El Papa inspiró a diplomático mexicano para tratado antinuclear

Lomónaco fue fundamental para la aprobación, en octubre de 2015, de la primera declaración de la ONU que declara como “moralmente ilícita” la tenencia misma de armamentos atómicos

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El Papa Francisco inspiró al diplomático mexicano Jorge Lomónaco Tonda, quien obtuvo un apoyo reservado del Vaticano para impulsar, junto con otras instituciones, una declaración de Naciones Unidas clave para el histórico tratado contra las armas nucleares.

Durante su estancia en Ginebra, como representante de México ante los organismos internacionales en esa ciudad de Suiza, Lomónaco fue fundamental para la aprobación, en octubre de 2015, de la primera declaración de la ONU que declara como “moralmente ilícita” la tenencia misma de armamentos atómicos.

A mediados de ese mismo año, el embajador había viajado hasta la Santa Sede y logrado obtener el consenso de la diplomacia papal para plasmar en un documento el pensamiento del líder católico sobre las armas nucleares.

Gracias a esa gestión reservada y ese apoyo, se logró avanzar con la primera declaración que se redactó sin el apoyo de los grandes países tenedores de armas nucleares, entre ellos Rusia, Estados Unidos, Inglaterra, China, Francia, India, Pakistán y Corea del Norte.

Eso no impidió que otras naciones sumasen su apoyo: Costa Rica, Ecuador, Ghana, Irán, Irlanda, Nigeria, Filipinas, Sudáfrica, Trinidad y Tobago, Malawi, Liberia, Namibia, Uganda y Zambia.

Así se llevó al pleno de la Asamblea General un borrador de declaración, aprobado el 21 de octubre de 2015, que incluyó la frase: “Debido a su naturaleza indiscriminada y su potencial aniquilador para la humanidad, las armas nucleares son intrínsecamente inmorales”.

Aquella declaración se convirtió en la base para preparar el posterior Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, aprobado finalmente el 7 de julio de 2017.

“Con el embajador Lomónaco trabajamos juntos cuando estuve en Ginebra para empujar este nuevo tratado que prohíbe estas armas nucleares”, confirmó a Notimex Silvano Maria Tomasi, observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas de 2003 a 2016.

“México fue uno de los primeros países con los cuales trabajamos juntos para crear dentro de la comunidad internacional en las Naciones Unidas, primero la decisión de ir adelante con un nuevo tratado y segundo escribir este tratado, hacerlo votar en la asamblea general”, añadió en entrevista.

Incluso el Papa reconoció aquella declaración: “Recientemente, a través de una votación histórica en la sede de la ONU, la mayor parte de los miembros de la comunidad internacional ha establecido que las armas nucleares no son solamente inmorales sino que deben también considerarse un ilegítimo instrumento de guerra”, dijo el pasado 10 de noviembre.

Lo hizo en el Vaticano ante los participantes en el simposio “Perspectivas para un mundo libre de armas nucleares y por un desarme integral”, organizado el Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral, cuyo secretario es Tomasi.

Lomónaco, desde hace pocas semanas embajador ante la Organización de Estados Americanos (OEA), fue uno de los pocos representantes de México en ser invitados a dirigirse ante el pleno de esa reunión.

Durante su presentación, en el Aula Nueva del Sínodo, el diplomático fue señalado como uno de los “hombres clave” en el impulso del tratado contra las armas nucleares. En su exposición, repasó algunos detalles de las negociaciones que llevó al tratado.

Reconoció que el texto tiene sus críticos, pero aclaró que el mismo nunca tuvo la intención de destruir las armas en sí, sino que fue pensado como un “primer paso”, una declaración de principios.

“La paz y el desarme nuclear son como un rompecabezas, cuando completemos este rompecabezas vamos a disfrutar de un mundo sin armas nucleares. Este tratado es una pieza, el de no proliferación es otra pieza, hay que seguir juntando piezas. Faltan muchas piezas importantes todavía, como un sistema de eliminación, otro de verificación, etcétera”, precisó.

“La Santa Sede se ha vuelto más explícita en afirmar que la posesión de las armas atómicas no es aceptable”, reconoció por su parte Tomasi en entrevista.

Subrayó que el Papa ha considerado inaceptable que tantos recursos sean destinados para construir bombas atómicas, cuando se necesita reforzar la sociedad civil con más educación, más escuelas, más hospitales e incluir en la economía los grupos marginales.

“Francisco también nos dice que las consecuencias humanitarias de un potencial uso de la bomba atómica son tan destructivas de personas y del ambiente, que la vida en el planeta se vuelve imposible. El camino del futuro es eliminar estas armas”, insistió.

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