La potente voz de Sarah Brightman estremece la Arena Ciudad de México

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La soprano británica Sarah Brightman impactó y estremeció con su potente voz angelical a más de 17 mil personas, quienes derramaron lágrimas de emoción en la Arena Ciudad de México, en un concierto lleno de sorpresas acompañada por los cantantes Vincent Niclo y Narcis Ianau.
Sarah Brightman salió al escenario en punto de las 9:13 horas de la noche del sábado ante un recinto lleno, que aclamaba por ver a la cantante, quien subió al templete con un espectacular vestido negro con detalles dorados, interpretando “Gothica” y “Fleurs du mal”.

Ante una audiencia impactada por el inicio, continuó con “Stranger in paradise” para dar paso a “Carpe diem”, tema que interpretó al lado del tenor francés Vincent Niclo, aún no terminaba la canción cuando la ovación se escuchaba en todo el lugar, lo que hizo que la cantante se emocionara.


“Buenas noches, estoy muy feliz de estar de regreso en la Ciudad de México, muchas gracias, sean bienvenidos, quiero presentarles a un extraordinario cantante”, fueron las primeras palabras de Sarah para introducir a Niclo quien demostró con “Ameno”, el porque es considerado la nueva sensación de Europa.

La soprano se reincorporó en el escenario ahora luciendo un elegante vestido negro entallado, para así cantar “Anytime, anywhere”, y “Gia nel seno”, pero fue con el tema en español “Hijo de la Luna” que la cantante decidió cambiar de atuendo, para lucir un hermoso vestido rosa pastel, continuando con “Follow me”.

La audiencia estaba tan sorprendida de la impactante voz que escuchaban, que durante el transcurso de cada canción trataban de no hacer ruido, para no perder ningún detalle de cada nota que daba la soprano, a muchos les ganaba la emoción y no podían contenerse así que gritaban eufóricamente segundos antes de que terminara.

Fue un vestido completamente blanco y velo, que hacía ver a la interprete como un ángel, y con él cantó “Misere mei”, “Figlio perduto”, alcanzando notas muy altas, pero cuando iniciaron los primeros acordes de “Who wants to live forever”, el silencio se rompió, pues miles de personas la cantaron con mucha pasión, terminando el bloque con “Tu Che M’Hai Preso Il Cuor”.

Aunque la escenografía fue sencilla, en esta ocasión Sarah decidió poner a todos sus músicos en el escenario, del lado derecho estaba la orquesta y el lado izquierdo lo ocupaba la banda responsable de las guitarras eléctricas, la batería, y el teclado, detrás de ellos estaba posicionado un gran coro que acompañó todo el tiempo a la cantante, haciéndose ver imponente durante todo el show.

El espectáculo acompañado de luces de colores que cambiaban de acuerdo al color de los vestidos que la soprano usaba, dibujaban escenarios como noches estrelladas o simplemente jugaban al ritmo de las canciones, ofreciendo con ello un gran show visual, haciendo que muchos dejaran de grabar en sus celulares, ya que nada de lo que se veía podía ser captado por sus cámaras.

Los miles de fanáticos presentes por un momento pensaron que ya nada los podía sorprender, hasta que la cantante continuó con “Ebben ne andro lontana” un tema con notas extremadamente altas, que al ser interpretada a la perfección hizo derramar lágrimas a muchos y gritar de emoción a otros.

Tras una pausa de media hora, Brightman continuó la velada con “Hymn overture” y “Hymn” canción que le da el nombre a su nueva producción discográfica, continuando con “Sogni” haciendo dueto nuevamente con Vincent Niclo, y destellando con un vestido completamente plateado siguió con “Better is one day” y “Canto per noi”.

La cantante que no necesitaba hablar mucho con el público, tuvo una gran conexión con sus admiradores, a los que sorprendió con su invitado especial el cantante rumano Narcis Iustin, con quien cantó “Pie Jesu”, cediéndole así el escenario, para que demostrara el alcance de su voz con “Caruso”, tema que dejó atónitos a los miles de presentes, que por momentos se preguntaban si esa voz de una increíble soprano provenía de él.

Con una nueva versión más acústica de “Time to say goodbye” Sarah tocó el piano, pero fue con “The phantom of the opera” que a lado de Vincent Niclo, el escenario se ilumino de una manera más fúnebre para ambientar las melodías, que al finalizar con notas altas, todo el público presente se puso de pie y no dejo de aplaudir y gritar, haciendo que la interprete se inclinara en varias ocasiones para agradecer el afecto de sus admiradores.

Cerrando espectacularmente con “Running” hizo bailar a todos en sus sillas, para dar paso al encore, que tras unos minutos Sarah Brightman regresó con “Deliver me”, “Ave María”, despidiéndose con “A question of honour”, ante miles de personas que hubieran deseado que la noche mágica nunca hubiera terminado.

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