eva no lo obedecieron (y ya ni reclamar que, por cierto, Dios no respetó la presunción de inocencia ni el debido proceso de la parejita, que no contó con defensa ni se le ofreció criterio de oportunidad, digo). Aunque nos sepa mal, digamos de una vez que tampoco es nuevo en México que el gobierno no respete la ley cabalmente: desde la independencia y hasta Porfirio Díaz, el país fue un desbarajuste de tales proporciones que la mano dura -durísima- de don Porfirio fue como un bálsamo: hubo orden, aunque fue derramando sangre por hectolitros; luego, después de una guerra civil espeluznante, recuperamos la paz aún al precio de tener 70 años, un régimen que se puede describir de muchas maneras, excepto como escrupuloso cumplidor de la ley.

Lo que sí es nuevo es que el gobierno y el mismo Presidente violen la ley con descaro, con insolencia, presumiéndolo y proclamando que no les vayamos con el cuento de que la ley es la ley; eso sí es nuevo… y también el uso desfachatado del aparato gubernamental, para venganzas (casos de estudio: la increíble y triste historia de la cándida Rosario, el cándido Collado, el cándido Murillo Karam y el Presidente desalmado), y para la extorsión de adversarios políticos obligándolos a hacer lo que salga de las presidenciales gónadas (caso de estudio: la increíble y triste historia del pérfido Alito y el Presidente desalmado). Eso sí es nuevo y pésimo.

Se gobierna a brocha gorda, de mala manera, sin respeto a nada, llamando señor al delincuente y cretino al opositor (9 de septiembre pasado, refiriéndose a los legisladores); pregonando abrazos entre pilas de cadáveres; celebrando éxitos sobre los lomos de 55.7 millones de pobres (cuatro millones más que en 2018); inaugurando obras rascuaches o sin terminar; gastando más que ningún otro Presidente predicando pobreza franciscana.

Sí, damas y caballeros, hoy México tiene un gobierno de avería (diría René Lavand), que a su paso daña, lastima y engaña (según el conteo de SPIN, del inicio de su gobierno al 1 de septiembre del año pasado, había dicho 61,079 afirmaciones falsas o engañosas; en promedio: 89 mentiras por día hábil; Goebbels, sufre).

Por supuesto no es recomendable institucionalizar la militarización de la seguridad pública, espantar inversionistas, pretender un maximato (que sería si acaso, un minimato con duración menor a 24 horas, anótelo), ni la inexistencia de contrapesos al poder; pero lo verdaderamente grave es arrumbar en el cuarto de los trebejos a la Constitución y nuestras leyes, que estorban a las soluciones simplonas que concibe quien simplifica por ineptitud (gobernar no tiene ciencia, sacar petróleo tampoco).

A resultas de esa visión ramplona de la complejísima realidad de un país del tamaño del nuestro, el Presidente se aferra a sus propósitos, a sus dichos, pretendiéndolos estrategia (abrazos no balazos; la paz es producto de la justicia), y por ello recurre viciosamente al Ejército para conseguir resultados expeditos, obstinado en aparentar altura de miras y servicio a la nación. No lo es.

Ahora el Presidente ya casi en su cuarto año de gobierno, habiendo empoderado a las Fuerzas Armadas como nunca en nuestra historia, ya es su rehén, como prueba la inconstitucional legalización de su participación en labores de seguridad pública, redactada por los altos mandos del Ejército a todo su gusto.

Hay peor: por su amistosa-respetuosa-fraternal estrategia contra la delincuencia organizada, simplificando lo inmensamente enmarañada que es semejante cosa que merece la constante atención de los EU, Europa y Asia, sin darse cuenta ya es su cautivo. Lo que era disimulado y clandestino, se ha vuelto descarado y audaz: ya no se puede negar la influencia, el control de los delincuentes en cada vez más regiones del país.

Y todo usando la palabra “pueblo” como coartada. Imperdonable.

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