Ex primer ministro francés busca ser alcalde de Barcelona

Valls, de 56 años, fue uno de los primeros ministros de Francia más controvertidos porque su política chocaba con algunas de las tesis de la socialdemocracia que representaba el socialismo francés.

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El ex primer ministro francés Manuel Valls (2014-2016) se presenta como candidato a la alcaldía de Barcelona abanderando la lucha contra el nacionalismo y proclamándose el único capaz de convertir a esa ciudad española en la capital de Europa.

Valls, de 56 años, fue uno de los primeros ministros de Francia más controvertidos porque su política chocaba con algunas de las tesis de la socialdemocracia que representaba el socialismo francés.

De hecho, acabó abandonando, tras 37 años de militancia, el Partido Socialista. Él mismo se ha declarado a la derecha del socialismo.

Valls nació en el barrio barcelonés de Horta por deseo de sus padres, que querían que su hijo fuera catalán. De familia burguesa, su padre, el pintor Xavier Valls se había exiliado a París en los años 40 tras el triunfo de la dictadura franquista.

En la capital francesa se casó con la suiza-italiana Luisangela Galfetti. Manuel Valls se naturalizó francés con 20 años, poco después de afiliarse al Partido Socialista.

Tras su derrota en las primarias para ser el candidato presidencial por su partido, en 2017, su actitud, al no aceptar la derrota, le reportó fuertes críticas.

Fue entonces cuando volvió la vista a España, en concreto a su ciudad natal. Comenzó a interesarse por la política española y pronto coincidió con los postulados del joven partido Ciudadanos, enfrentado al independentismo catalán.

Al final, Valls no aceptó contender por ese partido y creó su propia plataforma, en coalición con Ciudadanos: Barcelona pel Canvi-Ciudadanos. “Quiero ser el alcalde de Barcelona, y pase lo que pase, me quedaré. Soy barcelonés y es una opción personal”, ha señalado el político.

Su campaña se centra en él. Él es el reclamo. Sin embargo, pese a hablar perfectamente castellano y catalán, su acento francés lo convierte a la vista de muchos barceloneses en un extranjero.

La desconfianza de buena parte de la ciudadanía se refleja en las encuestas electorales, que le deparan un discreto resultado: un máximo de seis concejales en el Ayuntamiento de Barcelona, casi la mitad de lo que obtendría la actual alcaldesa, Ada Colau, o Ernest Maragall, de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), los dos favoritos, según el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Hace dos días, en un acto en el Colegio de la Abogacía de Barcelona, consiguió el apoyo de 60 personalidades del mundo jurídico, que ven en Valls un claro exponente del respeto al ordenamiento en la materia.

Ana Magaldi, exfiscal jefe de Barcelona, destacó la neutralidad y respeto de Valls por el Estado de Derecho. Lo mismo hicieron la catedrática de Derecho Constitucional, Teresa Freixes, y el abogado Pere Lluís Huguet.

Este apoyo es un espaldarazo a su candidatura. Valls agradeció a los juristas su compromiso para “las elecciones más importantes de los últimos 40 años”.

“Nos jugamos que Barcelona siga siendo una ciudad catalana, española y europea”, dijo el ex primer ministro francés en clara alusión a la ideología independentista de Ernest Maragall, uno de los candidatos a alcalde con más posibilidad de resultar elegido.

El candidato de ERC es el hermano de Pasqual Maragall, uno de los alcaldes más queridos que ha tenido la “Ciudad Condal” y quien organizó los Juegos Olímpicos de Barcelona, en 1992.

Poco después de dejar de ser el presidente de la Generalitat, en 2006, Maragall rompió con el Partido Socialista, igual que hizo Valls, quien ha declarado muchas veces que aspira a ser como el excalde barcelonés.

Tras darse a conocer la candidatura del exprimer ministro francés, ERC nombró a Ernest Maragall como su candidato, en una clara estrategia política para impedir que Valls obtuviera algún rendimiento por utilizar la figura del célebre exalcalde, quien desde hace años padece Alzheimer.

De acuerdo con analistas políticos, Valls no conseguirá esta vez ser el alcalde de Barcelona, pero dependiendo del número de votos que obtenga, podría consolidar durante la próxima legislatura su proyecto político.

Para el expresidente catalán, Carles Puigdemont, Valls es “un desconocido en Barcelona y no conoce la realidad de Barcelona”.

Sin embargo, desde antes de la campaña electoral, el ex primer ministro francés ha sido asiduo en tertulias televisivas, programas de radio y ha sido entrevistado por los principales medios. Cada vez es menos desconocido.

Entre sus propuestas electorales figura la mano dura contra el llamado “top manta” (la venta ilegal de productos falsificados, como bolsos y perfumes) en la vía pública; la inmigración controlada, el uso “por igual” del castellano y del catalán –en referencia al uso exclusivo del segundo idioma en las instituciones catalanas–.

Propone, además, en materia cultural, que Barcelona acoja la ceremonia de los premios Grammy Latinos, para “reforzar los vínculos con América Latina”.

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