Emmanuel y Mijares brillaron en el Auditorio Nacional

Acabaron el breve popurrí abrazados, de cara al público que llenó el lugar. Emmanuel se retiró y Manuel Mijares elevó la voz con la entrañable “No se murió el amor” y cuatro artistas corales lo hicieron fuerte en “Nube azul”.

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Entre alaridos, humo y música apareció en el escenario la dupla Emmanuel & Mijares con “Bella señora” y “Bella”, con las que iniciaron un concierto memorable la noche de este sábado en el Auditorio Nacional, donde sonaron 35 canciones, todas éxitos de sus respectivas épocas.

Acabaron el breve popurrí abrazados, de cara al público que llenó el lugar. Emmanuel se retiró y Manuel Mijares elevó la voz con la entrañable “No se murió el amor” y cuatro artistas corales lo hicieron fuerte en “Nube azul”.


“Poco a poco”, “Tan solo”, “Me acordaré de ti” y “Siempre” fueron temas que los asistentes hicieron suyos para interpretarlos con Mijares, quien dejó un momento el escenario a Emmanuel.

Fue una velada de popurrís para que cupiera el mayor número de melodías de fin de siglo XX. Emmanuel cantó al hilo “Rey azul”, “Es mi mujer”, “El día que puedas”, “Todo se derrumbó”, además de “Insoportablemente bella”, “Si ese tiempo pudiera volver” y “Tú y yo”.

Tuvo la misma buena recepción que su antecesor y el público, sobre todo el femenino de edad madura, se rindió ante él.

Nuevamente juntos, E&M en popurrí ofrecieron “Bonita” y “No he podido verte”.

Mijares se quedó dueño del escenario para interpretar su icónico “Soldado del amor” y “Si me tenías”, y enseguida Emmanuel volvió con otro clásico: “Con olor a hierba”. Lo que siguió no pudo satisfacer más a los fans: un acústico a cargo de la pareja de la noche.

En su concierto número 53, ambos coincidieron en que no hay con qué pagar tanto cariño a lo largo de la presente gira que ya suma cinco años. Mijares pulsó la guitarra e iniciaron esa parte del recital.

En esa selección halló acomodo natural “El breve espacio”, y nuevamente con orquesta “No hace falta”, “Rompecabezas”, “Tengo mucho que aprender de ti” y “Queen medley”. El Auditorio Nacional era en ese momento un hervidero de recuerdos y nostalgias, alegría y emociones desbordadas.

Con evidente esmero en su vestuario y varios cambios, el dueto cantó al unísono fragmentos de “Corazón de melao” y “Baño de mujeres”. El primero de Emmanuel y el segundo la gran bandera musical que catapultó la carrera de Mijares.

Mijares, otra vez solo, volvió con “Para amarnos más”, “El privilegio de amar” y “Uno entre mil”. Juntos, “La vida caminaba sola” y “Sentirme vivo”. Eran las 22:25 horas y parecía el fin del concierto.

Pero no, regresaron ante las llamadas apasionadas de los asistentes para cantar “Chica de humo” y “La última luna”.

Ya entrada la noche, con “Toda la vida”, Emmanuel y Manuel Mijares se despidieron dejando en cada uno de los asistentes un singular brillo en los ojos, un agradable sabor en la boca, y un recuerdo, dulce o no, en la mente y el corazón.

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